El Pacífico frente a las costas de Colima y Jalisco no está tranquilo. Una zona de baja presión con alta probabilidad de convertirse en ciclón tropical se suma a otras perturbaciones activas en la cuenca, configurando un escenario que las autoridades meteorológicas siguen con atención. Pero más allá del conteo de sistemas, lo que hace especialmente compleja esta situación es lo que puede ocurrir cuando dos ciclones se acercan demasiado: un fenómeno llamado efecto Fujiwhara.
Qué es el efecto Fujiwhara
Cuando dos vórtices ciclónicos —es decir, dos sistemas de baja presión que giran— se aproximan lo suficiente, comienzan a interactuar. En lugar de seguir sus trayectorias independientes, empiezan a orbitar alrededor de un punto central común, como si estuvieran atados por una fuerza invisible. Este fenómeno fue descrito por primera vez por el meteorólogo japonés Sakuhei Fujiwhara en la primera mitad del siglo XX, y lleva su nombre desde entonces.
La interacción puede tener varios desenlaces posibles:
- Uno absorbe al otro: si hay una diferencia significativa de tamaño e intensidad, el ciclón más fuerte puede «engullir» al más débil.
- Se fusionan: en algunos casos, los dos sistemas se combinan en uno solo, potencialmente más intenso.
- Se desvían mutuamente: sus trayectorias se modifican de formas que ninguno de los dos seguiría si estuviera solo.
- Se separan: después de interactuar brevemente, cada sistema sigue su camino, pero alterado.
El resultado concreto depende de múltiples variables: la distancia entre los sistemas, su tamaño relativo, su intensidad y las condiciones atmosféricas que los rodean. Eso es precisamente lo que hace que estos escenarios sean tan difíciles de modelar.
Por qué complica los pronósticos
Los modelos meteorológicos modernos son herramientas extraordinariamente sofisticadas, pero tienen límites. Cuando un solo ciclón se mueve sobre el océano, los modelos pueden anticipar su trayectoria con días de anticipación con un margen razonable de error. Cuando dos sistemas interactúan bajo el efecto Fujiwhara, esa ventana de certeza se reduce considerablemente.
Pequeñas diferencias en las condiciones iniciales —la posición exacta de cada sistema, su intensidad en un momento dado, la temperatura superficial del mar en su entorno— pueden producir trayectorias radicalmente distintas. Para las autoridades de protección civil y para las comunidades costeras, esto significa que las alertas deben emitirse con mayor margen de precaución y que los planes de respuesta deben ser más flexibles.
En el contexto del Pacífico mexicano, donde la temporada ciclónica puede extenderse desde mayo hasta noviembre, este tipo de escenarios no son excepcionales. Sin embargo, la combinación de múltiples sistemas activos simultáneamente sí eleva el nivel de vigilancia necesario.
Qué implica para las costas mexicanas
Las costas del Pacífico centro y sur de México —Colima, Jalisco, Michoacán, Guerrero, Oaxaca— son las primeras en recibir el impacto de los sistemas que se forman en esta cuenca. Cuando hay más de un ciclón activo, los efectos indirectos también cuentan: oleaje elevado, vientos costeros, lluvias intensas en zonas serranas que pueden derivar en deslaves e inundaciones río abajo, incluso si el ojo del huracán no toca tierra.
Por eso, más allá de si se forma o no un tercer ciclón, la recomendación es la misma que siempre: seguir los boletines oficiales del Servicio Meteorológico Nacional, conocer las rutas de evacuación de la localidad y no subestimar los efectos indirectos de un sistema que «pasa lejos».
La temporada que no da respiro
El calentamiento de las aguas superficiales del océano es uno de los factores que influye en la intensidad y frecuencia de los ciclones tropicales. Las temporadas recientes han mostrado sistemas que se intensifican más rápido y que mantienen su fuerza por más tiempo sobre el agua. En ese contexto, entender fenómenos como el efecto Fujiwhara no es un ejercicio académico: es parte de saber leer el clima que habitamos.
La próxima vez que veas en el mapa dos espirales girando cerca una de la otra sobre el Pacífico, ya sabes que no es solo un doble peligro —es una ecuación con demasiadas variables abiertas.
