La lluvia de meteoros Líridas 2026 es uno de los eventos astronómicos más antiguos registrados y uno de los más esperados de abril. Este fenómeno ocurre cuando la Tierra atraviesa restos del cometa Thatcher, generando destellos luminosos en el cielo nocturno conocidos como estrellas fugaces. Con condiciones favorables este año, se presenta como una oportunidad ideal para observar el firmamento sin necesidad de equipo especializado.
Líridas, el origen invisible detrás de las estrellas fugaces
Las Líridas son una lluvia de meteoros anual que se produce cuando nuestro planeta cruza una corriente de partículas dejadas por el cometa C/1861 G1 (Thatcher), un cuerpo celeste con un periodo orbital de aproximadamente 415 años. Estas partículas, al entrar en la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a 49 kilómetros por segundo, se desintegran por fricción, generando los trazos luminosos que observamos desde la superficie.
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El nombre “Líridas” proviene de la constelación de Lyra (la Lira), donde se localiza el radiante, es decir, el punto desde el cual parecen originarse los meteoros. Aunque este punto sirve como referencia, los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo, lo que amplía las posibilidades de observación.
Cuando el espectáculo alcanza su punto máximo
La actividad de la lluvia de meteoros Líridas 2026 se extiende del 14 al 30 de abril, pero el momento más importante es su pico máximo, previsto para el 22 de abril alrededor de las 19:40 GMT. En México, esto corresponde a la tarde del mismo día, por lo que las mejores condiciones de observación se presentan durante la madrugada del 22 y la noche del 22 al 23 de abril. Durante su punto máximo, la lluvia puede alcanzar una tasa horaria zenital de hasta 18 meteoros por hora en condiciones ideales.

En la práctica, esto suele traducirse en entre 10 y 15 meteoros visibles por hora en cielos oscuros y despejados. Un factor importante en 2026 es la fase lunar. La Luna estará en cuarto creciente con una iluminación aproximada del 30%, lo que significa que su interferencia será moderada, especialmente después de la medianoche, cuando se encontrará más baja en el horizonte o ya se haya ocultado.
Dónde mirar para no perderte el espectáculo del cielo
Las Líridas se observan mejor desde el hemisferio norte, lo que favorece su visibilidad en México. En lugares como CDMX, es recomendable buscar espacios alejados de la contaminación lumínica, como zonas rurales, colinas o áreas abiertas con horizonte despejado. El mejor horario para observarlas es entre la medianoche y el amanecer, cuando el radiante en la constelación de Lyra se encuentra más alto en el cielo.

No es necesario mirar directamente hacia esta constelación; de hecho, los meteoros suelen apreciarse mejor a unos 30 o 40 grados de distancia del radiante, donde sus trayectorias son más largas y visibles. Para mejorar la experiencia, se recomienda permitir que los ojos se adapten a la oscuridad durante al menos 20 minutos, evitar fuentes de luz directa y mantenerse cómodo durante la observación. No se requiere telescopio ni binoculares, ya que este fenómeno es completamente visible a simple vista.
No es cualquier lluvia de estrellas: lo que hace únicas a las Líridas
Aunque no es la lluvia más intensa del año —como las Perseidas en agosto o las Gemínidas en diciembre—, las Líridas destacan por su consistencia y antigüedad. Además, en 2026 las condiciones serán relativamente favorables gracias a la fase lunar, lo que incrementa las probabilidades de observación. Otro elemento distintivo es que las Líridas pueden producir meteoros especialmente brillantes, conocidos como bólidos. Estos eventos, aunque poco frecuentes, generan destellos intensos que pueden iluminar brevemente el cielo, convirtiendo la experiencia en algo memorable.

La lluvia de meteoros Líridas 2026 representa una combinación única de historia, ciencia y observación astronómica accesible. Su origen en un cometa de largo periodo, su registro milenario y sus condiciones favorables este año la convierten en un evento destacado del calendario astronómico. Más allá de la cantidad de meteoros, el verdadero valor está en la oportunidad de observar un fenómeno natural que conecta el presente con el pasado del universo. En un cielo lleno de movimiento constante, ¿cuántas veces tenemos la oportunidad de detenernos y mirar cómo el cosmos deja su huella frente a nosotros?




