Más de 150 días de campamento, años de organización y una bahía que vale la pena defender: así se resume la resistencia del colectivo ¡Aquí No! en Topolobampo, Sinaloa. Esta semana, la empresa FAGIOLI comenzó a retirar su maquinaria pesada de la zona donde se planeaba instalar una planta de amoníaco que las comunidades de la Bahía de Ohuira llevan años rechazando. Los permisos aduaneros vencieron, las máquinas se mueven, y para quienes durmieron en campamento a la orilla del mar, eso no es un detalle menor.
Qué es la Bahía de Ohuira y por qué la defienden con tanta fuerza
La Bahía de Ohuira es un ecosistema costero en el municipio de Ahome, Sinaloa, conectado al puerto de Topolobampo. Sus comunidades pesqueras llevan generaciones dependiendo del manglar, los camarones y las especies que ahí se reproducen. Cuando la empresa Proman-GPO anunció el proyecto de una planta de amoníaco en la zona, los vecinos entendieron muy rápido lo que estaba en juego: contaminación, desplazamiento y el fin de una forma de vida que no tiene precio de mercado.
El colectivo ¡Aquí No! nació de esa urgencia. No es una ONG con oficinas ni un partido político: es pescadores, mujeres de la comunidad, jóvenes y activistas que decidieron plantar un campamento y no moverse. Más de 150 días después, historias de resistencia ambiental en México que sí cambiaron algo, el resultado empieza a verse.
Por qué la salida de FAGIOLI importa aunque Proman diga que el proyecto sigue
La empresa italiana FAGIOLI, encargada del transporte de los equipos industriales para la planta, comenzó a retirar su maquinaria pesada hacia Estados Unidos esta semana. El motivo oficial es el vencimiento de sus permisos aduaneros. Proman-GPO, por su parte, insiste en que el proyecto no está cancelado.
Pero para quienes llevan 150 días en campamento, el matiz importa menos que la imagen: las máquinas enormes que simbolizaban la amenaza sobre su bahía están saliendo. Es la primera señal física, concreta y visible de que la resistencia tiene peso. No es una promesa de funcionario ni un comunicado; es acero moviéndose en la dirección contraria.
Las comunidades saben que esto no garantiza nada todavía. Proman tiene capital, abogados y contratos. Pero también saben que los procesos industriales de esta escala dependen de ventanas logísticas, permisos encadenados y flujos financieros que se complican cuando el tiempo corre. Cada semana de retraso es un costo. Cada permiso vencido, una grieta.
- qué es el colectivo Aquí No y cómo surgió




