Las palmeras, los gigantes que han adornado glorietas y avenidas de la Ciudad de México durante décadas, están viviendo su ocaso. Lo que parecía un símbolo de modernidad urbana en los años cuarenta, hoy se ha convertido en un problema ambiental y de seguridad. Un hongo silencioso las está matando desde sus raíces, debilitando sus hojas y troncos hasta volverlas un peligro para peatones y automovilistas. Por esta razón, el Gobierno de la CDMX, encabezado por Clara Brugada, ha decidido retirar cientos de ejemplares y reemplazarlos por árboles nativos que sí se adaptan al clima de la capital.

¿Por qué retirarán las palmeras de la CDMX?
Las palmeras llegaron a la capital en los años cuarenta, importadas desde las Islas Canarias durante el gobierno de Miguel Alemán Valdés. Durante mucho tiempo fueron sinónimo de elegancia y modernidad. Sin embargo, según estudios de la UNAM, desde 2011 comenzaron a mostrar síntomas de declive y mortalidad, afectados por hongos fitopatógenos que atacan sus raíces.

Hoy, la situación es crítica: de las 15 mil palmeras que existen en la ciudad, 9 mil presentan síntomas letales, y mil 500 de ellas están catalogadas como “muertas en pie”. La Jefa de Gobierno explicó que no se trata solo de estética, sino de un riesgo real: estas palmeras pueden caer en cualquier momento, dañando el pavimento, automóviles o incluso poniendo en peligro vidas humanas.
El Programa Integral de Atención a las Palmeras
Para enfrentar esta crisis, se puso en marcha el Programa de Atención Integral a las Palmeras, un operativo que involucra a más de 200 especialistas de la Secretaría de Medio Ambiente y la Secretaría de Obras y Servicios.

El plan contempla varias etapas: detección de ejemplares enfermos o en declive, retiro seguro de palmeras en riesgo, destoconado para limpiar la zona de raíces muertas y sustitución por especies nativas aptas para el clima de la ciudad. Los trabajos se llevarán a cabo de septiembre a diciembre de 2025, principalmente en colonias como Roma, Condesa, Narvarte y Del Valle, donde la densidad de palmeras es mayor.
¿Qué árboles sustituirán a las palmeras muertas?
La CDMX no quedará sin árboles. Al contrario, el gobierno busca aprovechar esta crisis como una oportunidad para fortalecer la biodiversidad urbana. Entre las especies que reemplazarán a las palmeras se encuentran: duraznillo, tejocote, arrayán, ébano, cedro olmo, palo de rosa, sicomoro, frijolillo o colorín.

Estos árboles no solo son resistentes al clima de la capital, sino que aportan sombra, reducen la isla de calor y evitan dañar el pavimento con sus raíces. Además, brindan alimento y refugio a aves e insectos polinizadores, lo que enriquece el ecosistema urbano.
El reciclaje de las palmeras retiradas
Uno de los puntos más llamativos del programa es el destino de las palmeras que serán derribadas. En lugar de desecharse, los troncos serán tratados para convertirse en muebles urbanos que se instalarán en parques y espacios públicos de la ciudad. De esta forma, los restos de estas palmeras no se perderán, sino que continuarán formando parte de la vida cotidiana de la CDMX, ahora en forma de bancas, mesas o estructuras recreativas.

Un adiós necesario para un futuro verde
La imagen de la CDMX con sus glorietas y avenidas bordeadas por palmeras podría quedar en el recuerdo. Pero este cambio no es un simple capricho: responde a una emergencia ambiental que amenaza la seguridad y la salud de la ciudad. Como dijo Clara Brugada:
“Queremos que donde antes había palmeras muertas, ahora florezcan árboles majestuosos que nos ayuden a combatir la isla de calor y fortalezcan la biodiversidad”.

Al final, este programa no es solo el retiro de árboles enfermos, sino el inicio de una nueva etapa para la capital, una en la que se apuesta por la naturaleza nativa y resiliente. La gran pregunta es: ¿cómo recordaremos dentro de 20 años a los íconos que alguna vez definieron el paisaje urbano de la Ciudad de México?




