México vuelve a colocarse en el centro de la investigación biológica gracias al descubrimiento de tres nuevas salamandras en Oaxaca. El hallazgo ocurrió en los bosques de niebla de la Sierra Mazateca, una región reconocida por su extraordinaria riqueza natural y por albergar especies que no existen en ninguna otra parte del mundo. Tras varios estudios científicos, especialistas confirmaron que estos anfibios pertenecen a especies desconocidas hasta ahora, un descubrimiento que aporta información valiosa sobre la biodiversidad mexicana y la necesidad de proteger ecosistemas cada vez más vulnerables.
Nuevas salamandras en Oaxaca: un hallazgo oculto entre la niebla
Las nuevas especies fueron encontradas en Cerro Rabón, una zona montañosa ubicada en la Sierra Mazateca de Oaxaca. Investigadores y estudiantes que realizaban trabajos de campo detectaron ejemplares con características físicas inusuales, lo que despertó la sospecha de que podían encontrarse ante organismos no registrados por la ciencia.

Después de realizar análisis morfológicos y estudios moleculares, los especialistas confirmaron que se trataba de tres especies distintas del género Pseudoeurycea, un grupo de salamandras endémicas de México. Los resultados fueron publicados el 15 de mayo de 2026 en la revista científica Vertebrate Zoology bajo el título Hidden in the Mist: Three New Species of Salamanders of the Genus Pseudoeurycea from Oaxaca, Mexico.
¿Por qué México es un país clave para las salamandras?
El descubrimiento resulta especialmente relevante porque México es considerado uno de los países con mayor diversidad de salamandras en el planeta. Con estas tres incorporaciones, el territorio nacional alcanza 163 especies registradas, lo que representa aproximadamente el 20 % de la diversidad mundial de estos anfibios.

Las salamandras del género Pseudoeurycea pertenecen a la familia Plethodontidae, conocida por incluir especies que carecen de pulmones. En lugar de respirar mediante este órgano, realizan el intercambio de oxígeno a través de la piel y las mucosas, una adaptación biológica que las hace particularmente sensibles a los cambios ambientales y a la calidad de los ecosistemas donde habitan.
Las tres especies descubiertas y el significado de sus nombres
Las nuevas especies fueron nombradas en reconocimiento a personas y comunidades relacionadas con la investigación científica, la conservación y la defensa del territorio. La primera de ellas, Pseudoeurycea parraoleae, honra a la investigadora Gabriela Parra-Olea, una de las especialistas más destacadas en el estudio de anfibios mexicanos.

La segunda especie, Pseudoeurycea euguii, fue dedicada a Eugui Roy Martínez Pérez, estudiante de biología y colaborador de proyectos científicos en Oaxaca. Finalmente, Pseudoeurycea natsii toma su nombre de una palabra mazateca que significa “Reina de la lluvia”, en homenaje a las comunidades indígenas de la región y a su estrecha relación con el territorio y la naturaleza.
El bosque de niebla: uno de los ecosistemas más valiosos de México
Las tres salamandras fueron localizadas en bosques nublados o bosques de niebla, ecosistemas caracterizados por su alta humedad, temperaturas moderadas y una constante presencia de neblina. Estos ambientes funcionan como refugios para una enorme cantidad de especies endémicas de plantas y animales.

Los bosques de niebla cubren menos del 1 % del territorio mexicano, pero concentran una biodiversidad excepcional. En ellos habitan numerosas especies de anfibios, aves, reptiles y mamíferos que dependen de condiciones ambientales muy específicas para sobrevivir. Por ello, cada nuevo descubrimiento realizado en estas zonas refuerza la importancia de su conservación.
Las amenazas que enfrentan las nuevas especies
A pesar de la relevancia del hallazgo, los especialistas advierten que las tres salamandras podrían encontrarse en una situación vulnerable debido a que su distribución conocida es extremadamente reducida. Hasta ahora, únicamente han sido registradas en Cerro Rabón, lo que significa que cualquier alteración de su hábitat podría afectar directamente su supervivencia.

Entre las principales amenazas destacan la deforestación, el avance del cambio climático y enfermedades emergentes como la quitridiomicosis, causada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, responsable del declive de numerosas poblaciones de anfibios en diferentes partes del mundo. Debido a estas condiciones, los investigadores consideran probable que en futuras evaluaciones internacionales estas especies sean clasificadas como En Peligro o incluso En Peligro Crítico.

El descubrimiento de estas tres nuevas salamandras en Oaxaca demuestra que aún existen especies desconocidas habitando algunos de los ecosistemas más complejos del planeta. También recuerda que los bosques de niebla continúan siendo verdaderos laboratorios naturales donde la ciencia sigue encontrando respuestas sobre la evolución y la biodiversidad. Mientras nuevas investigaciones buscan comprender mejor a estas especies recién descritas, su futuro dependerá en gran medida de la conservación de los frágiles entornos que las mantuvieron ocultas entre la niebla durante miles de años.




