Ángel Eduardo Valdés, el adolescente que creó el jardín polinizador más grande de Ecatepec

Entre el asfalto de Ecatepec florece un oasis de 750 m²: el jardín polinizador construido por un joven defensor del medio ambiente.

En medio del concreto de Ecatepec, un espacio inesperado florece: un jardín polinizador de 750 metros cuadrados creado por un adolescente de apenas 13 años. Este rincón verde, impulsado por Ángel Eduardo Valdés Rangel, no solo atrae abejas, mariposas y colibríes, sino que también se ha convertido en símbolo de esperanza y resistencia ambiental en uno de los municipios más urbanizados de México. Su historia es la prueba de que una sola persona puede sembrar un futuro más limpio y justo para todos.

El jardín polinizador más grande de Ecatepec

Ángel Eduardo, conocido cariñosamente como Pukeena (que significa “pequeño saltamontes”), es el creador del jardín polinizador más grande de Ecatepec. El proyecto nació en abril de 2025 frente a una sucursal del Banco Bienestar, justo donde antes había un terreno baldío y arenoso. Con la ayuda de sus padres, Erick Valdés y Paola Rangel, el menor logró cultivar más de 300 plantas polinizadoras, entre ellas lavanda, cempasúchil, rosales, margaritón, citronela y salvia.

el jardín polinizador más grande de Ecatepec

En menos de un año, el espacio pasó de ser un lote gris a un oasis urbano lleno de color y vida. Pero este jardín no es solo un capricho estético. Es un refugio vital para especies que están en peligro en las grandes ciudades: colibríes, abejas y mariposas. En tiempos de crisis climática, cada rincón que fomenta la biodiversidad cuenta.

La ceiba que cambió la historia

El origen de todo se remonta a un momento decisivo: la defensa de una ceiba que estaba a punto de ser talada para dar paso a la construcción del banco. Ángel, con apenas 11 años, encabezó un movimiento vecinal para salvar el árbol. Gracias a su insistencia, la ceiba sigue en pie, resplandeciente, y se convirtió en punto de encuentro de polinizadores.

Fue al observar cómo los colibríes llegaban al árbol sin tener suficientes flores alrededor que nació la idea del jardín. De ahí surgió el impulso de transformar el baldío en un espacio verde. Hoy, la ceiba no solo sigue viva, sino que ha dado frutos y alrededor de 50 nuevas plantas han brotado, las cuales Ángel entrega en adopción a vecinos que desean sembrarlas.

Un activista reconocido desde la infancia

El amor de Ángel por la naturaleza no surgió de la nada. Sus abuelas le enseñaron desde pequeño a cuidar plantas, y durante la pandemia comenzó a reproducir cactus y suculentas. Como su casa se llenó de macetas, decidió construir una pared verde y regalar plantas a sus vecinos. Esa costumbre de compartir vida vegetal sembró una semilla que hoy florece en grande.

Su trabajo no ha pasado desapercibido. En 2025 fue reconocido con tres premios importantes:

Estos reconocimientos no son solo medallas: representan el eco de su mensaje de cuidado ambiental y demuestran que incluso las autoridades ven en su iniciativa un modelo a seguir.

Más allá del jardín: proyectos para el futuro

El jardín polinizador no es el único proyecto de este joven ecologista. Ángel también lidera el programa “Jardín Polinizador Pukeena y sus Amigos”, en colaboración con el Parque Ecológico Ehécatl. Además, impulsa acciones de reciclaje en casa, recolección de tapitas de plástico para apoyar a niños con cáncer y campañas vecinales para la creación de nuevos espacios verdes.

Las jardineras del jardín principal están diseñadas con formas simbólicas: un sol, una luna llena, una estrella, un colibrí y un corazón. Cada figura representa un mensaje de conexión entre naturaleza y comunidad. Es un recordatorio de que la creatividad y la conciencia ambiental pueden transformar cualquier espacio urbano en un paraíso.

La historia de Ángel demuestra que no se necesitan grandes presupuestos ni cargos políticos para hacer la diferencia. A veces basta la pasión de un niño, el apoyo de una familia y la voluntad de una comunidad. En un municipio marcado por la urbanización y la contaminación, el jardín polinizador más grande de Ecatepec se alza como ejemplo de resiliencia.

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