Cuando pensamos en un lugar que alberga animales silvestres, imaginamos un santuario de protección, naturaleza y bienestar. Pero no siempre es así. La Profepa desmanteló una cruda realidad al asegurar más de 70 animales en condiciones de maltrato en una UMA de Veracruz. El sitio, lejos de ser un refugio, mostraba signos de abandono, hacinamiento y negligencia grave. Este caso no solo destapó irregularidades legales, sino también un debate urgente sobre el verdadero papel de estas unidades de conservación.
Profepa asegura animales silvestres en UMA de Veracruz
En una operación realizada en la Unidad de Manejo Ambiental (UMA) “Akga’Pun Kitsisi’Tanka”, ubicada en Tihuatlán, Veracruz, inspectores de la Profepa encontraron un panorama devastador: jaulas deterioradas, animales mal alimentados y sin documentación legal que acreditara su tenencia. La denuncia ciudadana que activó la inspección fue más que acertada. El hallazgo incluyó especies como tigres de bengala, jaguares, leones africanos, cocodrilos y monos capuchinos, todos en evidente estado de descuido.

La unidad, registrada desde 2011, había recibido animales asegurados por la Fiscalía General de la República en el pasado. Sin embargo, en los últimos años se volvió un espacio improvisado e inadecuado para el resguardo de fauna silvestre. Su deterioro físico y logístico fue uno de los factores determinantes para el aseguramiento de los ejemplares.
Hacinamiento, mala alimentación y fauna doméstica
Uno de los aspectos más alarmantes del operativo fue el hacinamiento. Los grandes felinos no contaban con espacio suficiente para moverse, descansar o expresarse de forma natural. A esto se sumó una alimentación deficiente y peligrosa: eran alimentados con residuos de pollo provenientes de rastros locales y supermercados, sin un control dietético especializado.

Además, se reportó la presencia de fauna doméstica merodeando las jaulas, lo que no solo generaba estrés en los animales silvestres, sino que también representaba un riesgo sanitario. El predio estaba lleno de residuos orgánicos, carecía de limpieza, y no contaba con un plan de contingencia para el manejo de felinos, una omisión grave dada la peligrosidad de estas especies.
La importancia del bienestar animal en UMAs y lo que dice la ley
En México, las UMAs operan bajo la supervisión de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). Su propósito es claro: ser espacios de conservación, rehabilitación y uso sustentable de la vida silvestre. Para ello, deben cumplir con estándares estrictos de bienestar animal, infraestructura adecuada y documentación legal de cada ejemplar.

Sin embargo, este caso expone lo contrario: la falta de control real, el uso de registros antiguos como fachada y la carencia de inspecciones regulares. Según la Profepa, la UMA en cuestión no contaba con documentos que comprobaran la legal procedencia de los animales, lo que puede derivar en delitos ambientales federales.
¿Y ahora qué pasará con los animales asegurados?
La Profepa informó que seguirá un procedimiento administrativo para determinar las responsabilidades legales. Mientras tanto, los animales asegurados serán trasladados a espacios certificados que garanticen su seguridad y recuperación. Este proceso no es inmediato: implica revisar estado de salud, readaptación alimenticia y posible reintegración a otros espacios de conservación.

Además, se abre una investigación para evaluar la operación de otras UMAs en el país, y evitar que más lugares como Akga’Pun Kitsisi’Tanka continúen operando en condiciones deplorables. En un país megadiverso como México, con más de 2,000 UMAs registradas, este caso podría ser solo la punta del iceberg.

El aseguramiento de más de 70 animales silvestres en Veracruz no es solo una noticia más: es un llamado de atención sobre el verdadero estado de nuestras UMAs y la urgencia de reforzar la vigilancia ambiental. Lo ocurrido en Tihuatlán refleja que incluso los espacios creados para proteger, pueden convertirse en focos de sufrimiento animal si no se gestionan correctamente. ¿Estamos realmente cuidando a las especies que decimos proteger o solo maquillamos el problema?




