El 7 de junio de 2025, un buque carguero impactó contra dos ballenas francas australes en el puerto de Quequén. El hecho fue registrado por un dron y difundido por el ambientalista Víctor Fratto, sacudiendo a quienes defienden la vida marina. A simple vista, las ballenas no presentaban heridas graves, pero el video plantea una pregunta urgente: ¿estamos haciendo lo suficiente para proteger a estas especies?
Colisiones marítimas: una amenaza invisible que mata
Las colisiones entre embarcaciones y cetáceos son uno de los principales factores de mortalidad no natural para estos gigantes del océano. Según el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW), miles de ballenas mueren cada año por impactos con buques, especialmente en zonas de tráfico intenso como el Atlántico Norte, el Mediterráneo y el Pacífico asiático.

En este caso, las protagonistas fueron dos Eubalaena australis, una especie emblemática y protegida por ley en Argentina. Migran cada año a la Patagonia para reproducirse, y suelen acercarse a la costa. Lo que para nosotros es temporada turística, para ellas es temporada de vida. Sin embargo, cada vez más, estas visitas se ven interrumpidas por la falta de medidas que regulen la navegación en zonas sensibles.
¿Qué ocurrió en Quequén?
El choque ocurrió en el puerto de Quequén, provincia de Buenos Aires. Un buque maniobraba para ingresar al canal cuando impactó a dos ballenas que nadaban cerca de la superficie. El ambientalista Víctor Fratto registró el momento con un dron y compartió las imágenes que rápidamente se hicieron virales.
@victorfratto 🐋 Más allá de que las ballenas no fueron impactadas por las hélices, se va a monitorear el lugar para ver si se las vuelve a ver en la zona. 🚢 La gran diferencia entre Puerto Madryn y Quequén, es que aquí, si bien está establecido un canal para circular, si se tuviera que maniobrar fuera de él, la profundidad no varía, cosa que sí sucedería en el Puerto de Quequén. 🐬 Cualquier proyecto nuevo que se desarrolle en zonas costeras debe considerar la presencia de la fauna marina y las posibilidades de generar un impacto negativo sobre la misma. #ballenas #quequen ♬ sonido original – 🌿 Lic. Victor Fratto
Fratto explicó que no se observaron heridas visibles en los cetáceos, pero alertó sobre la gravedad del suceso: “No deberían estar compartiendo la misma ruta barcos y ballenas”. Aunque el evento no fue fatal, la próxima vez podríamos no tener la misma suerte. Y lo más alarmante: no se trata de un hecho aislado.
Lo que sí se está haciendo bien
La pregunta surgió de inmediato: ¿esto podría pasar en lugares como Puerto Madryn, donde la temporada de ballenas también está activa? Según Fratto, la respuesta es no… al menos no tan fácilmente. En esta ciudad existen protocolos específicos de Prefectura Naval, que impiden la circulación simultánea de ballenas y embarcaciones en ciertas rutas.
Gracias a estas normativas, la tasa de incidentes se ha mantenido baja. Esto demuestra que sí es posible prevenir las colisiones, pero se necesita voluntad política, monitoreo constante y una legislación firme en todos los puertos del país, no solo en los turísticos.
El lado olvidado del comercio global
Cada barco que navega por nuestras aguas representa parte del sistema económico global, transportando desde alimentos hasta dispositivos electrónicos. Pero ese progreso tiene un precio que no siempre vemos: las vidas que se pierden bajo el agua.
La colisión en Quequén no es un simple “accidente”: es el reflejo de una falla sistémica en la convivencia entre humanos y naturaleza. En países como Estados Unidos y Canadá, se han implementado zonas de velocidad reducida obligatoria durante la temporada de ballenas. Las ballenas no pueden reclamar sus derechos. Depende de nosotros diseñar un modelo de desarrollo que no sacrifique la biodiversidad en nombre de la eficiencia económica.
Proteger a las ballenas es proteger el océano entero
Cada colisión que no evitamos es una herida abierta en el mar. Las ballenas francas australes nos visitan cada año con la esperanza de dar vida; lo mínimo que podemos hacer es asegurarles un espacio seguro. Porque no se trata solo de proteger a una especie, sino de preservar todo un cosmos azul lleno de vida que depende de nuestras decisiones. ¿Estamos listos para cambiar las reglas antes de que sea demasiado tarde?