Hay figuras que trascienden su propio oficio. Dolly Parton fue, sin duda, una de las voces más reconocibles del country, pero en las montañas Apalaches de Tennessee su nombre también significaba otra cosa: refugio. Para las águilas calvas heridas, para los árboles que casi desaparecieron del mapa, para los perros sin hogar. Su relación con la naturaleza no fue un accesorio de imagen, sino una convicción sostenida durante décadas.
El santuario que devolvió el vuelo a más de 180 águilas
Dentro de Dollywood, el parque temático que lleva su nombre en Pigeon Forge, Tennessee, existió durante años el Eagle Mountain Sanctuary, uno de los programas de rescate y rehabilitación de águilas calvas más activos del sureste de Estados Unidos. El águila calva (Haliaeetus leucocephalus) es el ave nacional de ese país, pero eso no la salvó de décadas de caza indiscriminada, pérdida de hábitat y envenenamiento por pesticidas, en particular por el DDT, que adelgazaba sus cáscaras de huevo hasta hacerlas inviables.
Gracias a la protección legal que llegó a partir de los años setenta y a iniciativas como la que albergaba Dollywood, la especie logró recuperarse de manera notable. El santuario no solo exhibía a las aves que no podían volver al medio silvestre: también trabajaba en la rehabilitación de ejemplares heridos con el objetivo de liberarlos. Más de 180 águilas calvas recuperaron el cielo gracias a ese esfuerzo, una cifra que habla de años de trabajo veterinario, de redes de rescate y de una infraestructura que requiere voluntad sostenida para existir.
El castaño americano: una causa que poca gente conoce
Uno de los capítulos menos contados del legado ambiental de Parton tiene que ver con un árbol. El castaño americano (Castanea dentata) fue durante siglos una de las especies dominantes de los bosques del este de Norteamérica, tan abundante que se decía que una ardilla podía cruzar la cordillera Apalache saltando de castaño en castaño sin tocar el suelo. A principios del siglo XX, un hongo asiático introducido accidentalmente arrasó con casi todos los ejemplares adultos en pocas décadas. Fue uno de los colapsos ecológicos más devastadores de la historia forestal moderna.
Hoy, organizaciones como la American Chestnut Foundation trabajan en la recuperación de la especie mediante cruzas resistentes al hongo. Dolly Parton apoyó públicamente esa causa, poniendo visibilidad sobre una historia de pérdida ecológica que ocurrió en el patio trasero de su infancia. Para alguien criada en las montañas de Tennessee, el castaño no era un dato de enciclopedia: era parte del paisaje que formó su mundo.
Animales, comunidad y una ética del cuidado
El activismo ambiental de Parton no se limitó a la fauna silvestre. También canalizó recursos hacia el rescate de perros abandonados o maltratados, una causa que conecta directamente con las comunidades rurales donde el bienestar animal suele tener menos estructura institucional. En ese sentido, su trabajo fue coherente: cuidar el entorno, cuidar a los animales domésticos, cuidar a las personas. No como gestos aislados, sino como expresiones de una misma ética.
Lo notable de su legado ambiental es precisamente que nunca fue performativo. No hubo grandes campañas de marketing verde ni declaraciones grandilocuentes. Fue el tipo de compromiso que se sostiene en silencio, año tras año, en forma de un santuario que opera, de un árbol que se planta, de un perro que encuentra refugio.
Lo que dejan las personas que cuidan su lugar en el mundo
Las montañas Apalaches son uno de los sistemas montañosos más biodiversos del hemisferio norte, hogar de especies endémicas, bosques templados únicos y comunidades humanas con una relación profunda con su territorio. Dolly Parton nació en esas montañas y eligió, con los recursos que tuvo, devolver algo a ese lugar.
En un momento en que la conservación suele presentarse como un asunto de gobiernos y grandes organizaciones, su historia recuerda que el cuidado también puede tener nombre propio, voz propia y raíces muy concretas en un lugar del mapa. Las águilas que volaron desde Dollywood hacia los cielos de Tennessee llevan eso consigo.




