PUBLICIDAD

COSMOS

¿Por qué brilla la Luna si no tiene luz propia?

Quizá entre nuestros antepasados una de las cuestiones que más influyó para que poco a poco comenzaran a estudiar el Universo, ha sido el brillo de los cuerpos celestes. Observar el cielo nocturno es un deleite que nos muestra millones de puntos titilantes de luces lejanas. Pero también aparece el objeto celeste nocturno más grande de todos, ese orbe que asemeja un planeta desde la perspectiva terrestre y que llamamos Luna. Hoy en día sabemos que el único objeto que tiene luz propia en el Sistema Solar es el Sol, pero entonces, ¿por qué Luna brilla si no tiene luz propia?

La Luna es el único satélite natural que posee la Tierra, a diferencia de otros planetas vecinos que poseen más de un satélite como Júpiter que posee más de 70 de ellos. Pero en el plano terrestre únicamente gozamos de la vista de una luna que vemos brillar en el cielo nocturno en las noches en que se posiciona en los lugares adecuados para su observación.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

E Sol es el único objeto con luz propia

Dentro del Sistema Solar el único objeto que tiene luz propia gracias a las explosiones de fusión nuclear que constantemente se gestan en él, es el Sol. Fuera de eso, todos los demás cuerpos ya sean planetas, lunas, asteroides o polvo, no brillan por sí solos. Sin embargo, sucede un fenómeno óptico muy interesante gracias al cual podemos ver a la Luna reluciente durante el paisaje nocturno y ese es que la luz solar se refleja en los cuerpos cósmicos.


Pese a que durante su fase llena vemos una Luna completamente iluminada, el satélite natural tan sólo refleja entre el 3% y el 12% de luz solar que recibe. Pero este porcentaje es suficiente para apreciar su belleza al máximo esplendor. Y si se está preguntando por qué la luz no siempre se refleja de la misma forma, la respuesta se encuentra detrás de la explicación de las fases lunares.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

Juego de luces y sombras

La Tierra gira alrededor del Sol gracias al movimiento de traslación, pero a su vez la Luna también se traslada alrededor de la Tierra. El resultado de la conjunción de estos movimientos resulta en un juego de luces y sombras vistas desde nuestra perspectiva. Por las características geoides de los cuerpos, la luz solar sólo ilumina el 50% de ellos. Es decir, sería imposible que en ambos lados de la Tierra fuese de día simultáneamente. Lo mismo ocurre con la Luna, que donde quiera que se encuentre en su trayectoria alrededor de nosotros, recibirá los rayos solares sólo en la mitad de su superficie, la otra quedará sumida en sombras.

Sin embargo, la posición que tenemos desde el planeta, determinará la forma en que la observemos. Cuando se posiciona detrás del planeta y está en su fase llena, vemos únicamente la mitad que está completamente iluminada. Caso contrario a cuando se coloca frente al planeta y que es cuando ocurren las lunas nuevas. Pero también existen otras fases que conocemos como menguante y creciente que se dan cuando se alinea a 45º y 180º siendo el grado 0 la línea imaginaria que une al planeta con el Sol.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO
Podría interesarte
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD