Nueve animales exóticos fueron rescatados en San Luis Potosí tras un operativo de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). Lo alarmante: eran enviados por paquetería, como si fueran simples objetos. Entre los ejemplares estaban tres geckos, un escorpión emperador, dos tortugas africanas y tres cocodrilos de pantano. Ninguno contaba con documentos que acreditaran su procedencia legal, una práctica que viola la Ley General de Vida Silvestre y que sigue siendo un reflejo del tráfico animal que amenaza a la biodiversidad mexicana.
Tráfico de animales exóticos: una práctica que no se detiene
El 15 y 16 de octubre de 2025, personal de la empresa Estafeta en San Luis Potosí detectó dos paquetes sospechosos. Lo que parecía una simple entrega rutinaria terminó siendo una alerta ambiental. Dentro, inspectores de Profepa encontraron tres geckos del género Rhacodactylus y un escorpión emperador (Pandinus imperator), especies que suelen ser comercializadas ilegalmente como mascotas exóticas. Al día siguiente, una segunda revisión reveló algo aún más inquietante: dos tortugas de espolones africanas (Centrochelys sulcata) y tres cocodrilos de pantano (Crocodylus moreletii).

Ninguno tenía papeles que acreditaran su origen legal. Los envíos pretendían moverse entre estados a través de servicios de mensajería, una modalidad que se ha vuelto cada vez más común en el tráfico de fauna silvestre, aprovechando el anonimato y la rapidez de las paqueterías. Según Profepa, estos hechos constituyen una infracción al artículo 122, fracción X, de la Ley General de Vida Silvestre, que prohíbe transportar o comerciar con ejemplares sin acreditar su procedencia legal. Por ello, todos los animales fueron asegurados de manera precautoria, mientras se abre un proceso administrativo contra remitentes y destinatarios.
México, un paraíso natural en peligro
México es uno de los países con mayor biodiversidad del planeta: alberga más de 564 especies de mamíferos y 1,100 de aves. Sin embargo, también es uno de los más golpeados por el tráfico ilegal de fauna. La Procuraduría estima que cada año se comercian ilegalmente entre 200 y 500 mil ejemplares silvestres, muchos de ellos reptiles, aves o arácnidos capturados en su hábitat natural o criados sin registro. El tráfico no solo amenaza especies en peligro, sino que rompe los ecosistemas y pone en riesgo la salud humana.

Animales como los cocodrilos o las tortugas africanas requieren cuidados específicos; transportarlos en cajas cerradas puede causarles un alto nivel de estrés, deshidratación o incluso la muerte. Además, este tipo de prácticas facilita la propagación de enfermedades zoonóticas, esas que pueden pasar de animales a personas. Profepa recordó que el tráfico ilegal es un delito que se persigue penalmente y que afecta a toda la cadena ecológica, desde las comunidades rurales donde se capturan los animales hasta los consumidores finales que los compran por moda o curiosidad.
La denuncia que cambió la historia
El papel del personal de Estafeta fue clave. Al notar irregularidades en el peso y el contenido de los paquetes, decidieron dar aviso a las autoridades ambientales, demostrando que la colaboración ciudadana puede marcar la diferencia. Profepa reconoció públicamente su apoyo e hizo un llamado a todas las empresas de mensajería a reforzar los controles de revisión para detectar casos similares.

Este caso no solo resalta la importancia de las denuncias, sino también el valor de una ciudadanía activa y consciente. En un mundo donde la biodiversidad está bajo constante amenaza, la vigilancia no depende solo de las autoridades, sino también de quienes observan y actúan.
Profepa refuerza la vigilancia y llama a la conciencia ambiental
Tras el operativo, la Profepa anunció que reforzará la coordinación con empresas de paquetería y mensajería para prevenir el tráfico de especies en todo México. Además, los remitentes y destinatarios identificados deberán comparecer para demostrar la procedencia legal de los animales.
Aseguramos precautoriamente nueve ejemplares de vida silvestre que pretendían ser enviados en paquetería sin contar con documentación que acreditara su legal procedencia: tres geckos (Rhacodactylus sp.), un escorpión emperador (Pandinus imperator), dos tortugas de espolones… pic.twitter.com/GLke87049H
— PROFEPA (@PROFEPA_Mx) October 20, 2025
El caso de San Luis Potosí es un recordatorio de que, mientras existan personas dispuestas a pagar por tener una especie exótica en casa, el tráfico animal seguirá siendo un negocio rentable. Pero también muestra que la colaboración entre ciudadanos, empresas y autoridades puede cambiar esa historia. Cada ejemplar recuperado es una vida salvada y una señal de resistencia frente a un comercio que ve a la naturaleza como mercancía.




