El océano sigue siendo uno de los territorios más desconocidos del planeta, y una nueva investigación acaba de recordarlo con fuerza. La iniciativa internacional Ocean Census anunció en mayo de 2026 el hallazgo de 1.121 nuevas especies marinas en apenas 12 meses, una cifra récord que confirma que bajo la superficie aún existe un universo biológico casi inexplorado. El descubrimiento no solo sorprende por su magnitud, sino por lo que revela: alrededor del 90% de las especies marinas todavía no han sido descubiertas, mientras muchas podrían desaparecer antes de que la ciencia llegue a documentarlas.
Nuevas especies marinas: un récord que cambia lo que sabemos del océano
Ocean Census, una iniciativa lanzada en 2023 por The Nippon Foundation y Nekton, nació con un objetivo claro: acelerar el descubrimiento y registro de vida marina antes de que sea demasiado tarde. En su reporte más reciente, científicos de esta red internacional confirmaron la identificación de 1.121 nuevas especies marinas en solo un año, un aumento del 54% respecto al promedio anual anterior, tras realizar 13 expediciones en algunos de los puntos más remotos del planeta.

Los hallazgos ocurrieron en regiones tan diversas como el Mar del Coral frente a Australia, las Islas Sandwich del Sur, Japón, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y zonas cercanas a la Antártida. En algunos casos, los investigadores descendieron hasta 6.575 metros de profundidad, más que la altura del campamento base del Everest, pero en el fondo del océano. El dato es impresionante, pero también inquietante: seguimos conociendo apenas una fracción de la vida marina que existe en la Tierra.
El tiburón fantasma y otras criaturas que parecen sacadas de otro mundo
Entre las especies descubiertas destaca una nueva quimera, conocida popularmente como tiburón fantasma, encontrada en el Parque Marino del Mar del Coral, frente a Queensland, Australia, a profundidades de entre 802 y 838 metros. Aunque comparte ancestros lejanos con tiburones y rayas, su linaje se separó hace casi 400 millones de años, mucho antes de que existieran los dinosaurios. Sus grandes ojos y su desplazamiento silencioso en la oscuridad le dan una apariencia casi espectral. Sin embargo, su grupo enfrenta una amenaza real: un tercio de tiburones, rayas y quimeras están hoy en riesgo de extinción.

Otra de las criaturas más sorprendentes fue la esponja carnívora bautizada informalmente como “bola de la muerte”, hallada a 3.601 metros de profundidad en la fosa de las Islas Sandwich del Sur. A diferencia de las esponjas comunes, que filtran agua para alimentarse, esta especie utiliza diminutos ganchos similares al velcro para atrapar crustáceos que pasan con la corriente, envolverlos y digerirlos externamente. Se trata de una adaptación extrema en un ambiente donde los nutrientes escasean y sobrevivir exige estrategias radicales.
Un “castillo de cristal” y toxinas con potencial biomédico
Entre las nuevas especies marinas también apareció el gusano del castillo de cristal (Dalhousiella yabukii), descubierto frente a Japón a 791 metros de profundidad. Este pequeño poliqueto vive dentro de una esponja de vidrio formada por sílice, un material similar al usado para fabricar cristal. La relación entre ambos es un ejemplo de simbiosis: el gusano limpia y protege a la esponja, mientras esta le ofrece refugio y nutrientes. Una alianza microscópica en un cosmos lleno de secretos.

Otro hallazgo relevante fue un gusano cinta de colores brillantes encontrado en Timor Oriental, cuyas toxinas están siendo estudiadas por su posible aplicación en investigaciones biomédicas relacionadas con Alzheimer y esquizofrenia. También se identificaron camarones de cueva marina, corales, anémonas, cangrejos, erizos de mar y plumas de mar, ampliando el inventario de biodiversidad conocida en ecosistemas que siguen revelando sorpresas.
¿Cómo se descubren especies en el océano profundo?
Explorar las profundidades marinas no es una tarea sencilla. Ocean Census utiliza vehículos operados remotamente (ROVs), sumergibles tripulados como el Shinkai 6500, análisis de ADN y sistemas avanzados de imagen para registrar organismos en entornos donde la presión, la oscuridad y el frío hacen casi imposible la exploración humana directa.

Además, la iniciativa creó NOVA, una plataforma científica de acceso abierto que busca acelerar el registro de nuevas especies. Esto es clave porque, en promedio, el proceso formal de describir una nueva especie tarda 13,5 años, y en organismos como las esponjas puede extenderse entre 20 y 24 años. La ciencia descubre rápido, pero el sistema de clasificación sigue avanzando a otro ritmo.
Una carrera contrarreloj para proteger lo que no conocemos
Más allá del asombro, el hallazgo tiene una dimensión urgente. Los científicos advierten que muchas especies podrían extinguirse antes incluso de ser descritas debido al calentamiento global, la acidificación de los océanos, la sobrepesca, la minería submarina y la contaminación. En los últimos 200 años, los océanos se han vuelto 30% más ácidos, y si el planeta alcanza un calentamiento de 2°C, podría perderse hasta el 99% de los arrecifes de coral, ecosistemas donde vive cerca del 25% de la biodiversidad marina.

Oliver Steeds, director de Ocean Census, lo resumió en una frase que refleja la magnitud del problema: “Es muy difícil proteger lo que no conocemos”. Ese es el núcleo de esta misión: documentar la vida oceánica antes de que desaparezca, en un planeta donde todavía operamos con enormes vacíos de conocimiento sobre su biodiversidad.

El descubrimiento de 1.121 nuevas especies marinas en un solo año demuestra que el océano sigue siendo un territorio inmenso y misterioso, un espacio donde aún existen criaturas que desafían lo que creemos saber sobre la vida. Pero también es un recordatorio de que ese paraíso en profundidad está bajo presión. Cada nueva especie hallada no es solo una curiosidad científica: es una pieza del rompecabezas de la vida en la Tierra. Si todavía desconocemos el 90% de la biodiversidad marina, la pregunta ya no es solo qué más queda por descubrir, sino cuánto tiempo tendremos para hacerlo.




