Una decisión judicial en Sonora cambió el rumbo de uno de los proyectos energéticos más controvertidos en México. El caso del Proyecto Saguaro derivó en la suspensión del tránsito de buques de gas natural licuado en el Golfo de California, una medida que busca evitar daños a las ballenas y al ecosistema marino. La resolución, dada a conocer el 7 de abril de 2026, representa un paso relevante en la protección ambiental del país. En el centro del debate está un territorio considerado uno de los mares más biodiversos del planeta.
Proyecto Saguaro, el proyecto que encendió las alertas en el mar
El Proyecto Saguaro contempla la instalación de una planta de licuefacción de gas natural en Puerto Libertad, Sonora, con capacidad de exportación a mercados internacionales. Para su operación, se prevé el tránsito constante de buques metaneros de gran escala a través del Golfo de California.

Este planteamiento generó preocupación entre organizaciones civiles y especialistas, quienes advirtieron que el incremento del tráfico marítimo podría afectar gravemente a las especies marinas. En particular, señalaron que el Golfo es hábitat de al menos 31 especies de cetáceos, incluyendo ballenas jorobadas, azules y cachalotes, lo que eleva el nivel de riesgo ambiental del proyecto.
La decisión que frenó a los gigantes del mar
La resolución judicial ordena suspender o impedir el tránsito de buques de gas natural licuado vinculados al Proyecto Saguaro, como medida cautelar mientras se resuelve el juicio de fondo. Esta decisión fue emitida por una jueza federal en Sonora, en el marco de un amparo promovido contra autorizaciones ambientales otorgadas al proyecto.

El fallo se fundamenta en el principio precautorio, que establece que ante posibles daños irreversibles al medio ambiente, debe priorizarse la prevención. En términos prácticos, la medida implica que ninguna embarcación asociada al proyecto puede circular por la ruta prevista en el Golfo de California durante el proceso legal. Se trata de una suspensión temporal, pero con efectos inmediatos en la operación proyectada.
Un mar intervenido: rutas rotas y vidas en riesgo
Los argumentos presentados en el litigio se apoyan en evidencia científica. De acuerdo con especialistas, las colisiones con embarcaciones son la principal causa de muerte de ballenas a nivel global. El tamaño de los buques metaneros —que pueden alcanzar hasta 300 metros de longitud— incrementa significativamente este riesgo.

A esto se suma la contaminación acústica generada por el tráfico marítimo. El ruido submarino interfiere con la comunicación de los cetáceos, afectando procesos esenciales como la orientación, la reproducción y la búsqueda de alimento. Estas alteraciones pueden provocar desplazamientos de rutas migratorias y fragmentación del hábitat, con consecuencias a largo plazo para las poblaciones de ballenas.
El día en que las ballenas entraron a tribunales
El caso del Proyecto Saguaro también destaca por su enfoque legal. La demanda fue impulsada con el objetivo de reconocer a las ballenas como sujetos de derechos, lo que representa una evolución en la forma de entender la protección ambiental en el país. Además, las organizaciones promoventes buscan que el Golfo de California sea declarado “hábitat crítico”, una figura contemplada en la Ley General de Vida Silvestre. De concretarse, esta declaratoria obligaría a las autoridades a considerar el valor ecológico integral de la zona al evaluar futuros proyectos, limitando actividades que representen riesgos para las especies.

La suspensión del tránsito de buques vinculados al Proyecto Saguaro marca un momento relevante en la defensa del Golfo de California y sus especies. Más allá de su carácter temporal, la medida evidencia la importancia de aplicar criterios de prevención ante posibles impactos ambientales. En un contexto donde el desarrollo energético y la conservación suelen entrar en tensión, este caso plantea una pregunta de fondo: ¿hasta dónde estamos dispuestos a modificar nuestras decisiones para proteger ecosistemas que sostienen la vida?




