En el corazón de la colonia Tlacoquemécatl del Valle, un árbol centenario se ha convertido en símbolo de resistencia ante un modelo de desarrollo urbano que parece arrasar con todo a su paso. Su nombre es “Laureano”, y su lucha ha sacudido a toda la Ciudad de México.
Con más de 115 años de vida, “Laureano”, un laurel de la India, se alza imponente en la banqueta de la calle Miguel Laurent #48, justo en la esquina con Fresas, en la alcaldía Benito Juárez. Su sombra, su historia y sus raíces profundas han sido testigos del paso del tiempo… pero ahora enfrenta una amenaza: una desarrolladora inmobiliaria pretende construir un edificio de cinco pisos justo sobre el terreno que comparte con sus raíces.
Laureano vivirá muchísimos años más gracias a que detonamos que los vecinos actuaran y le salvaran la vida! @SEDEMA_CDMX ya declaró a este majestuoso Laurel de la India como patrimonio natural y cultural de la CDMX. Qué chingón se siente! Felicidades a estos grandes vecinos! 🌳 pic.twitter.com/lGDuVO2sRr
— Los Supercívicos (@supercivicosmx) June 11, 2025
La lucha vecinal por Laureano
Desde el 2 de junio de 2025, vecinos y ciudadanas organizados en el movimiento #SalvemosALaureano alzaron la voz al ver maquinaria pesada intervenir el predio. El temor era claro: la excavación podría dañar severamente el sistema radicular del árbol, condenándolo a una lenta agonía. Además, renders filtrados del proyecto muestran una poda drástica del laurel… y la desaparición total de un colorín centenario que crece junto a él.
Te puede interesar > Chile protege más de 50% de su océano y se vuelve líder en la conservación marina
“¡Ni una rama! ¡Laureano no se toca!”, gritan los vecinos en protestas y redes sociales. En cuestión de días, la causa escaló y se convirtió en una batalla urbana por el derecho a conservar la naturaleza viva dentro de la capital.

Una lucha por las raíces… literalmente
Las autoridades respondieron. La Secretaría del Medio Ambiente de la CDMX (Sedema) emitió un comunicado donde aclaró que “no está autorizado el derribo del laurel de la India ni de ningún árbol en la banqueta de Miguel Laurent 48”. Sin embargo, vecinos acusaron el mensaje de ser ambiguo: el problema no es solo talarlo, sino excavar el terreno donde sus raíces aún viven.
La Alcaldía Benito Juárez, también negó haber otorgado permisos para afectar al árbol. Pero su respuesta pareció enfocarse más en culpar a supuestos “actores políticos oportunistas” que en ofrecer garantías de protección reales. El colorín, otro árbol centenario que acompaña a Laureano, ni siquiera fue mencionado.
“Lo que pedimos es una declaratoria de patrimonio, no un boletín político”, señalan los vecinos.

Más que un árbol, un símbolo
En una ciudad donde los megaproyectos avanzan a costa de áreas verdes, el caso de Laureano resuena con fuerza. Colonias como la Roma, Del Valle y Nápoles han visto cómo árboles maduros son sacrificados en nombre del “progreso”, mientras el discurso oficial insiste en la “sustentabilidad”.
La diputada local Laura Ballesteros lo dijo claro: “Este árbol es un símbolo. Si no cambiamos el modelo depredador, habrá más ‘Laureanos’ luchando por sobrevivir”. Ella misma anunció que trabajará para declarar a Laureano como patrimonio monumental de la CDMX, lo que blindaría legalmente al ejemplar contra cualquier intento de daño futuro.
Mientras tanto, más de 6 mil 500 personas ya firmaron la petición en Change.org, creada por la activista vecinal Jimena Backal, para exigir la protección definitiva del árbol. En la petición, puede leerse: “Laureano no es solo un árbol, es un ser vivo con el que los vecinos y yo hemos establecido una simbiosis”.

¿Un modelo urbano sin árboles?
El caso de Laureano revela una tensión profunda en el modelo de desarrollo urbano de la Ciudad de México: ¿es posible construir sin destruir? ¿Pueden convivir el crecimiento inmobiliario y el respeto por la naturaleza viva?
Te puede interesar > San Luis Potosí planta 250 árboles y firma convenio ambiental en el Paseo de la Presa
Vecinos denuncian que los permisos de construcción se otorgan sin estudios completos sobre biodiversidad o impacto ecológico, y que muchos árboles se pierden sin que exista compensación real. “Hablan de reforestar, pero eso no reemplaza a un árbol centenario”, dice uno de los manifestantes.

El siguiente paso
El pasado 10 de junio, la Sedema se reunió con residentes para dialogar. Pero hasta ahora no se ha emitido un dictamen oficial ni una suspensión definitiva de la obra. Los vecinos exigen respuestas concretas, no ambigüedades técnicas. El tiempo corre… y las raíces de Laureano no pueden esperar.




