Para algunas animales y especies, es la única manera de descubrir que sus hijos sobrevivirán, según un nuevo estudio.
Aunque la reproducción suicida es muy poco frecuente entre los mamíferos, es común en la naturaleza. Muchas plantas, incluyendo todos los granos, muchas verduras y todas las plantas que viven sólo un año, se reproducen de esta manera, al igual que el salmón, los insectos, y algunas ranas y lagartos.
En la mayoría de los casos, estos animales sacrificando su vida pueden llenar a su pareja con más cantidad de esperma, a fin de que puedan controlar cuándo utilizar estas células acumuladas para fertilizar sus huevos. Dado que la mayoría son insectos.

Animales que mueren tras el coito
Cuestión de seducción
Se conocen sólo cuatro especies de mamíferos y/o animales que se reproducen de esta manera, y todos son marsupiales insectívoros bastante raros. Estos padres mueren después de dedicar todos sus recursos y energía para el apareamiento, un esfuerzo que ayuda a su esperma y a sus genes.
Aunque, hay más animales que mueren tras el sexo; en muchos influye la diferencia de tamaño. Ellos suelen ser mucho más pequeños que las hembras y mueren a manos de ellas tras el coito: sucede con la mantis religiosa; la araña Latrodectus mactans, llamada ‘la viuda negra’; o algunas especies de peces abisales.
Según la ecologista Diana Fisher, de la Universidad de Queensland en Australia y sus colegas, “los machos de las especies con temporadas de apareamiento más cortos tienen menos probabilidades de sobrevivir después del apareamiento “.
‘Todo sea por la reproducción de la especie’
Aunque en el reino animal el “coito” puede ser algo mortal, también es necesario. Contrario a lo que muchas personas piensan, existen animales que viven para pagar por sus instintos reproductivos:
1.- Pulpos

Muchas especies de pulpos optan por luchar a muerte con pareja tras consumar “el acto”. Lo que ocurre es que una pareja de pulpos se entrelazan entre sus tentáculos forcejeando hasta que el macho escapa o es asfixiado por su pareja.
Aunque, esto también afecta a la hembra, luego de aparearse y poner sus huevos, las hembras de los pulpos empiezan un proceso de automutilación, arrancándose la piel y dejan de comer hasta morir.
En el año 1977, un grupo de científicos entendieron que la glándula óptica estaba en el origen de la muerte “programada” del pulpo, ya que, cuando este órgano se extrae de un pulpo hembra, la criatura vive varios meses después de poner sus huevos.
Gracias a este avance, los investigadores ahora pueden nombrar el comportamiento reproductivo del pulpo: la “semelparidad”. Es decir, esto significa que el animal puede reproducirse y dar a luz una sola vez en su vida.
2. Marsupilaes australianos

Algunos marsupiales australianos hacen tal esfuerzo para copular que caen muertos. Les sucede a los machos del antequino. El celo de las hembras solo se da una vez al año. Ellos tienen que aprovechar la ocasión, así que copulan con todas las que pueden durante doce o catorce horas seguidas.
En esos días no comen y se extenúan hasta tal punto que sangran internamente. Al final de la temporada de apareamiento los machos, sin cumplir un año, mueren.
3. Pez abisal

Estos animales conocidos como ‘demonio marino’ (Lophiiformes) es diminuto respecto a la hembra, ni siquiera es capaz de alimentarse por sí mismo, así que muerde a la hembra, como un parásito, y fusionan sus sistemas circulatorios. Él se alimenta y, al mismo tiempo, la provee a ella de esperma. Cuando se reproduzca, dejará de ser útil.
4. Viuda Negra

Muchos atribuyen el acto del canibalismo sexual solo a las famosas viudas negras que asesinan a su pareja tras aparearse. Sin embargo, ésta es una característica típica de los arácnidos trepadores debido al dimorfismo entre los sexos.
En realidad, la araña Latrodectus tiene muy mala fama, pero en realidad sus parejas se ‘suicidan’. Es cierto que algunas veces la hembra atrapa al macho que intenta huir del apareamiento pero en la mayoría de los casos los machos aceptan su destino y se lanzan hacia los colmillos de su pareja para dejarse devorar.
La explicación es que sacrificando su vida, el macho podía llenar a su pareja con más cantidad de esperma. La hembra conserva dicho esperma en dos órganos de almacenamiento y puede controlar cuándo utilizar estas células acumuladas para fertilizar sus huevos.
5. Mantis Religiosa
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Cuando una hembra de mantis se encuentra con hambre, gusta portarse como la Reina de Corazones de Lewis Carrol. Cuando el macho se monta en ella y comienza a introducir su semen en su abdomen, la hembra rápidamente devora la cabeza del macho sin detener el proceso reproductivo.




