Entre las grandes galaxias, la más cercana a nuestra Vía Láctea es Andrómeda, un vecindario galáctico que, en virtud de su contigüidad, podemos ver a simple vista. Sin embargo, no te confundas: la galaxia está a 2 mil 480 millones de años luz de la Tierra.
Pero, no significa que la ciencia no siga estudiando su composición, su aspectos y más. Recientemente, el Telescopio Espacial Hubble dedicó su atención para investigar uno de los complejos tentáculos de la Galaxia de Andrómeda, desvelando partes en tonos de rosa cargadas de gas ionizado.
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¿Qué son los tentáculos rosados de Andrómeda?
Los científicos exploraron los brazos espirales de Andrómeda utilizando la Cámara Avanzada para Sondeos (ACS) y la Cámara de Campo Amplio 3 (WFC3) del Hubble para analizar la colección de estrellas enterradas en sus ramos cósmicos.
Este estudio arrojó luz sobre una diversidad y riqueza estelar en Andrómeda que, a su vez, aporta conocimiento valioso sobre los procesos de formación y evolución estelar en general. Al parecer, Hubble pudo mirar a través de los setos de gas y observar una valiosa muestra de estas estrellas.
A Andrómeda no se le vio independientemente a la Vía Láctea hasta la década de los 20 del siglo pasado, desde entonces comprender su forma ha sido punto vital para la astronomía, además proporciona información sobre la formación y evolución estelar en general.
Las galaxias espirales e irregulares, como es el caso de Andrómeda, suelen presentar estos fenómenos, lo que sugiere un intenso nacimiento estelar reciente, ahí la importancia de estudiarlos.




