Animales ‘vampiro’: seres que se alimentan de sangre

Los monstruos, villanos y vampiros no solo están en la ciencia ficción

En el mundo animal -y vegetal- hay depredadores que, dada su forma de atacar las víctimas, puede quitarle el sueño a cualquiera.

La mayoría de los vampiros prefieren a sus víctimas vivas, sin embargo existen algunos que las prefieren muertas. En el mundo animal hay depredadores que, dada su forma de atacar las víctimas, puede quitarle el sueño a cualquiera, incluso ser seres de noche.

Ser un vampiro en el reino animal no es fácil. Su alimento se haya dentro de otros seres humanos. Por lo tanto, el primer reto que enfrentan es encontrar a la víctima perfecta. De ahí, que se les considere como vampiros.

En la naturaleza, asombrosamente diversa, encontramos animales que se alimentan de la sangre de otros: mosquitos, piojos, chinches, lampreas, tenias, garrapatas, por ello, te presentamos algunos de ellos.

La naturaleza es increíble y sorprendente, aunque en algunos casos no podemos evitar pensar que parece una película gore.

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Animales vampiro, los tomadores de sangre

Polilla vampiro

Conocida científicamente como Calyptra thalicri, la polilla vampiro pertenece al grupo de las mariposas nocturnas o conocidas como Calyptras. Abundan en toda Europa y se alimentan habitualmente de néctar y fruta. Las conocidas como polillas vampiro tienen por costumbre beber sangre de vertebrados y se ha comprobado que incluso pueden hacerlo de humanos.

Sólo los machos adultos proceden de esta manera y no representan peligro alguno para las personas. Clavan un especie de trompa-aguijón y la misma presión de la sangre del animal sujeta unos pequeños anclajes que tiene este elemento para no ser expulsado. 5 animales VAMPIROS que no conocías

Pinzón vampiro

El pinzón vampiro habita la isla Wolf, una de las Galápagos, en el Océano Pacífico. Su aspecto es similar a cualquier pinzón terrestre que se alimenta de semillas, pero éste tiene un pico mucho más duro. Gracias a él, el pinzón vampiro es capaz de atravesar la piel y las plumas de otras aves y alimentarse de su sangre.

Picotean en la cola de sus víctimas como si estuvieran liberándolas de parásitos y en realidad perforan hasta formar un pequeño charco de sangre del que beben.

Pez vampiro

El pez vampiro o candirú habita en las aguas dulces del Amazonas. Es un parásito que vive de la sangre de sus víctimas, habitualmente otros peces, pero también de otros animales e incluso, de manera excepcional, seres humanos.

Puede llegar a medir 15 cm. y es prácticamente trasparente. Se introduce en la víctima por cualquier orificio corporal: ano, uretra, vagina, pene, se ancla con unas espinas-garfios y se conecta al  sistema circulatorio a través de alguna arteria.

La araña saltarina keniata

La araña saltarina keniata (Evarcha culicivora) es similar a cualquiera de las 4.000 especies de arañas saltadoras que hay en nuestro planeta. Ágiles, veloces y con una visión muy certera son excelentes cazadoras.

La particularidad de la keniata es la preferencia que tiene por alimentarse de mosquitos llenos de sangre. En realidad sólo se alimentan de hembras de anopheles gambiae, el transmisor de la malaria, y que estén llenas de sangre. Con su particular visión distinguen a estos mosquitos de otros y con el olfato son capaces de distinguir si la hembra está llena de sangre o no.

Piojo come lengua

Este piojo parasita peces. Entra por las branquias, se clava en la parte trasera de la lengua del pez y allí empieza a succionar la sangre de su víctima y a cambiar de sexo hasta convertirse en hembra. La lengua del pez se va secando y finalmente se desprende; el piojo  se sitúa en su lugar y hace las funciones de ésta.

Calamar Vampiro

El calamar vampiro o Vampyroteuthis infernalispor su nombre científico, es una especie difícil de apreciar porque habita en aguas profundas; aunque su aspecto puede parecer terrorífico, es mucho más fascinante.

Fue nombrado así por los tonos rojizos de su cuerpo, sumados a sus enormes ojos azules y sus fauces con colmillos. Se necesitaron más de 170 grabaciones, cerca de 23 horas de filmación, realizadas durante misiones exploradoras con vehículos operados a distancia en los últimos 25 años, para reconocer que se trata del único cefalópodo que no se alimenta de presas vivas.

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