El lobo mexicano estuvo tan cerca de desaparecer que en los años ochenta solo quedaban 5 individuos en vida libre. Décadas de programas de reproducción en cautiverio y reintroducción lograron llevar esa cifra a 319 ejemplares registrados en Estados Unidos. Pero ahora, la administración de Donald Trump tiene hasta el 3 de diciembre para evaluar si les retira parte de la protección federal que los mantiene fuera del abismo. La historia de recuperación más notable de América del Norte puede girar en una sola decisión.
Cómo el lobo mexicano regresó desde el borde
A finales de la década de los setenta, el lobo mexicano (Canis lupus baileyi) había sido cazado, envenenado y desplazado hasta casi desaparecer por completo del mapa. Para 1980, los biólogos capturaron los últimos ejemplares que quedaban en México para iniciar un programa de reproducción en cautiverio: eran exactamente 7 animales. Sin ellos, la subespecie más pequeña y genéticamente distinta del lobo gris en Norteamérica habría dejado de existir.
El programa de recuperación, impulsado por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos junto con autoridades mexicanas, tardó casi veinte años en dar sus primeros resultados visibles. En 1998, los primeros lobos nacidos en cautiverio fueron reintroducidos en los bosques de Arizona y Nuevo México. Fue lento, polémico y costoso. Los ganaderos de la región se opusieron desde el principio, argumentando pérdidas de ganado. Los activistas empujaron igual de duro en sentido contrario. Y el lobo, sin enterarse de nada, fue recuperando terreno poco a poco. la historia del jaguar en México
Hoy el censo oficial habla de al menos 319 lobos mexicanos en libertad, distribuidos principalmente en la Sierra Madre Occidental de México y en los estados de Arizona y Nuevo México en Estados Unidos. No es un número enorme, pero comparado con 7, es un milagro biológico con nombre y apellido.
Qué puede decidir Trump el 3 de diciembre
La amenaza actual no es una bala ni un veneno. Es burocrática, y por eso es más difícil de combatir con una imagen.
La administración de Donald Trump abrió un proceso de revisión para potencialmente modificar el estatus del lobo mexicano bajo la Endangered Species Act, la ley federal que desde 1973 regula la protección de especies amenazadas en Estados Unidos. El plazo para recibir comentarios públicos y tomar una decisión vence el 3 de diciembre. Una reclasificación podría reducir las restricciones sobre caza, desarrollo de tierras o control de depredadores en zonas donde los lobos habitan, lo que en la práctica significaría abrir la puerta a que su población vuelva a contraerse.
No es la primera vez que el lobo mexicano queda atrapado en un cruce de intereses políticos y económicos. Durante el primer mandato de Trump también hubo intentos de modificar protecciones para varias especies. Lo nuevo aquí es la fecha concreta y la velocidad con la que se está moviendo el proceso. Las organizaciones conservacionistas en México y Estados Unidos han lanzado campañas de comentarios públicos para presionar antes del cierre, argumentando que una población de 319 individuos sigue siendo genéticamente vulnerable y necesita protección activa, no solo nominal.




