Hablar de fuego en la Luna parece una contradicción. ¿Cómo podría existir una llama en un lugar donde prácticamente no hay atmósfera? Aunque suene como el argumento de una película de ciencia ficción, la NASA realmente prepara un experimento para estudiar la combustión en nuestro satélite natural. La diferencia es que no busca provocar un incendio, sino entender cómo reaccionan distintos materiales en gravedad lunar para proteger a los astronautas que participarán en las próximas misiones Artemis y en las futuras bases que algún día podrían convertirse en el hogar temporal de la humanidad fuera de la Tierra.
¿Realmente se puede prender fuego en la Luna?
La respuesta es sí, pero no de la manera en que muchos imaginan. En la superficie lunar una llama no podría mantenerse porque la Luna carece de una atmósfera capaz de alimentar el fuego. Por eso, la NASA realizará el experimento dentro de una cámara metálica completamente sellada, donde habrá oxígeno y condiciones cuidadosamente controladas para que la combustión ocurra de forma segura.

Lo que los científicos quieren observar es cómo reaccionan materiales que podrían formar parte de hábitats, vehículos o trajes espaciales. No se trata de incendiar la Luna, sino de recrear las condiciones que existirán dentro de las futuras instalaciones donde vivirán los astronautas durante semanas o incluso meses.
El experimento FM2: una pequeña llama con una gran misión
El proyecto lleva por nombre FM2 (Flammability of Materials on the Moon) y será el primer experimento de combustión realizado sobre otro cuerpo planetario. Está previsto para viajar a finales de 2026 a bordo de una misión del programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS), que transporta instrumentos científicos mediante módulos comerciales.

Dentro de una cámara de apenas 28.5 × 28.5 × 38.5 centímetros y unos 25 kilogramos de peso, se quemarán pequeñas muestras de tela SIBAL (una mezcla de algodón y fibra de vidrio) y barras de acrílico (PMMA). Mientras ocurre la combustión, cámaras y sensores medirán la temperatura, el tamaño de la llama, su velocidad de propagación y el consumo de oxígeno. Todo sucederá de forma autónoma y completamente contenida, por lo que no existe ningún riesgo para la superficie lunar.
El fuego cambia cuando cambia la gravedad
En la Tierra estamos acostumbrados a ver llamas alargadas que apuntan hacia arriba. Eso ocurre porque la gravedad hace que el aire caliente ascienda y permita la entrada constante de oxígeno. Sin embargo, fuera de nuestro planeta las reglas cambian por completo.

Los experimentos realizados en la Estación Espacial Internacional demostraron que en microgravedad las llamas pueden volverse casi esféricas, avanzar lentamente e incluso formar las llamadas “llamas frías”, un tipo de combustión poco común que sigue consumiendo combustible sin alcanzar temperaturas tan elevadas. En la Luna, cuya gravedad es aproximadamente una sexta parte de la terrestre, los científicos creen que algunos materiales podrían arder con mayor facilidad que en nuestro planeta, algo que solo podrá confirmarse mediante pruebas reales.
¿Por qué este experimento puede salvar vidas?
El programa Artemis no solo pretende volver a llevar personas a la Luna, sino mantenerlas allí durante periodos cada vez más largos. Eso significa construir módulos habitables, laboratorios, vehículos presurizados y sistemas capaces de funcionar en uno de los entornos más extremos conocidos.

En un lugar donde no existe la posibilidad de salir corriendo o recibir ayuda inmediata, un pequeño incendio podría poner en riesgo toda una misión. Los resultados de FM2 ayudarán a elegir materiales más seguros, mejorar los sistemas de ventilación y desarrollar protocolos de emergencia adaptados a la gravedad lunar. Todo este conocimiento también servirá para preparar futuras expediciones a Marte, donde las condiciones volverán a ser diferentes.
Una lección que la NASA nunca olvidó
Gran parte de este trabajo nace de una de las tragedias más importantes de la exploración espacial. En 1967, durante una prueba de la misión Apollo 1, un incendio dentro de la cápsula provocó la muerte de los astronautas Gus Grissom, Ed White y Roger Chaffee. A partir de ese momento, comprender el comportamiento del fuego se convirtió en una prioridad para todas las misiones tripuladas. Desde entonces, la NASA ha realizado investigaciones en laboratorios terrestres, vuelos suborbitales, la Estación Espacial Internacional y experimentos como Saffire y LUCI, desarrollado en 2025 para simular la gravedad lunar.

Lo que a primera vista parece una idea imposible (encender fuego en la Luna) es, en realidad, una de las investigaciones más importantes para el futuro de la exploración espacial. Comprender cómo se comporta una llama en gravedad lunar permitirá construir hábitats más seguros, seleccionar mejores materiales y reducir riesgos para las próximas generaciones de astronautas. A veces, los mayores avances no nacen de enormes descubrimientos, sino de responder preguntas aparentemente simples. Y quizá una de ellas sea esta: ¿cómo arde una pequeña llama cuando está a casi 384 mil kilómetros de la Tierra?




