La noche del 12 al 13 de agosto de 2026 vale la pena mirar hacia arriba. Las Perseidas alcanzarán su máximo y este año tendrán un ingrediente que puede cambiar por completo la experiencia: la Luna nueva dejará un cielo mucho más oscuro. En condiciones ideales, esta lluvia de estrellas puede alcanzar una tasa cercana a 100 meteoros por hora, aunque la cantidad realmente visible dependerá del lugar y el clima. La buena noticia es que observarlas es sencillo: no necesitas telescopio, binoculares ni experiencia en astronomía, solo encontrar un cielo oscuro, acomodarte y tener un poco de paciencia.
¿Cómo ver las Perseidas y cuál es la mejor hora?
Primero, apunta la fecha: noche del miércoles 12 a la madrugada del jueves 13 de agosto. Aunque las Perseidas están activas del 17 de julio al 24 de agosto, esa será la noche con mayor actividad. De acuerdo con las previsiones de la International Meteor Organization (IMO), el máximo principal se espera aproximadamente entre las 02:00 y las 04:00 UT del 13 de agosto. Sin embargo, no necesitas limitar tu observación a esas dos horas.

En general, el mejor plan es comenzar después de la medianoche y permanecer hasta antes del amanecer. Conforme avanza la madrugada, la constelación de Perseo (donde se encuentra el radiante de esta lluvia) gana altura y aumenta la posibilidad de observar meteoros. En México, especialmente en la zona centro, una buena ventana será aproximadamente entre la 1:00 y las 4:30 de la madrugada del 13 de agosto. Si las nubes aparecen esa noche, todavía puedes intentarlo el 11-12 o el 13-14 de agosto, cuando la actividad seguirá siendo considerable.
¿Hacia dónde tienes que mirar para ver las Perseidas?
Aquí viene uno de los errores más comunes: no tienes que mirar fijamente hacia la constelación de Perseo. Las Perseidas reciben su nombre porque, al reconstruir sus trayectorias, parecen surgir de esa zona del cielo, conocida como radiante. Al comienzo de la noche estará hacia el noreste y subirá conforme pasen las horas, pero los meteoros pueden aparecer prácticamente en cualquier dirección.
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Para disfrutar mejor el espectáculo, busca un lugar desde donde puedas observar la mayor cantidad de cielo posible. Puedes localizar Perseo con aplicaciones como Stellarium, Star Walk 2 o SkyView, pero después guarda el teléfono y deja que tus ojos hagan el trabajo. Los meteoros observados a cierta distancia del radiante pueden dejar recorridos visualmente más largos, así que mirar hacia zonas amplias y oscuras del cielo puede regalarte algunas de las mejores estelas de la noche.
¿Dónde ver mejor la lluvia de estrellas de agosto?
Hay una regla que importa más que casi cualquier otra: aléjate de la contaminación lumínica. Desde el centro de una gran ciudad probablemente podrás distinguir los meteoros más brillantes, pero las luces artificiales harán desaparecer muchos de los más débiles. Lo ideal es buscar zonas rurales, montañas, desiertos, costas o reservas alejadas de grandes concentraciones urbanas. Un horizonte despejado, sin edificios o árboles bloqueando grandes partes del cielo, también ayudará.

Desde el hemisferio norte las condiciones son particularmente favorables porque el radiante de las Perseidas alcanza una buena altura. En México pueden observarse desde diferentes regiones del país siempre que el cielo esté despejado y suficientemente oscuro. En España destacan lugares como La Palma, Tenerife, Sierra Nevada, Montsec, Gúdar-Javalambre, Monfragüe o Sierra de Gredos. Desde Colombia y Ecuador también podrán observarse, mientras que más al sur, en países como Argentina y Chile, el radiante permanece más cerca del horizonte y la cantidad de meteoros visibles suele ser menor.
¿Qué necesitas llevar para observar las Perseidas?
Menos de lo que probablemente piensas. Los telescopios y binoculares no son recomendables para observar una lluvia de meteoros, porque limitan demasiado el campo de visión. Tus ojos son el mejor instrumento. Una silla reclinable o una manta para acostarte mirando hacia arriba harán la experiencia mucho más cómoda, especialmente si planeas pasar varias horas bajo las estrellas.
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Hay otro detalle importante: cuando llegues, permite que tus ojos se adapten a la oscuridad durante 20 o 30 minutos. Evita mirar la pantalla del celular y, si necesitas iluminación, utiliza una luz roja tenue. También conviene llevar ropa abrigadora, agua y algo para comer. Antes de salir revisa el pronóstico de nubes, porque un cielo cubierto puede impedir la observación sin importar qué tan intensa sea la lluvia.
¿Cuántas estrellas fugaces podrás ver realmente?
Quizá hayas leído que las Perseidas pueden producir hasta 100 meteoros por hora, pero no significa que automáticamente verás uno cada 36 segundos. Esa cifra corresponde a la tasa zenital horaria (ZHR), calculada bajo condiciones ideales de observación. La cantidad real dependerá de la oscuridad del cielo, la posición del radiante, las condiciones atmosféricas y cuánto horizonte tengas disponible.

En un cielo realmente oscuro del hemisferio norte, durante el máximo podrían observarse decenas de meteoros por hora, mientras que desde zonas con contaminación lumínica la cantidad será considerablemente menor. Las Perseidas, además, son particularmente rápidas: pueden alcanzar velocidades cercanas a 59 kilómetros por segundo y algunas dejan estelas luminosas que permanecen unos instantes en el cielo. De vez en cuando también aparecen bolas de fuego, meteoros excepcionalmente brillantes capaces de convertirse en el gran momento de la noche.

Las Perseidas tendrán algo que cualquier observador del cielo agradece: oscuridad. La coincidencia del máximo con la Luna nueva del 12 de agosto evitará que el brillo lunar opaque los meteoros más tenues y ofrecerá condiciones especialmente favorables. El plan puede ser tan sencillo como buscar un sitio oscuro, llegar antes de la medianoche, olvidarse de las pantallas durante un rato y mirar el cielo hasta la madrugada. No hay forma de saber exactamente cuándo aparecerá el siguiente meteoro ni por dónde cruzará, y precisamente ahí está parte de la magia: durante unas horas, solo queda esperar a que el cielo haga lo suyo.




