En temporada de lluvias, los mosquitos se vuelven los protagonistas no invitados de nuestras noches. Su molesto zumbido cerca del oído y las picaduras que dejan una comezón insoportable nos hacen pensar que todos estos insectos son igual de agresivos. Sin embargo, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha dejado algo muy claro: no todos los mosquitos pican, y de hecho, los machos son completamente inocentes.
Sí, leíste bien. Es la hembra del mosquito quien realmente se alimenta de sangre, y no lo hace por gusto ni por venganza, sino por una razón biológica muy puntual: necesita proteínas para producir sus huevos.

Hembras de mosquito, las verdaderas picadoras
A diferencia de los machos —que se conforman con el néctar de las flores—, las hembras del mosquito común (como el Culex pipiens) están diseñadas para picar. Son insectos hematófagos, es decir, obtienen nutrientes directamente de la sangre de mamíferos como los humanos para completar su ciclo reproductivo.
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¿Pero cómo lo logran? Su aparato bucal, llamado probóscide, es una obra maestra de la evolución: contiene seis “agujas” especializadas. Dos son dentadas y perforan la piel, otras dos funcionan como mandíbulas que separan los tejidos, el labro localiza los vasos sanguíneos y la hipofaringe inyecta saliva con anticoagulantes que facilitan el flujo sanguíneo. Todo esto sucede en cuestión de segundos, sin que la mayoría lo note… hasta que aparece la temida roncha.

Prúrigo: El precio de su saliva
Lo que sigue después de la picadura es lo que comúnmente conocemos como prúrigo: esa protuberancia rojiza que genera una comezón desesperante. Según la dermatóloga Rosa María Ponce, académica de la UNAM, esta inflamación es una respuesta inmunológica al contacto con la saliva del mosquito, que contiene varias sustancias bioquímicas que nuestro cuerpo rechaza de inmediato.
La reacción es más intensa en personas con dermatitis atópica o piel sensible, como bebés, adolescentes o quienes tienen quemaduras solares. De hecho, los brazos, piernas y rostro son las zonas más afectadas cuando uno se encuentra en lugares con alta exposición al aire libre, como playas o ríos. En bebés, las picaduras suelen ser más severas en zonas como ingles y axilas, donde la piel es más delgada y propensa a reacciones.

Rascarse puede ser un grave error
Aunque la reacción natural es rascarse, esta acción puede ser muy riesgosa. Al hacerlo con demasiada fuerza o frecuencia, se puede romper la piel e iniciar una infección bacteriana secundaria llamada impétigo. Esta enfermedad no es menor: si no se detecta y trata a tiempo, puede generar toxinas capaces de afectar los riñones y llevar a la hospitalización, advierte la doctora Ponce.
Además, hay que evitar a toda costa los remedios caseros como aplicarse ajo o jugo de limón. Estos pueden causar reacciones alérgicas graves al exponerse al sol, un fenómeno conocido como fotosensibilidad. Lo más recomendable es acudir con un especialista y usar tratamientos dermatológicos seguros.

No solo pican: Su efecto puede ser mortal
Las picaduras de mosquito no solo son molestas. En muchos casos, pueden ser puertas de entrada a enfermedades graves como dengue, chikungunya, zika, fiebre amarilla y malaria. Estas enfermedades son transmitidas por diferentes especies de mosquitos, que al alimentarse de una persona infectada y luego picar a otra, propagan los virus.
De acuerdo con el World Mosquito Program, 390 millones de personas se infectan anualmente con dengue, y cientos de miles más con otras enfermedades transmitidas por mosquitos. En México, los brotes de dengue han aumentado alarmantemente en los últimos años, y se prevé que los casos podrían incrementarse un 40% en los próximos 50 años debido al cambio climático y la urbanización descontrolada.

Cómo protegerte de las ‘mosquitas’
En temporada de calor y lluvias, la prevención es clave. Algunas medidas útiles incluyen:
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- Eliminar criaderos: vacía recipientes con agua estancada, como macetas, cubetas y llantas.
- Usa repelente de insectos aprobado dermatológicamente.
- Instala mosquiteros en ventanas y puertas.
- Evita salir con ropa corta al amanecer y atardecer, cuando los mosquitos son más activos.
- Mantén la piel limpia y evita el sudor excesivo, ya que ciertos olores corporales atraen a los mosquitos.

Entender al mosquito es protegernos
Aunque los mosquitos parecen insignificantes, su impacto en la salud humana y su compleja biología los convierten en insectos a los que hay que prestar atención. Conocer que solo las hembras pican para reproducirse, que su saliva genera esa incómoda roncha y que pueden transmitir enfermedades mortales, nos ayuda a tomar medidas más conscientes y efectivas.




