Los osos andinos de Ecuador se han convertido en el centro de una importante investigación científica tras el hallazgo de diversas afecciones dermatológicas y oculares en ejemplares que viven en libertad. Se trata de la primera documentación sistemática de este tipo de patologías en poblaciones silvestres de la especie, un descubrimiento que ha despertado preocupación entre especialistas y conservacionistas. Aunque todavía no existe un diagnóstico definitivo, las observaciones revelan la necesidad de fortalecer la vigilancia sanitaria de una de las especies más emblemáticas de Sudamérica. El hallazgo también pone de relieve la estrecha relación entre la salud de los ecosistemas andinos y la supervivencia de sus habitantes más representativos.
Enfermedades en osos andinos: un hallazgo sin precedentes
El descubrimiento fue presentado en 2026 por investigadores del Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador (INABIO), la Fundación Oso Andino, la Fundación Ecominga, la Fundación Mirador Oso Andino y la University of Edinburgh. El estudio documentó anomalías en al menos cinco osos andinos (Tremarctos ornatus) observados mediante cámaras trampa y fotografía profesional en diferentes regiones de Ecuador.

Las observaciones se realizaron en el Mirador Oso Andino, en Imbabura; la Reserva Río Zuñag, en Tungurahua; y el Parque Nacional Cayambe Coca, en Napo. Debido a que estos animales suelen evitar el contacto humano y habitan zonas montañosas de difícil acceso, el monitoreo no invasivo permitió obtener información valiosa sin alterar su comportamiento natural.
Las lesiones que llamaron la atención de los científicos
Uno de los casos más relevantes fue el de un oso adulto que presentaba pérdida considerable de pelo y comportamiento constante de rascado. Los investigadores consideran que los síntomas podrían estar relacionados con sarna sarcóptica, una enfermedad provocada por el ácaro Sarcoptes scabiei, aunque no se ha confirmado mediante análisis de laboratorio.

También se registró un caso de miasis traumática, una condición causada por larvas que se desarrollan en heridas abiertas. Las imágenes muestran larvas alimentándose de tejido vivo, un fenómeno que podría estar asociado al gusano barrenador del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax). Esta es la primera vez que esta afección se documenta en osos andinos silvestres, lo que representa un hallazgo relevante para la medicina de fauna silvestre.
Problemas oculares y otras anomalías observadas
Además de las afecciones dermatológicas, los investigadores identificaron alteraciones en los ojos de dos ejemplares. Las imágenes revelaron opacidad corneal y cambios en la morfología ocular que podrían estar relacionados con úlceras, infecciones o traumatismos previos.

Otro caso llamó especialmente la atención: un macho adulto presentaba una deformación crónica en las fosas nasales. Aunque las causas siguen siendo desconocidas, los especialistas consideran que podría tratarse de una condición congénita o de secuelas derivadas de infecciones o lesiones sufridas tiempo atrás. Estas observaciones no permiten establecer diagnósticos concluyentes, pero evidencian la existencia de problemas de salud que hasta ahora habían pasado desapercibidos en poblaciones silvestres.
La relación entre la salud de los osos y la del ecosistema
El oso andino es el único oso nativo de Sudamérica y está catalogado como Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En Ecuador, además, enfrenta amenazas constantes derivadas de la pérdida de hábitat, la expansión agrícola, la fragmentación de los ecosistemas y los conflictos con actividades humanas.

Los investigadores advierten que la aparición de enfermedades podría estar vinculada a diversos factores ambientales. La creciente interacción entre fauna silvestre, ganado y asentamientos humanos facilita la circulación de parásitos y agentes infecciosos. Asimismo, la degradación del hábitat puede aumentar el estrés fisiológico de los animales, reduciendo su capacidad para enfrentar enfermedades y otros desafíos ambientales.
El papel del monitoreo en la conservación del oso andino
Uno de los aspectos más importantes del estudio es la demostración del valor de las herramientas de monitoreo no invasivas. Las cámaras trampa permiten registrar cambios físicos, lesiones y comportamientos sin necesidad de capturar a los animales, reduciendo riesgos tanto para los investigadores como para la especie. Los autores destacan que estas observaciones representan apenas un primer paso. Será necesario ampliar la vigilancia, realizar estudios complementarios y recopilar más evidencia para comprender la magnitud real del problema.

La reciente detección de enfermedades en osos andinos silvestres no confirma la existencia de una epidemia ni de una nueva enfermedad específica. Sin embargo, sí revela vacíos importantes en el conocimiento sobre la salud de esta especie y subraya la necesidad de fortalecer la investigación científica en los Andes. En un entorno donde la biodiversidad enfrenta múltiples presiones, comprender el estado de salud de especies clave como el oso andino resulta fundamental para anticipar riesgos y diseñar estrategias de conservación más efectivas. Cada nueva observación aporta una pieza a un rompecabezas que todavía está lejos de completarse, pero que podría ser determinante para el futuro de uno de los mamíferos más emblemáticos de América del Sur.




