La Bahía de Loreto, uno de los ecosistemas marinos más valiosos del Golfo de California, enfrenta una de las movilizaciones ambientales más significativas de los últimos años. Más de 211 mil personas habían firmado hasta el 18 de mayo de 2026 una petición que exige revocar el decreto presidencial publicado el 10 de abril, mediante el cual el puerto fue reclasificado como de altura y cabotaje, permitiendo formalmente la llegada de embarcaciones internacionales de mayor escala, incluidos cruceros. La medida ha generado preocupación entre organizaciones ambientales, científicos y habitantes locales, quienes advierten que el aumento del tráfico marítimo podría representar riesgos para la ballena azul en Loreto, así como para el equilibrio ecológico y económico de la región.
La presión ciudadana que sigue creciendo en Loreto
La petición titulada “Loreto no es puerto de altura, es santuario de ballenas. Ayúdanos a revocar el decreto” fue creada el 21 de abril de 2026, pocos días después de la publicación del decreto. Desde entonces, ha reunido más de 211 mil firmas verificadas, convirtiéndose en una de las campañas ciudadanas más visibles relacionadas con la conservación marina en México. La iniciativa está dirigida a la Presidencia de la República, así como a autoridades federales como SEMARNAT, CONANP y SEMAR, además de organismos vinculados a la protección ambiental y al manejo del área natural protegida.

Detrás de la petición se encuentra una articulación comunitaria encabezada por Unión Loreto BCS, agrupación integrada por cooperativas, prestadores de servicios turísticos, pescadores y organizaciones locales, con respaldo de la alianza ¿Ballena o Gas?, conformada por más de 40 organizaciones ambientales y científicas. Sus impulsores sostienen que Loreto no debe transformarse en un puerto de turismo marítimo masivo sin una evaluación ambiental independiente y sin una consulta pública amplia.
Lo que exige la petición contra el decreto en Loreto
Entre las principales demandas está la revocación inmediata del decreto presidencial del 10 de abril de 2026, además de la realización de una Evaluación Ambiental Estratégica y estudios de impacto acumulativo independientes que analicen las consecuencias ecológicas del incremento del tráfico marítimo. También exigen que instituciones como SEMARNAT, CONANP e INECC participen de manera formal en el análisis del proyecto, con procesos de transparencia y consulta pública bajo criterios establecidos por el Acuerdo de Escazú.

La petición también pide respeto al Programa de Manejo del Parque Nacional Bahía de Loreto y a su condición de Patrimonio Mundial UNESCO, al considerar que el ecosistema requiere medidas especiales de protección. Sus impulsores argumentan que el turismo de naturaleza y bajo impacto ha sido durante años la base del modelo económico de la región, y sostienen que cualquier cambio estructural debe considerar primero los efectos ecológicos y sociales.
El ruido submarino y los riesgos para la ballena azul
Uno de los principales argumentos científicos en contra de la llegada de megacruceros es el impacto de la contaminación acústica submarina. Diversos estudios han documentado que los motores y hélices de grandes embarcaciones pueden generar sonidos de entre 130 y 170 decibeles bajo el agua, niveles capaces de interferir con la comunicación y orientación de cetáceos como la ballena azul, que dependen de sonidos de baja frecuencia para desplazarse, alimentarse y mantener contacto entre individuos.

Especialistas también advierten sobre otros riesgos asociados al tráfico marítimo, como colisiones con mamíferos marinos, contaminación por residuos, descargas accidentales y la introducción de especies invasoras a través del agua de lastre, una de las preocupaciones recurrentes en ecosistemas cerrados o de alta biodiversidad. En un santuario marino considerado por Jacques Cousteau como parte del “Acuario del Mundo”, cualquier alteración de gran escala genera preocupación entre científicos y defensores de la conservación.
Lo que Loreto podría perder más allá del mar
El debate sobre Loreto no se limita a la protección de especies. La economía local depende en gran medida del turismo de naturaleza, especialmente actividades como avistamiento de ballenas, pesca deportiva, kayak, buceo y recorridos ecológicos. Prestadores de servicios turísticos y habitantes de la región han señalado que el turismo de cruceros suele dejar una derrama económica distinta al turismo de estancia prolongada, que utiliza hospedaje, restaurantes, operadores locales y servicios comunitarios durante varios días.

Para sectores locales, el temor es que un cambio hacia un modelo de turismo masivo pueda modificar no solo el equilibrio ecológico, sino también la dinámica económica y cultural de una comunidad que durante años ha construido su identidad alrededor de la conservación marina y del turismo de bajo impacto.
Miles de voces contra los cruceros: ¿qué puede pasar ahora?
Aunque las peticiones en plataformas como Change.org no tienen carácter vinculante, sí funcionan como herramientas de presión pública y política. En este caso, las más de 211 mil firmas se suman a manifestaciones, mesas de diálogo, posicionamientos científicos y posibles recursos legales que podrían influir en el futuro del decreto. Hasta el 19 de mayo de 2026, la reclasificación del puerto seguía vigente, aunque el tema continúa bajo discusión en distintos espacios políticos y ambientales. Puedes firmar aquí.

El caso de Loreto refleja un debate que se repite en distintas regiones del mundo: cómo equilibrar desarrollo económico, turismo e infraestructura con la conservación de ecosistemas altamente sensibles. En medio de esa discusión, la Bahía de Loreto permanece como uno de los últimos refugios importantes para la ballena azul en el hemisferio. La pregunta sigue abierta: si un santuario natural cambia su vocación, ¿qué podría perderse bajo el ruido de los barcos?




