Imagina un delfín flotando flojamente sobre su espalda, sacando sus genitales del agua y disparando un chorro de orina hacia el cielo, formando un arco amarillo que brilla bajo el sol amazónico.
Parece sacado de una caricatura, ¿verdad? Pero es completamente real; este peculiar fenómeno, conocido como “micción aérea“, ha dejado a los científicos rascándose la cabeza y ha abierto un nuevo campo de estudio en la comunicación química de los delfines de río Amazonas.
¿Qué es la micción aérea y por qué los delfines la practican?
Este comportamiento ha sido observado en los delfines del Amazonas (Inia geoffrensis), también conocidos como delfines rosados. Durante 218.9 horas de observación, Claryana Araújo-Wang y su equipo del Proyecto de Investigación Botos do Cerrado en Brasil y el Grupo de Investigación CetAsia en Canadá presenciaron 36 ocasiones en las que los machos disparaban chorros de orina hacia el aire.
Según Araújo-Wang, el ritual comienza cuando el delfín se voltea lentamente exponiendo su vientre y, acto seguido, lanza un chorro de pipí hacia el cielo. Lo curioso es que, cuando hay otro macho presente, este a veces persigue el chorro con su hocico, como si estuviera jugando o investigando el olor.

Aunque el fenómeno pueda parecer cómico, Jason Bruck, profesor asociado en la Stephen F. Austin State University y experto en delfines, asegura que esta conducta tiene una base científica sólida. “No es algo aislado”, señala Bruck, respaldando las observaciones del estudio.
¿Por qué los animales usan la orina para comunicarse?
En el reino animal, la orina es mucho más que un simple desecho. Leones, tigres, lobos y ratones la utilizan para marcar su territorio, mientras que hembras de cangrejos de río, langostas y puercoespines la emplean para indicar disponibilidad sexual. En el caso de los monos, algunos llegan a bañarse en su propia orina para atraer a una pareja.

Sin embargo, los delfines son un caso especial y fascinante. Mientras que la mayoría de los animales detectan olores, los delfines han perdido su sentido del olfato a lo largo de la evolución. En su lugar, saborean el agua para detectar señales químicas.
“Cualquier cantidad de señales en mamíferos están codificadas químicamente. Nosotros, los humanos, somos malos en esto… nuestro sentido del olfato es bastante deficiente”, explica el experto Jason Bruck.
La posible función de la micción aérea en los delfines
Los investigadores aún no están seguros del propósito de esta inusual práctica en los delfines, pero sospechan que podría tener un propósito social o sexual.
Se sabe que los delfines utilizan sonidos para comunicarse, pero durante los rituales de apareamiento, los machos también exhiben conductas agresivas y cargan objetos flotantes para llamar la atención de las hembras o competir con otros machos. Es posible que la micción aérea sea una nueva adición a su repertorio de señales sociales y sexuales.

Según Araújo-Wang, esto podría “ayudar a los machos a anunciar su calidad social o condición física“. Además, el 67% de las veces que se observó este comportamiento, había otro macho cerca, lo que sugiere que podría estar relacionado con la competencia social o la demostración de dominio.
Bruck también sugiere que este comportamiento podría estar vinculado a un sistema de comunicación química, similar a lo observado en los delfines nariz de botella (Tursiops truncatus), que pueden identificar amigos a través del sabor de su orina.
No obstante, para confirmar esta teoría, se necesitarían experimentos controlados que aíslen las diferentes variables químicas, lo cual es extremadamente complicado en esta especie.

¿Por qué es importante entender este comportamiento?
Más allá de la curiosidad que despierta este comportamiento, los investigadores creen que comprenderlo podría ayudar a proteger a los delfines del río, una especie que enfrenta graves amenazas debido a la contaminación y la destrucción de su hábitat.
Si los delfines utilizan señales químicas para comunicarse, la contaminación del agua podría bloquear o alterar estas señales, afectando su capacidad para encontrar pareja, defender su territorio o incluso sobrevivir. Esto significa que cualquier sustancia química que vertamos en sus hábitats podría afectar gravemente sus interacciones sociales y reproductivas.




