La Comisión Nacional del Agua (Conagua) confirmó que el abasto de agua en la Ciudad de México está garantizado hasta 2027, gracias a que el Sistema Cutzamala alcanzó un 96.22% de su capacidad máxima, con más de 752 millones de metros cúbicos almacenados. Este logro histórico llega acompañado de una inversión récord de 615 millones de pesos para modernizar la Planta Potabilizadora Los Berros, el corazón del sistema, que extenderá su vida útil por más de cuatro décadas. Un respiro para el Valle de México, pero también un recordatorio de que la seguridad hídrica depende tanto de la tecnología como de la responsabilidad ciudadana.
¿Hasta qué año está garantizada el agua?
La directora del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México (OCAVM), Citlalli Peraza Camacho, aseguró que con los niveles actuales del Cutzamala, el suministro está garantizado hasta por 24 meses, es decir, hasta el año 2027. El sistema, que aporta entre 20% y 25% del agua que consume la CDMX y municipios del Edomex, alcanzó cifras históricas gracias a las lluvias del temporal 2025. Si las condiciones se mantienen, podría cerrar el año con 98% de llenado, algo que no sucedía desde hace más de diez años.

Este resultado representa un cambio radical tras la crisis hídrica de 2023, cuando las presas estaban a menos del 40% de su capacidad. Sin embargo, los expertos advierten que mantener estos niveles requiere más que lluvias: una gestión eficiente y un consumo responsable serán clave para sostener el abasto en los próximos años.
Los Berros, el corazón que se moderniza
Para garantizar la operación a largo plazo, la Conagua anunció la modernización total de la Planta Potabilizadora Los Berros, ubicada en San José Villa de Allende, Estado de México. Esta planta, que lleva 43 años funcionando de manera ininterrumpida, superó por más del 200% su vida útil original. Con una inversión histórica de 615 millones de pesos, se reemplazarán equipos principales, válvulas, rotores, sistemas de bombeo y la automatización completa, que no se actualizaba desde el año 2000.
Según Peraza Camacho, estas mejoras extenderán la vida operativa de la planta “por otros 40 años” y permitirán aumentar la eficiencia energética de uno de los sistemas más costosos del país. Además, al ser un complejo de seguridad nacional, Los Berros representa el punto crítico que garantiza la calidad y el flujo constante del agua que llega a la CDMX y al Edomex.
Un gigante de la ingeniería hidráulica
El Sistema Cutzamala es considerado una de las obras de ingeniería hidráulica más ambiciosas de América Latina. Integra siete presas, seis plantas de bombeo y una planta potabilizadora que transportan el agua desde Michoacán hasta el Valle de México, venciendo una altura de mil 100 metros y recorriendo más de 220 kilómetros.
Las presas Valle de Bravo, El Bosque y Villa Victoria, actualmente al 95% de llenado, captan el agua que viaja hasta Los Berros, donde se somete a procesos de floculación, filtrado y cloración antes de ser enviada por gravedad a Dos Ríos, Huixquilucan, donde la Conagua entrega el agua en bloque a los gobiernos locales. La eficiencia de este sistema, del 99.9%, lo convierte en una joya tecnológica, aunque también en un gran consumidor de energía eléctrica.
Eficiencia, energía y el desafío ciudadano
Operar el Cutzamala cuesta alrededor de 2 mil 100 millones de pesos al año, principalmente por su alto consumo de energía eléctrica. La modernización busca reducir estos costos y prevenir fallas que puedan interrumpir el suministro. Pero incluso con infraestructura renovada, el uso irracional del agua sigue siendo el talón de Aquiles del sistema.
En la CDMX, el consumo promedio por persona es de 380 litros diarios, más del triple de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sugiere un máximo de 100 litros. A esto se suma que más del 40% del agua se pierde por fugas, lo que revela que el problema no solo está en la oferta, sino en la forma en que usamos el recurso.
El Sistema Cutzamala atraviesa uno de sus mejores momentos: presas llenas, inversión récord y una infraestructura lista para otros 40 años de operación. Pero aunque el agua esté garantizada hasta 2027, el futuro dependerá de cómo se administre y consuma. Cada litro que llega al grifo capitalino recorre cientos de kilómetros, vence montañas y requiere millones de pesos en energía. La modernización de Los Berros asegura el presente, pero el compromiso ciudadano decidirá si ese futuro de agua dura más allá de 2027. ¿Estamos listos para usarla con la responsabilidad que merece?