Más de 1500 árboles de navidad usados fueron arrojados al fondo de un lago en Finlandia con el objetivo de analizar cómo esto afectaba al ecosistema marino. Esto ocurrió en 2021 cuando los científicos intentaron combatir la contaminación en el lago helado de Saimaa.
Luego de unos años, el objetivo de crear un método natural para fomentar la biodiversidad acuática en el lago de Finlandia parece que tuvo resultados. Con esto, los voluntarios demuestran que la limpieza, el mantenimiento o la protección de la naturaleza es prioridad hasta que la misma promete buenos resultados.
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Voluntarios dedican su tiempo y su talento a la preservación con árboles de navidad
Los voluntarios cercas del lago de Saimaa, realizan diversas actividades para preservar la naturaleza finlandesa desde recoger basura hasta buscar soluciones para salvar a la foca anillada, quien es el animal más famoso de la región.
En está ocasión decidieron usar árboles de navidad naturales usados para mandar al fondo del lago, para solucionar el impacto de la contaminación del agua y proveer de vida la zona. Por ello, se busco respaldo del Centro de Naturaleza y Ciencias Saimaarium y financiamiento del Ministerio del Medio Ambiente de Finlandia, así demostrar los beneficios de esta práctica en la conservación y rehabilitación de ecosistemas acuáticos. ¿Qué obtuvieron?
Kari-Matti Vuori, el científico al mando de la investigación, confirmó que en los lugares en los que habían sido depositados los árboles de navidad, la producción bentónica había aumentado enormemente. Es decir, la cantidad de organismos que habitan en el fondo de los ecosistemas marinos aumento.
Entonces pudieron entender que los árboles de Navidad desechados sumergidos en el lago Saimaa, absorben nitrógeno y fósforo, reduciendo algas tóxicas, lo que provee hábitats para larvas, peces y crustáceos. Así crece la biodiversidad de la región que antes era pobre de vida.
Y es que, según Vuori, el número de individuos de animales bentónicos se ha multiplicado por diez y la diversidad de especies incluso se ha quintuplicado en la zona sumergida.

Los árboles de navidad son filtros ecológicos
Durante los meses de invierno, 80 árboles de Navidad usados fueron recolectados y sumergidos en el lago Saimaa a través de agujeros en el hielo. Estos árboles se colocaron a una profundidad aproximada de 2 metros en Sunisenselkä una región donde el flujo de agua es limitado y existe proliferación de algas tóxicas, como la cianobacteria.
Gracias a ello, comprobaron que la hipótesis de que los árboles sumergidos actúan como plataformas para el desarrollo de biofilms, compuestos por microbios, algas y hongos que absorben nutrientes del agua es real.
Los árboles de navidad proporcionaron un hábitat ideal para organismos acuáticos como larvas de insectos, peces y crustáceos, contribuyendo así a aumentar la biodiversidad del entorno.




