La sonda japonesa Hayabusa2 volvió a hacer historia al acercarse al asteroide Torifune, un cuerpo celeste cercano a la Tierra que sorprendió a los científicos por su peculiar estructura. Durante la maniobra, la nave pasó a menos de 800 metros de distancia mientras viajaba a más de 18,000 kilómetros por hora, logrando capturar imágenes y datos de una roca espacial que podría revelar nuevos detalles sobre la formación del Sistema Solar. Este encuentro forma parte de la misión extendida de Hayabusa2, que continúa su viaje después de completar con éxito el regreso de muestras del asteroide Ryugu en 2020.
Hayabusa2: la misión japonesa que llegó hasta Ryugu
Hayabusa2 es una misión de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) creada para estudiar el asteroide tipo C (162173) Ryugu, considerado un objeto primitivo que conserva materiales de los primeros momentos del Sistema Solar. La sonda fue lanzada el 3 de diciembre de 2014 desde Tanegashima, Japón, mediante un cohete H-IIA, y llegó a Ryugu el 27 de junio de 2018 para iniciar una compleja etapa de exploración.

Uno de los mayores logros de la misión ocurrió en 2019, cuando Hayabusa2 realizó dos descensos controlados sobre la superficie del asteroide y creó un cráter artificial mediante el impactador SCI para obtener material del subsuelo. En diciembre de 2020, la cápsula de retorno llegó a Australia con 5.4 gramos de muestras, una cantidad superior al objetivo inicial de 0.1 gramos. Los análisis posteriores revelaron que Ryugu contiene agua, minerales hidratados y compuestos orgánicos, elementos esenciales para estudiar el origen del agua terrestre y los ingredientes que pudieron contribuir al surgimiento de la vida.
El asteroide Torifune y la imagen que sorprendió a los científicos
Tras completar su misión principal, Hayabusa2 continuó operativa en una fase extendida conocida como Hayabusa2# o SHARP. Su primer gran objetivo fue el asteroide Torifune (2001 CC21), un objeto cercano a la Tierra del que los investigadores buscaban obtener información más detallada sobre su composición y estructura. El 5 de julio de 2026, la sonda realizó un sobrevuelo extremadamente cercano a Torifune, pasando a unos 800 metros del asteroide a una velocidad aproximada de 5 kilómetros por segundo, equivalente a más de 18,000 kilómetros por hora.

La cámara telescópica ONC-T captó imágenes en las que apareció una forma inesperada: dos grandes regiones redondeadas unidas, con una apariencia similar a un muñeco de nieve. Esta característica podría ayudar a los científicos a comprender cómo se forman algunos asteroides y cómo evolucionan con el paso de millones de años. Cada roca espacial funciona como una cápsula del tiempo que conserva pistas sobre la historia del universo.
Una misión que también estudia la defensa planetaria
El acercamiento a Torifune representó un importante desafío tecnológico. Debido a la velocidad de la sonda y la poca distancia del sobrevuelo, Hayabusa2 tuvo que utilizar sistemas de navegación autónoma para ajustar su trayectoria mediante imágenes tomadas durante la aproximación. Además de la cámara óptica, la nave utilizó instrumentos como el espectrómetro infrarrojo cercano NIRS3, el sensor térmico TIR y el altímetro láser LIDAR para analizar la superficie, temperatura y características físicas del asteroide.

Estos datos tienen aplicaciones que van más allá de la investigación científica. Comprender la forma, composición y comportamiento de los asteroides cercanos a la Tierra es fundamental para desarrollar mejores estrategias de defensa planetaria, especialmente después de misiones como DART de la NASA, que en 2022 logró modificar la órbita del asteroide Dimorphos mediante un impacto controlado.
El futuro de Hayabusa2 después de Torifune
El viaje de Hayabusa2 todavía continúa. Después del encuentro con Torifune, la sonda realizará maniobras de asistencia gravitatoria alrededor de la Tierra en 2027 y 2028 para ajustar su trayectoria rumbo a su próximo objetivo: el asteroide 1998 KY26. Este pequeño asteroide, de aproximadamente 30 metros de diámetro y con una rápida rotación, será estudiado en 2031 para ampliar el conocimiento sobre cuerpos pequeños del Sistema Solar y probar nuevas tecnologías de exploración espacial.

La misión Hayabusa2 se ha convertido en uno de los proyectos más importantes de la exploración espacial moderna. Desde la recolección de muestras de Ryugu hasta la inesperada forma de Torifune, sus descubrimientos muestran que incluso los objetos más pequeños del cosmos pueden guardar grandes respuestas sobre nuestro origen.




