El caso de Sloth World en Orlando ha encendido alarmas entre especialistas en fauna silvestre y autoridades. Lo que se promocionaba como un espacio educativo y de conservación terminó envuelto en una controversia por la muerte de más de 30 perezosos importados. La situación pone en foco el debate sobre el manejo de especies exóticas en cautiverio y las condiciones reales detrás de estos proyectos. Además, evidencia vacíos en la regulación del comercio de animales, un tema clave en la conservación de biodiversidad. La pregunta que surge es inevitable: ¿qué ocurrió realmente dentro de estas instalaciones?
Sloth World: qué pasó con los perezosos en Orlando
Sloth World se presentó como el primer “Slotharium” del mundo, un espacio inmersivo diseñado para acercar a los visitantes a perezosos en un entorno tipo selva. La empresa afirmaba que parte de sus ingresos se destinaría a la conservación e investigación. Sin embargo, informes recientes indican que al menos 31 perezosos murieron entre finales de 2024 y abril de 2025, muchos de ellos pocas semanas después de llegar.

En total, se importaron aproximadamente 69 perezosos silvestres desde Guyana y Perú, a través de una empresa vinculada llamada Sanctuary World Imports. Los primeros 21 ejemplares provenientes de Guyana murieron en su totalidad, y un segundo grupo de 10 perezosos llegados en febrero de 2025 tampoco sobrevivió. Estos datos han sido respaldados por reportes obtenidos por organismos estatales y medios especializados.
Condiciones críticas y causas de las muertes
Las investigaciones revelan que los animales fueron alojados inicialmente en un almacén improvisado, lejos del recinto principal. Las condiciones eran deficientes: sin agua corriente estable, con electricidad intermitente y calefacción precaria, lo que dejó a los perezosos expuestos a temperaturas inadecuadas, especialmente durante noches frías en diciembre de 2024.

A esto se sumó una alimentación inapropiada. En lugar de hojas específicas de su hábitat natural, los animales recibían verduras comunes como col rizada o calabaza. Este cambio brusco, junto con el estrés del transporte internacional y la captura en la naturaleza, provocó estrés sistémico severo, debilitando su sistema inmunológico. Las necropsias confirmaron además la presencia de un gammaherpesvirus en algunos ejemplares, lo que aceleró el deterioro y las muertes.
La postura de expertos y organizaciones de conservación
Diversas organizaciones, como The Sloth Institute (TSI) y Sloth Conservation Foundation (SloCo), han sido contundentes en sus críticas. Señalan que los perezosos son animales extremadamente sensibles, con necesidades muy específicas y difícil adaptación al cautiverio. “No hay justificación para capturar perezosos silvestres para exhibición”, afirmó Rebecca Cliffe, especialista en estos mamíferos.

Los expertos advierten que este tipo de proyectos puede generar una percepción errónea sobre la conservación. En muchos casos, se trata de lo que denominan “greenwashing”, es decir, el uso de un discurso ambiental para respaldar actividades comerciales. También destacan que incluso en zoológicos acreditados, los perezosos presentan problemas de salud relacionados con estrés y dieta, lo que agrava la preocupación en instalaciones no certificadas.
Respuesta de la empresa y situación legal
El propietario de Sloth World, Benjamin Agresta, ha rechazado públicamente las cifras de muertes, calificándolas como incorrectas. La empresa sostiene que su objetivo es educativo y asegura haber mejorado las instalaciones con sistemas de control ambiental y espacios más adecuados. No obstante, no ha presentado evidencia clara de alianzas científicas, y tanto el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) como la Universidad de Florida han negado vínculos con el proyecto.

En el plano legal, la situación es ambigua. Sloth World no cuenta con la licencia obligatoria del USDA para exhibir animales, y aunque se han detectado irregularidades —como el uso de jaulas inadecuadas—, las sanciones han sido limitadas a advertencias. Esto refleja un problema más amplio: en Estados Unidos, los animales importados pueden ser tratados como propiedad, con controles limitados una vez ingresan al país.
El debate sobre conservación y comercio de especies
El caso de Sloth World pone en evidencia un conflicto clave en la conservación moderna. Por un lado, existe un interés creciente por acercar la fauna al público; por otro, la captura y traslado de animales silvestres puede generar consecuencias graves para su bienestar y supervivencia. Los perezosos, en particular, dependen de un entorno muy específico y de una dieta difícil de replicar fuera de su ecosistema. Además, expertos advierten que este tipo de iniciativas puede aumentar la demanda de animales exóticos, incentivando su extracción de la naturaleza. Esto no solo afecta a los individuos capturados, sino también a las poblaciones silvestres, que pueden verse debilitadas a largo plazo.

El caso de Sloth World revela una serie de fallas que van desde las condiciones de manejo hasta vacíos regulatorios en el comercio de fauna silvestre. La muerte de decenas de perezosos no solo cuestiona la viabilidad de este tipo de proyectos, sino también la forma en que se entiende la conservación fuera del hábitat natural. Cuando el bienestar animal queda en segundo plano, incluso las iniciativas que se presentan como educativas pueden generar más daño que beneficio. En este contexto, la situación abre un debate necesario: ¿hasta qué punto es legítimo trasladar especies silvestres para fines de exhibición?




