En California se está probando una máquina diseñada para desviar el sol en el espacio. Una de estas innovaciones es la geoingeniería solar, que busca iluminar las nubes y hacer que reflejen más luz solar hacia el espacio.
Debido a que el ser humano sigue quemando combustibles fósiles y bombeando cantidades cada vez mayores de dióxido de carbono a la atmósfera, se está alejando el objetivo de mantener el calentamiento global a un nivel relativamente seguro. Esto ha forzado la idea de intervenir a propósito en los sistemas climáticos más cercanos a la realidad por parte de los científicos.
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El calentamiento es cada vez peor ¿Se podría desviar la luz solar?
Este martes se realizó la primera prueba al aire libre en Estados Unidos de una tecnología diseñada para lograr desviar el sol. Los investigadores estaban ansiosos por verificar si la máquina, después de años de desarrollo, podía rociar de manera constante aerosoles de sal del tamaño adecuado al aire libre, fuera de un entorno controlado de laboratorio. Esta tecnología, de tener éxito, podría eventualmente ser utilizada para cambiar la composición de las nubes sobre los océanos de la Tierra.
El impulso hacia la geoingeniería solar se debe en parte al continuo aumento de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, lo que dificulta alcanzar los objetivos establecidos para mitigar el cambio climático. Ante este escenario, diversas entidades, incluyendo universidades, fundaciones, inversionistas privados y el gobierno federal, han comenzado a respaldar iniciativas que van desde la captura de dióxido de carbono hasta la modificación de las nubes marinas.
Blanquear las nubes marinas es una de las estrategias propuestas para aumentar la reflectividad de la Tierra y devolver la energía solar al espacio, lo que a veces se denomina modificación de la radiación solar. En comparación con otras técnicas, como la inyección de aerosoles en la estratosfera, el blanqueamiento de las nubes marinas se considera una opción más localizada y utiliza aerosoles de sal marina relativamente benignos.
Aunque la idea de intervenir en los sistemas naturales genera controversia, los investigadores del estudio del martes fueron discretos con los detalles, preocupados de que los opositores intenten detener el progreso de la investigación.

No es la primera vez que se propone desviar el sol
La idea de blanquear las nubes marinas no es nueva. En 1990, el físico británico John Latham presentó la idea de inyectar partículas en las nubes para contrarrestar el aumento de las temperaturas. Latham propuso la creación de una flota de navíos sin tripulación que rociaran continuamente diminutas gotas de agua de mar en el aire para desviar el calor solar.
Esta técnica se basa en el efecto Twomey, que sugiere que grandes cantidades de pequeñas gotitas reflejan más luz solar que un pequeño número de gotas grandes.
Sin embargo, blanquear las nubes marinas plantea desafíos técnicos. Es crucial que el tamaño de los aerosoles sea el adecuado, ya que partículas demasiado pequeñas o demasiado grandes podrían no tener el efecto deseado o incluso ser contraproducentes. Además, se requiere una cantidad significativa de aerosoles del tamaño correcto para lograr un impacto significativo, pero la ciencia no pierde su esperanza.
A pesar de los avances, aún se necesitan más pruebas para determinar la viabilidad y efectividad de esta técnica. Los resultados de la prueba realizada en Alameda se analizarán durante los próximos meses para evaluar su potencial y posibles aplicaciones futuras.




