En julio de 2015, un ROV a bordo del buque E/V Nautilus filmó algo insólito arrastrándose por el fondo marino cerca de la isla Darwin, en el norte del archipiélago de Galápagos: un pulpo del tamaño de una pelota de golf, completamente azul, a 1,773 metros de profundidad. Once años después, en mayo de 2026, ese animal tiene nombre científico —Microeledone galapagensis— y su descripción formal, publicada en la revista Zootaxa, obliga a reescribir lo que creíamos saber sobre toda su familia de cefalópodos.
¿Por qué ese azul no es solo un color bonito?
El azul es uno de los pigmentos más escasos en la naturaleza animal. En Microeledone galapagensis, la parte dorsal —la superior— es azul vibrante, mientras que la ventral es púrpura profundo. Pero los científicos del Field Museum of Natural History no creen que sea solo decoración: el pulpo presenta lo que en biología se llama contrasombreado inverso, es decir, tiene más pigmento en la cara interna del manto que en la externa. La hipótesis es que ese pigmento oculta la bioluminiscencia de las presas que digiere, para que la luz que desprenden no delate su posición a los depredadores del fondo.

A eso hay que sumarle que este animal carece de saco de tinta —uno de los recursos defensivos más conocidos de los pulpos— y que sus brazos son cortos y robustos, con una sola fila de ventosas. Los especialistas relacionan esos brazos «stubby» con heterocronía: cambios en el ritmo de desarrollo embrionario que podrían liberar energía hacia la reproducción y ayudar a ocupar nichos ecológicos específicos en el fondo marino. La única hembra recolectada cargaba 13 huevos en sus ovarios, lo que sugiere estrategias reproductivas muy ajustadas a la vida abismal.
¿Cómo se estudia un ejemplar único sin destruirlo?
Solo se recuperó un individuo —una hembra madura— durante la expedición de diez días que la Charles Darwin Foundation y la Dirección del Parque Nacional Galápagos realizaron en 2015. El espécimen viajó al Field Museum de Chicago, donde la curadora emérita Janet R. Voight, con más de cuarenta años estudiando pulpos, lo recibió. El problema: si solo tienes uno, no puedes abrirlo.
🐙 Meet a newly identified species of tiny deep-sea octopus called Microeledone galapagensis.
golf ball-sized
blue outside, purple inside.
short arms.
only one row of suckers.
no ink sac. pic.twitter.com/hD2XLOZad9— postman 🪩 (@postman002) May 26, 2026
La solución fue micro-tomografía computarizada (micro-CT scans), una técnica que genera modelos 3D de todos los órganos internos sin necesidad de disecar el ejemplar ni usar agentes de contraste. Así se confirmaron ausencias anatómicas clave —sin saco de tinta, sin divertículo del buche, sin flaps anales— y se documentaron los trece huevos. El hallazgo además obligó a revisar la diagnosis de la familia Megaleledonidae, que hasta ahora agrupaba exclusivamente pulpos grandes de aguas antárticas frías. M. galapagensis es pequeño y vive en aguas tropicales ecuatoriales: un outlier que expande los límites de la familia entera.

Voight, para quien esta es la primera especie que describe formalmente como autora principal, definió al animal como «especial desde el primer vistazo». El video del ROV —en el que se escucha a los científicos exclamar “¡Es azul!”— sigue siendo uno de los registros más citados de la expedición.




