La radiación provoca graves daños genéticos y más mutaciones de las previstas, en el caso de los jabalíes alemanes, aún hay presencia radioactiva.
Tanto en los animales como en las personas, la radiación destruye los genes. Incluso pequeñas dosis pueden romper los frágiles hilos de ADN y provocar errores de copia que dan lugar a mutaciones perjudiciales o mortíferas.
Las grandes dosis de radiación resultan más mortíferas todavía, pero no tanto como algunos pensaban, según unos ‘investigadores estadounidenses en Chernóbil, que han visto la gran capacidad de superviviencia de los animales”, aunque eso no significa que sean saludables.
Investigadores de la Universidad de Hannover, han analizado muestras de carne de 48 ejemplares de jabalíes salvajes, que fueron cazados en Baviera entre 2019 y 2021. El 88 por ciento tenía concentraciones de cesio radiactivo muy superiores al máximo permitido. Su carne es tóxica para los seres humanos.

Jabalíes alemanes, una especie que aún presenta los rastros de Chernobyl
Los jabalíes que merodean en los bosques del este de Alemania son considerados una exquisitez, lo que los convierte en presa de caza.
Pero según la Secretaría de Medio Ambiente del Estado de Sajonia, uno de cada tres jabalíes tiene altos niveles del elemento radiactivo cesio 137 y no es apto para el consumo humano.
El origen de su contaminación parece estar a más mil kilómetros de distancia, en Ucrania.
Según los expertos, el material radioactivo habría llegado a la región sajona luego de la explosión del reactor nuclear de Chernobyl en 1986. Pero, ¿por qué aún están contaminados?

Animales contaminados luego de 60 años
Resulta que los animales, específicamente los jabalíes alemanes todavía están significativamente contaminados con la lluvia radiactiva de las armas nucleares detonadas hace más de 60 años, no sólo por el desastre de Chernobyl , como se pensaba anteriormente, sino por alguna de sus comidas favoritas: las trufas enterradas bajo tierra, y las bellotas de árboles enraizados en el suelo, como la encima o el alcornoque.
Mismas que, presentan el cesio-135, que a comparación del cesio-137 que mantiene radiactividad aproximadamente 30 o 40 años, el cesio-135 mantiene su toxicidad durante 2 millones de años.
Recordemos que la radiación proveniente de la explosión de Chernóbil y las pruebas de armas atómicas se liberó a la atmósfera, fue transportada por los vientos hasta llegar a Baviera y otros muchos lugares, provocando lluvias que filtraron el suelo.

Test obligatorio
Los cazadores tienen que hacer obligatoriamente el test de radiación a todos los jabalíes alemanes que matan.
Los cadáveres que exceden el límite de seguridad de 600 becquereles (las unidades que miden la actividad radiactiva) por cada kilo deben ser destruidos.
Situación que pone en encrucijada, la persistencia ecológica de la contaminación radiactiva, misma que ha sido un problema científico apremiante desde que se lanzaron las primeras bombas atómicas en 1945 sobre Japón. Los temores sobre la seguridad alimentaria tras ataques nucleares o desastres en centrales nucleares aún no se comprenden bien en contextos regionales específicos, y saber que animales como plantas luego de 60 años mantienen la radiactividad, preocupa a la comunidad científica.




