La historia de un hipopótamo bebé en Colombia comenzó con una esperanza y terminó convirtiéndose en un recordatorio de los desafíos que enfrenta la conservación de la fauna. La pequeña cría fue encontrada completamente sola en una zona rural de Puerto Nare, Antioquia, cuando apenas tenía unos días de nacida. Aunque un grupo de personas hizo todo lo posible por mantenerla con vida y posteriormente quedó bajo el cuidado de especialistas, su delicado estado de salud era demasiado grave. Más allá de la tristeza que dejó este caso, también volvió a abrir la conversación sobre el futuro de los hipopótamos de Escobar, una población que sigue creciendo y transformando los ecosistemas colombianos.
El inesperado encuentro con una pequeña hipopótamo
Todo ocurrió durante una jornada de pesca en el corregimiento La Sierra, en Puerto Nare. Una familia encontró a una cría de hipopótamo atrapada entre arbustos, completamente sola y sin rastro de su madre. Al darse cuenta de que apenas podía moverse, decidieron llevarla temporalmente a su casa mientras solicitaban apoyo a las autoridades ambientales.

Con la intención de ayudarla, intentaron alimentarla con leche y algunos vegetales. Sin embargo, los especialistas explicaron después que una cría de menos de 15 días de nacida depende únicamente de la leche materna, por lo que cualquier otro alimento puede afectar seriamente su organismo. Aun así, reconocieron que la familia actuó buscando proteger al animal mientras llegaba la ayuda.
Una carrera contra el tiempo
Cuando el equipo de Cornare recibió al ejemplar, confirmó que la situación era mucho más delicada de lo que parecía. La pequeña presentaba deshidratación severa, desnutrición, dificultades para respirar y problemas gastrointestinales, señales de que llevaba tiempo sin recibir los cuidados indispensables para sobrevivir.

Los veterinarios iniciaron un tratamiento de emergencia para estabilizarla. Debido a que sus venas eran prácticamente imposibles de canalizar por su estado físico, recurrieron a la hidratación subcutánea antes de trasladarla al Parque Temático Hacienda Nápoles, donde continuó recibiendo atención especializada. Cada hora era crucial para intentar revertir el daño que ya había sufrido su organismo.
Un desenlace que nadie quería
Pese al esfuerzo del personal veterinario, el 5 de agosto de 2026 Cornare confirmó que la pequeña hipopótamo había fallecido. Su corta edad y el deterioro con el que llegó hicieron que su recuperación fuera extremadamente difícil desde el primer momento.

La necropsia reveló lesiones pulmonares, un cuadro gastrointestinal agudo y signos avanzados de deshidratación y desnutrición, además de confirmar que todavía conservaba parte del cordón umbilical, una señal de que tenía menos de dos semanas de vida. Aunque recibió hidratación, medicamentos y manejo del dolor, su organismo nunca logró recuperarse.
El origen de un problema que sigue creciendo
La historia de esta cría no puede entenderse sin mirar varias décadas atrás. Los hipopótamos que hoy viven en Colombia descienden de los cuatro ejemplares que Pablo Escobar llevó ilegalmente a la Hacienda Nápoles durante la década de 1980 para formar parte de su zoológico privado.
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Tras la muerte del narcotraficante, los animales quedaron en libertad y comenzaron a reproducirse en las riberas del río Magdalena. Actualmente se calcula que existen alrededor de 200 hipopótamos, convirtiéndose en la mayor población silvestre de esta especie fuera de África. Su presencia altera los ecosistemas, modifica la calidad del agua, desplaza fauna nativa y puede representar riesgos para las comunidades cercanas. De acuerdo con estimaciones oficiales, si no se toman medidas, la población podría acercarse a los 1,000 ejemplares para el año 2035.
¿Qué pasará con los hipopótamos de Colombia?
El crecimiento de esta población ha generado uno de los debates ambientales más complejos del país. Entre las alternativas que se analizan se encuentran la esterilización, la reubicación de algunos ejemplares y, en ciertos casos, la eutanasia controlada, una propuesta que ha provocado opiniones divididas entre autoridades, científicos y organizaciones dedicadas al bienestar animal. También han surgido iniciativas para crear un santuario que concentre a estos animales bajo manejo especializado, aunque expertos señalan que cualquier solución deberá considerar tanto el bienestar de los hipopótamos como la protección de los ecosistemas colombianos.

La historia de esta pequeña hipopótamo dejó una mezcla de tristeza y reflexión. Gracias a la rápida actuación de la familia que la encontró y al trabajo de los veterinarios, tuvo la oportunidad de recibir atención especializada, aunque finalmente no logró sobrevivir debido al grave estado en el que fue hallada. Su caso recuerda que las consecuencias de introducir especies fuera de su hábitat pueden extenderse durante décadas y convertirse en desafíos ambientales de gran escala. Más que la historia de un solo animal, este rescate refleja la compleja relación entre las acciones humanas, la conservación de la biodiversidad y las decisiones que marcarán el futuro de los hipopótamos en Colombia.




