Durante años, los científicos intentaron descubrir qué había detrás de unas extrañas manchas negras que aparecían en los bagres marrones del lago Memphremagog, entre Estados Unidos y Canadá. Lo que parecía una señal de contaminación o una enfermedad desconocida terminó revelando algo mucho más inesperado: un cáncer contagioso en peces de agua dulce. Un estudio publicado en Nature confirmó que estas lesiones son un melanoma transmisible, un fenómeno extremadamente raro en el reino animal. El hallazgo abre nuevas preguntas sobre cómo evolucionan las enfermedades y qué tan compleja puede ser la relación entre los organismos y su entorno.
Cáncer contagioso en bagres de agua dulce: un descubrimiento inesperado
Desde 2012, pescadores y biólogos comenzaron a notar que algunos bagres marrones (Ameiurus nebulosus) del lago Memphremagog tenían manchas oscuras y elevadas en la piel, principalmente en la cabeza, la boca y las barbillas. Para 2014, entre el 23 % y el 37 % de los ejemplares analizados presentaban estas lesiones.

Al principio, la sospecha apuntaba a contaminantes, virus o algún cambio en la calidad del agua. Sin embargo, los estudios revelaron que las manchas eran en realidad un melanoma maligno transmisible: un tipo de cáncer cuyas células pueden pasar de un pez a otro y continuar desarrollándose.
Un melanoma que funciona como un “parásito”
A diferencia de un cáncer común, que aparece dentro del propio organismo por alteraciones celulares, este caso tiene un comportamiento muy particular. Los investigadores descubrieron que las células cancerosas de distintos peces eran prácticamente familiares entre sí, incluso más que del propio animal donde estaban alojadas.

Esto indica que el tumor tiene un origen común y que, con el paso del tiempo, logró convertirse en una especie de línea celular independiente capaz de viajar entre individuos. Las células cancerosas dejaron de comportarse solo como una enfermedad y comenzaron a actuar como un agente transmisible.
¿Cómo se transmite este cáncer entre los peces?
Los científicos todavía investigan cómo ocurre exactamente la transmisión del cáncer contagioso en bagres. Una de las teorías principales apunta al periodo de reproducción, cuando estos peces se concentran en aguas poco profundas y tienen mayor contacto físico entre ellos.

También existe la posibilidad de que las células tumorales puedan permanecer en el agua o en los sedimentos del fondo del lago, permitiendo que otros peces entren en contacto con ellas. Aunque aún faltan respuestas definitivas, los investigadores han encontrado indicios de esta enfermedad en otros cuerpos de agua de Norteamérica.
Un fenómeno raro que no afecta a los humanos
Aunque la idea de un cáncer contagioso puede parecer preocupante, los expertos aseguran que no existe ningún riesgo conocido para las personas. Las células tumorales de estos bagres están adaptadas únicamente a su especie y no pueden sobrevivir en el cuerpo humano.

El lago Memphremagog, donde se detectaron los primeros casos, abastece de agua potable a más de 175.000 personas, por lo que los investigadores han analizado cuidadosamente cualquier posible impacto. Hasta ahora, no hay evidencia de que esta enfermedad pueda transmitirse a otros animales o a los seres humanos.
El cuarto caso conocido de cáncer transmisible
Antes de este descubrimiento, la ciencia solo había identificado tres casos similares. Uno ocurre en los demonios de Tasmania, donde un tumor facial se transmite principalmente mediante mordidas; otro es el tumor venéreo transmisible canino, que pasa entre perros por contacto físico; y el tercero corresponde a enfermedades similares a la leucemia en algunos moluscos marinos.

El caso de los bagres es especial porque representa el primer cáncer transmisible identificado en un pez y en un ecosistema de agua dulce. Un hallazgo que demuestra que la evolución puede encontrar caminos inesperados para sobrevivir.
Un nuevo misterio para la ciencia
Este descubrimiento no solo ayuda a comprender mejor el cáncer, también permite estudiar cómo una célula puede adaptarse hasta convertirse en algo capaz de propagarse entre individuos. Los científicos ahora buscan conocer cuándo apareció este tumor, cómo logró mantenerse y qué factores ambientales pudieron favorecer su expansión.
El cáncer contagioso en bagres de agua dulce recuerda que la naturaleza todavía guarda fenómenos que desafían lo que creemos saber sobre la vida. Aunque no representa una amenaza para las personas, este extraño caso revela una nueva forma en que las enfermedades pueden evolucionar y plantea una pregunta fascinante: ¿cuántos otros misterios similares podrían existir sin haber sido descubiertos?




