Despertar con un murciélago sobre el rostro fue el inicio de una tragedia que hoy alerta a la comunidad médica. Un niño de 11 años despertó mientras el animal le cubría la nariz y la boca; aunque no presentaba mordeduras ni heridas visibles, tiempo después desarrolló rabia y falleció. El caso, publicado recientemente en la revista Canadian Medical Association Journal (CMAJ), recuerda que la rabia por murciélagos puede pasar desapercibida al principio y que actuar a tiempo es fundamental para prevenir una enfermedad casi siempre mortal.
¿Todo contacto con un murciélago es peligroso?
La respuesta es no, pero cualquier contacto físico directo con un murciélago debe evaluarse con seriedad. Ver uno volando al atardecer, observarlo desde lejos o encontrar guano en exteriores no representa un riesgo de contagio. La rabia se transmite cuando la saliva de un animal infectado entra al organismo mediante una mordedura, un arañazo o el contacto con mucosas como los ojos, la nariz o la boca, así como con heridas abiertas.

El riesgo aumenta porque las mordeduras y arañazos de los murciélagos pueden ser prácticamente imperceptibles debido al tamaño de sus dientes. Por esa razón, las autoridades sanitarias consideran de alto riesgo situaciones como despertar con un murciélago en la habitación, especialmente si la persona estaba dormida, es un niño o no puede asegurar que no existió contacto físico. En estos casos, la recomendación es acudir a un servicio médico aunque no exista una lesión visible.
¿Todos los murciélagos tienen rabia?
No. La gran mayoría de los murciélagos no tiene rabia y son animales indispensables para el medio ambiente. Muchas especies consumen miles de insectos durante una sola noche, contribuyendo al control natural de plagas, mientras que otras participan en la polinización de flores y la dispersión de semillas, favoreciendo la regeneración de diversos ecosistemas.

Sin embargo, es imposible saber a simple vista si un murciélago está infectado. Algunos ejemplares con rabia pueden mostrar conductas inusuales, como permanecer en el suelo, volar durante el día o parecer desorientados, pero otros pueden comportarse con aparente normalidad. Debido a que la enfermedad es casi siempre mortal cuando aparecen síntomas, los protocolos médicos recomiendan valorar cualquier contacto directo como una posible exposición al virus.
¿Qué hacer si un murciélago entra en contacto contigo?
Si un murciélago te toca, te muerde, te araña o despiertas con uno muy cerca, lo primero es actuar de inmediato. Lava la zona afectada con abundante agua y jabón durante al menos 10 o 15 minutos. Este paso puede reducir significativamente la cantidad de virus presente en la piel o en una herida. Si cuentas con un antiséptico, también puedes aplicarlo después del lavado.

Posteriormente, acude cuanto antes a un hospital o centro de salud, incluso si no observas heridas. El personal médico evaluará el riesgo y determinará si necesitas recibir la profilaxis postexposición (PEP), un tratamiento preventivo que combina la vacuna antirrábica y, en algunos casos, inmunoglobulina antirrábica. La PEP es altamente efectiva cuando se administra antes de que aparezcan los síntomas, ya que evita que el virus llegue al sistema nervioso.
¿Qué hacer si un murciélago entra a tu casa?
Encontrar un murciélago dentro de casa puede resultar alarmante, pero no significa automáticamente que exista un riesgo de rabia. En la mayoría de las ocasiones, estos animales ingresan accidentalmente mientras buscan refugio o se desorientan durante el vuelo. Lo recomendable es mantener la calma, cerrar la habitación donde se encuentra y abrir puertas o ventanas para facilitar que salga por sí solo.

Si el animal no logra salir o hubo contacto con alguna persona o mascota, nunca debe manipularse con las manos desnudas. Lo ideal es utilizar guantes gruesos y un recipiente para capturarlo de manera segura o solicitar apoyo a las autoridades correspondientes. También es recomendable revisar posibles grietas, chimeneas, respiraderos o espacios por donde los murciélagos puedan ingresar a la vivienda para evitar futuros encuentros.
¿Por qué la rabia puede ser mortal?
La rabia es una enfermedad viral que afecta directamente al sistema nervioso central. Después de ingresar al organismo, el virus puede permanecer durante semanas o incluso meses desplazándose lentamente por los nervios hasta llegar al cerebro. Durante ese periodo, la persona suele no presentar síntomas y el tratamiento preventivo continúa siendo eficaz para impedir el desarrollo de la enfermedad.

Cuando el virus alcanza el cerebro comienza la fase más peligrosa. Aparecen síntomas como fiebre, hormigueo en la zona de exposición, ansiedad, dificultad para tragar, confusión, alucinaciones, parálisis e incluso hidrofobia, un espasmo intenso que dificulta beber agua. Una vez iniciada esta etapa, la rabia es casi siempre mortal, ya que actualmente no existe un tratamiento capaz de revertir el daño que el virus provoca en el sistema nervioso.

Este caso sirve como un recordatorio de que la rabia por murciélagos continúa siendo una enfermedad que exige actuar con rapidez ante cualquier posible exposición. Aunque estos animales desempeñan un papel indispensable para el equilibrio de los ecosistemas y la mayoría no está infectada, cualquier contacto físico debe valorarse médicamente para descartar riesgos. Conocer cómo se transmite el virus, identificar los primeros signos de alerta y buscar atención médica sin demora sigue siendo la medida más efectiva para prevenir una enfermedad que, una vez que desarrolla síntomas, continúa siendo una de las infecciones más letales conocidas.




