Algo extraordinario ocurrió en enero de 2026: los pelícanos en el Lago de Texcoco regresaron después de más de 15 años de ausencia. Más de 40 pelícanos blancos americanos fueron avistados en el Lago Nabor Carrillo, dentro del Área Natural Protegida, marcando un hito para la recuperación de este histórico humedal. No se trata solo de un avistamiento inusual, sino de una señal clara de que el ecosistema está recuperando sus funciones esenciales. Cuando una especie migratoria de gran tamaño vuelve, la naturaleza está enviando un mensaje: el agua, la vida y el equilibrio están regresando.

Pelícanos, un indicador de salud ambiental
El 22 de enero de 2026, durante labores de monitoreo ambiental, se registró la presencia de más de 40 ejemplares de Pelecanus erythrorhynchos en el Lago Nabor Carrillo, uno de los cuerpos de agua más importantes del Lago de Texcoco. Esta especie migratoria depende de humedales extensos, tranquilos y con abundante alimento; su presencia indica calidad del agua, disponibilidad de peces y equilibrio ecológico.

Durante más de una década, el pelícano blanco americano estuvo ausente de esta región. Los registros previos (un individuo en 2024 y otro en 2025) anticipaban una posible recuperación, pero el avistamiento grupal de 2026 confirma que el ecosistema ha alcanzado nuevamente las condiciones necesarias para sostener vida silvestre de gran escala.
Restauración ecológica y recuperación de los humedales
Desde 2022, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas ha impulsado un proceso sostenido de restauración en coordinación con comunidades locales, organizaciones civiles y dependencias ambientales. Entre los logros más relevantes se encuentra la recuperación del cauce de siete de los nueve ríos que habían sido desviados durante las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

En la última temporada de lluvias se logró captar alrededor de 43 millones de metros cúbicos de agua, lo que permitió inundar más de 4,300 hectáreas dentro del área protegida. El Lago Nabor Carrillo concentra aproximadamente 18 millones de metros cúbicos, mientras que otras lagunas como Ciénega de San Juan, Casa Colorada y Texcoco Norte aportan millones adicionales. El agua volvió a circular, y con ella regresó la vida.
Un refugio clave para aves migratorias
El Lago Nabor Carrillo, con una extensión de 900 hectáreas, es hoy uno de los principales santuarios de aves acuáticas del centro del país. En los últimos años se ha documentado el anidamiento de al menos 13 nuevas especies, además de la llegada invernal de entre 250 y 280 mil aves migratorias, entre ellas el pato cucharón.

En este contexto, los pelícanos en el Lago de Texcoco representan mucho más que una especie emblemática: son una pieza clave de la red ecológica. Su retorno confirma que los humedales recuperaron su función como espacios de descanso, alimentación y protección para aves que recorren largas distancias entre Norteamérica y el sur del continente.
De la degradación al equilibrio ecológico
Durante décadas, el Lago de Texcoco fue reducido, contaminado y fragmentado por proyectos urbanos e infraestructura. Zonas enteras quedaron convertidas en superficies salinas y estériles. Sin embargo, áreas como la conocida “la X”, donde se proyectaban pistas y terminales, hoy almacenan más de 3 millones de metros cúbicos de agua, actuando como reguladores naturales frente a inundaciones y sequías.

Este proceso demuestra que la restauración ambiental no es un ideal abstracto, sino una estrategia concreta con beneficios tangibles: mejora la biodiversidad, fortalece los servicios ecosistémicos y restituye la relación entre el territorio y sus especies nativas y migratorias.

El regreso de los pelícanos en el Lago de Texcoco es una señal de esperanza en un escenario ambiental marcado por la pérdida de hábitats. Confirma que los ecosistemas, cuando se protegen y se les devuelve el agua, pueden reconstruirse y volver a albergar vida. Texcoco nos recuerda que cuidar los humedales es cuidar a las especies, al clima y al equilibrio natural del que todos dependemos. Si estas aves han vuelto después de 15 años, ¿qué otros paisajes podrían renacer si se les da la oportunidad?




