Ely, una elefanta africana de 40 años, ha pasado décadas en un encierro de concreto en el Zoológico de San Juan de Aragón, rompiendo corazones en México. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) está a punto de decidir si niega la libertad a Ely, la elefanta que ha vivido años en cautiverio dentro del zoológico San Juan de Aragón. Este caso no solo plantea esta situación particular, sino que abre un debate profundo sobre los derechos de los animales y su reconocimiento como “personas no humanas”. Pero, ¿qué está realmente en juego y qué ha pasado en esta batalla legal?
Ely y la controversia del reconocimiento legal
Desde agosto de 2021, la abogada Susana Ramírez Terrazas ha encabezado un amparo que busca algo revolucionario: que Ely sea reconocida legalmente como una persona no humana, con derecho a vivir libre, fuera del encierro. La demanda denuncia la “privación ilegítima de libertad” de Ely y el aislamiento que sufre, separado de otros elefantes como Gipsy y Annie.

Sin embargo, el juzgado que atendió inicialmente el caso desestimó la demanda, y ahora la SCJN prepara un proyecto para negar la libertad de Ely. Según el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, el caso ya fue resuelto por otro amparo similar, por lo que se propone el sobreseimiento. Pero la abogada Ramírez insiste: los dos casos no son iguales, y el fondo (el reconocimiento de Ely como ser sintiente con derechos propios) no fue tratado.
Derechos de los seres sintientes: un cambio en la Constitución mexicana
Lo que hace este caso especialmente relevante es que va más allá del bienestar animal tradicional. México reformó recientemente su Constitución para proteger a los seres sintientes, aquellos capaces de sentir dolor, placer y emociones. Este avance debería abrir la puerta para que se reconozcan derechos que aseguren vidas dignas para animales en cautiverio, como Ely.

Pero, en la práctica, parece que la justicia no está aplicando el principio de progresividad, que obliga a mejorar las condiciones legales para estos seres. En lugar de avanzar hacia la libertad y el bienestar integral, la propuesta de la SCJN se queda en lo básico: garantizar la alimentación y el cuidado, sin tocar el tema central del encierro ni el daño psicológico que sufre Ely.
La realidad detrás del zoológico San Juan de Aragón
El zoológico donde vive Ely ha sido cuestionado por expertos y activistas durante años. Documentos presentados en el juicio incluso revelaron un plagio de pruebas para justificar el cautiverio, un golpe fuerte a la credibilidad de las autoridades responsables. Además, Ely ha vivido aislada, sin la compañía de otros elefantes de su misma especie, un daño social y emocional que afecta su bienestar.
.@ClaraBrugadaM
¿Es difícil entender la diferencia?
A #Ely le han negado su retiro a un santuario. Dicen que no lo necesita, y que está bien donde está.
Pero mientras ella arrastra su vida frente a un muro gris, #Pupy se baña en lodo, juega bajo la lluvia, vuelve a ser elefanta. pic.twitter.com/DiYWqbZXy7— Abriendo jaulas & abriendo mentes (@AJaulas) June 23, 2025
Según estudios en comportamiento animal, la falta de interacción social en elefantes puede generar estrés severo, depresión e incluso afectar su salud física. Por eso, la lucha por la libertad de Ely no solo es una causa legal, sino también un llamado urgente para repensar cómo tratamos a los animales en cautiverio en México y en el mundo.
¿Qué sigue para Ely y para los derechos animales en México?
La decisión que tome la SCJN en los próximos días puede sentar un precedente histórico. Si niega la libertad a Ely, se podría reforzar la idea de que los animales no tienen derechos fundamentales, manteniéndolos en condiciones de explotación y encierro. Pero si se reconoce a Ely como persona no humana, no solo abriría una nueva era para su caso, sino para el trato legal de todos los animales sintientes en México.

Sería un paso gigante hacia la justicia animal y el respeto por la vida en todas sus formas. Mientras tanto, Susana Ramírez y activistas no se rinden, porque saben que el camino hacia la libertad y dignidad para Ely es también un camino hacia un mundo más justo y consciente.




