En las últimas semanas, México ha encendido las alarmas por los residuos de SpaceX, la empresa de Elon Musk, que han llegado hasta las costas de Tamaulipas. Fragmentos metálicos, plásticos tóxicos y hasta tanques con fósforo han sido encontrados en playas mexicanas tras las explosiones de los cohetes Starship. Ahora, el gobierno mexicano estudia una posible demanda internacional contra SpaceX.
SpaceX, contaminación que cae del cielo
El 18 de junio de 2025, la nave Starship 36 explotó tras un intento fallido de despegue en Boca Chica, Texas. A solo tres kilómetros de la frontera con México, los restos del cohete volaron por los aires, cayendo en zonas como el río Bravo, campos agrícolas y hasta la playa Bagdad, en Matamoros. Esta no fue una situación aislada: solo en los últimos seis meses, SpaceX ha perdido al menos cinco naves, generando toneladas de basura espacial que ha cruzado sin permiso nuestras fronteras.

La Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) y otras dependencias mexicanas han comenzado investigaciones formales para evaluar el daño. Se han encontrado más de dos toneladas de desechos, incluyendo 13 tanques metálicos con fósforo, una sustancia potencialmente letal para humanos y fauna silvestre.
Tamaulipas en riesgo por la tecnología espacial
Uno de los escenarios más impactados es Playa Bagdad, hogar de la tortuga lora, una especie en peligro de extinción. En palabras de Elías Ibarra Rodríguez, líder de la ONG Conibio Global, más de 2,000 crías de tortuga han sido liberadas recientemente, y el riesgo de que confundan los residuos plásticos con alimento es alto. Además del plástico y el metal, se han detectado sustancias contaminantes en el agua, la arena y la vegetación.

El daño a los ecosistemas marinos aún no puede medirse con precisión, pero los expertos coinciden: “esto es solo el comienzo” si no se toman acciones contundentes. Para los habitantes de Matamoros y zonas cercanas, la preocupación también es de seguridad. No solo por los residuos, sino por el riesgo latente que representa tener una plataforma de lanzamiento tan cerca del territorio nacional. “No se puede poner en riesgo a los centros urbanos por ambiciones tecnológicas ajenas”, advirtió el gobernador de Tamaulipas.
¿Qué leyes podría estar violando SpaceX?
La presidenta Claudia Sheinbaum declaró en conferencia matutina que su gobierno ya investiga si SpaceX ha violado normas internacionales, especialmente aquellas relacionadas con la protección ambiental y la soberanía territorial. Aunque aún no se han publicado los resultados oficiales, todo apunta a que México buscará resarcir los daños a través de una demanda internacional.
“SpaceX”:
Porque Claudia Sheinbaum informó que el Gobierno de México revisará el impacto de las partes de cohetes Starship de Elon Musk que han caído en playas mexicanas. pic.twitter.com/eBPsvITJqb— ¿Por qué es Tendencia? (@porktendencia) June 25, 2025
Este movimiento podría sentar un precedente global: sería uno de los primeros casos donde un país exige responsabilidad ambiental por actividades espaciales que afectan ecosistemas terrestres. La Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat), Profepa y hasta la Secretaría de Marina están trabajando en conjunto con científicos para construir el caso.
Basura espacial: el problema que nadie quiere tocar (literalmente)
El problema no es exclusivo de México. Según la organización Aerospace Corporation, cada año caen a la Tierra entre 200 y 400 fragmentos de basura espacial de tamaño considerable. SpaceX, por ejemplo, ha habilitado una línea telefónica para reportar restos de sus cohetes, advirtiendo: “No los toque. Pueden ser peligrosos”. La exploración espacial avanza a pasos agigantados, pero sus consecuencias también crecen. Y hasta ahora, los tratados espaciales internacionales han sido vagos respecto a la responsabilidad ambiental en caso de daños en países terceros.

SpaceX ahora también representa los nuevos dilemas que enfrentamos como humanidad: ¿hasta dónde vale la pena llegar por conquistar el espacio si en el camino destruimos lo que tenemos en la Tierra? México está en su derecho de exigir respuestas, y puede que esta sea la primera gran batalla legal entre una potencia aeroespacial privada y un Estado afectado por sus acciones. La pregunta que queda en el aire (y en el océano): ¿quién limpia la basura que cae del cielo?




