Con el aumento de las temperaturas y la llegada del verano, los mosquitos vuelven a aparecer en parques, jardines y hogares. Aunque muchas personas creen que las picaduras ocurren al azar, la ciencia demuestra que estos insectos siguen señales muy específicas para encontrar a sus víctimas. Factores como el dióxido de carbono, el olor corporal, el calor e incluso la microbiota de la piel pueden convertir a alguien en un “imán” de mosquitos. Además, especies como Aedes aegypti, relacionadas con enfermedades como dengue, zika y chikungunya, han desarrollado mecanismos altamente especializados para detectar a los humanos.
¿Por qué algunos reciben más picaduras de mosquito?
Los mosquitos no eligen a las personas al azar. De acuerdo con el investigador Jorge de Jesús Rodríguez Rojas, especialista de la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Nuevo León, estos insectos son capaces de detectar más de 250 compuestos químicos emitidos por el cuerpo humano. Entre las señales más importantes se encuentran el dióxido de carbono que exhalamos, el ácido láctico presente en el sudor y la temperatura corporal. Cada persona produce una combinación distinta de compuestos olorosos conocida como “volatiloma”. Esa mezcla química funciona como una especie de huella invisible que los mosquitos perciben con sus antenas.

Algunas personas generan señales mucho más atractivas para los insectos, especialmente quienes tienen un metabolismo acelerado o producen más calor corporal. Los colores también influyen. Diversos estudios han demostrado que los mosquitos sienten preferencia por tonos oscuros y rojizos porque absorben más calor y resultan más fáciles de detectar. Por eso, usar ropa negra durante una tarde calurosa puede aumentar el riesgo de picaduras.
El embarazo, el alcohol y la sangre tipo O aumentan la atracción
Uno de los hallazgos más conocidos es que las mujeres embarazadas suelen recibir más picaduras de mosquito. Durante el embarazo, el cuerpo experimenta cambios fisiológicos que modifican el olor corporal y aumentan la cantidad de dióxido de carbono expulsado al respirar. Esto hace que especies como Aedes aegypti y Anopheles gambiae detecten con mayor facilidad a las personas gestantes. El consumo de alcohol también influye. Un estudio realizado en los Países Bajos reveló que quienes bebieron cerveza resultaron hasta un 44% más atractivos para los mosquitos.
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Esto ocurre porque el alcohol altera temporalmente el metabolismo y modifica los compuestos químicos liberados por la piel. Otro tema rodeado de mitos es el tipo de sangre. Investigaciones genéticas comprobaron que Aedes aegypti muestra una clara preferencia por las personas con sangre tipo O. Aunque todavía se estudian las razones exactas, los científicos creen que ciertos marcadores químicos presentes en la piel podrían facilitar la identificación de este grupo sanguíneo. La combinación de calor corporal, respiración y compuestos químicos convierte al cuerpo humano en una especie de mapa olfativo para los mosquitos.
Enfermedades y metabolismo: un cuerpo más atractivo para los insectos
Las investigaciones también han encontrado una relación entre algunas enfermedades y el aumento de las picaduras. Según Rodríguez Rojas, los mosquitos tienden a picar con mayor frecuencia a personas infectadas con dengue, zika o chikungunya. Esto podría estar relacionado con cambios metabólicos provocados por los virus. En términos evolutivos, algunos especialistas consideran que los virus han desarrollado estrategias para facilitar su propia transmisión. Cuando una persona enferma produce olores corporales más atractivos para los mosquitos, aumenta la probabilidad de que el insecto pique y continúe propagando el patógeno.

La alimentación también desempeña un papel importante. Una revisión científica publicada en 2025 encontró que alimentos como el plátano y las bebidas alcohólicas incrementan la producción de compuestos orgánicos volátiles relacionados con la atracción de mosquitos. En contraste, ingredientes como ajo, cítricos y algunos alimentos ricos en azufre podrían tener efectos repelentes leves. Aunque estas diferencias pueden parecer pequeñas, en zonas tropicales donde abundan los mosquitos representan una ventaja significativa para los insectos al momento de elegir a quién picar.
¿Funcionan realmente los repelentes naturales?
Las plantas de citronela y las velas aromáticas suelen considerarse soluciones tradicionales contra los mosquitos. Sin embargo, su eficacia depende de varios factores. Los aceites esenciales derivados de citronela, eucalipto limón y clavo de olor sí han demostrado propiedades repelentes contra especies como Aedes aegypti. Entre los compuestos más estudiados destaca el PMD, presente en el eucalipto limón. Este ingrediente cuenta con respaldo científico y es considerado uno de los repelentes naturales más efectivos disponibles actualmente.

Aun así, los repelentes vegetales tienen limitaciones importantes. Su principal problema es la baja duración, ya que los aceites esenciales se evaporan rápidamente y ofrecen menos tiempo de protección que sustancias sintéticas como el DEET. Además, la composición química de las plantas cambia dependiendo del clima, el suelo y la región donde fueron cultivadas. Los especialistas recomiendan combinar repelentes con otras medidas preventivas, como usar ropa de manga larga, colocar mosquiteros y evitar acumulaciones de agua estancada donde los insectos depositan sus huevos.
Mosquitos, calor y enfermedades: un problema que sigue creciendo
En México existen alrededor de 254 especies de mosquitos, aunque menos del 10% ha sido estudiado de forma profunda. Algunas especies representan un riesgo importante para la salud pública debido a su capacidad de transmitir enfermedades infecciosas. El aumento de las temperaturas y los cambios climáticos han favorecido la expansión de mosquitos hacia nuevas regiones. Esto significa que enfermedades antes limitadas a ciertas zonas tropicales ahora pueden aparecer en lugares donde antes eran poco comunes. Los mosquitos forman parte de un ecosistema complejo, pero también son uno de los animales más peligrosos para el ser humano debido a las enfermedades que transmiten.

La próxima vez que un mosquito parezca perseguirte más que al resto, probablemente no sea coincidencia. Tu respiración, tu temperatura corporal y hasta tu metabolismo pueden estar enviando señales invisibles que estos insectos detectan con precisión sorprendente. En un mundo cada vez más cálido, entender esa relación entre humanos y mosquitos podría ser clave para prevenir futuras enfermedades.




