Durante mucho tiempo, los astrónomos pensaron que cuando una estrella envejecida engullía un planeta gigante gaseoso, su destrucción ocurría de forma rápida y catastrófica. Sin embargo, una nueva investigación ha revelado un escenario mucho más complejo: los planetas engullidos por estrellas gigantes no desaparecen de inmediato, sino que se erosionan lentamente, capa a capa, mientras enriquecen químicamente a la estrella. El hallazgo ofrece una nueva explicación sobre cómo se destruyen los planetas en estrellas y deja pistas que podrían permanecer visibles durante millones de años.
Cómo las estrellas gigantes que devoran planetas destruyen mundos poco a poco
Las estrellas similares al Sol pasan gran parte de su vida en equilibrio, pero al agotar su combustible comienzan a expandirse hasta convertirse en gigantes rojas. Durante esta etapa, sus capas exteriores aumentan tanto de tamaño que pueden alcanzar y envolver a los planetas cercanos. Si el planeta atrapado es un gigante gaseoso comparable a Júpiter, su destino parece inevitable.

El nuevo estudio, basado en simulaciones hidrodinámicas tridimensionales de alta resolución, muestra que el planeta no es destruido en un único evento, como se creía antes. En cambio, la estrella va arrancando gradualmente sus capas externas de gas mediante un proceso continuo de erosión, reduciendo poco a poco su masa hasta consumirlo por completo en cuestión de días.
La fricción estelar que erosiona planetas capa a capa
Una vez dentro de la envoltura de la estrella gigante, el planeta sigue orbitando, pero se mueve a través de un entorno extremadamente hostil. La fricción entre la atmósfera planetaria y el gas estelar genera una onda de choque frontal y una intensa turbulencia que altera la estabilidad de las capas externas del planeta.
En esta región se produce la llamada inestabilidad de Kelvin-Helmholtz, un fenómeno físico que también se observa en la atmósfera terrestre cuando dos capas de aire se desplazan a velocidades distintas. En el caso planetario, este efecto arranca material de las capas superiores del gigante gaseoso. Los investigadores estiman una pérdida de masa del orden de 10⁻⁵ masas solares por hora, una tasa suficiente para desintegrar completamente un planeta similar a Júpiter en pocos días.
Los planetas engullidos por estrellas gigantes dejan una huella química
La destrucción de un planeta no termina cuando desaparece físicamente. El material que pierde durante su erosión se mezcla con la envoltura convectiva de la estrella, enriqueciendo su composición química con elementos que pueden detectarse desde la Tierra.

Uno de los casos más llamativos es el del litio, un elemento que normalmente debería ser escaso o inexistente en estrellas gigantes envejecidas porque se consume rápidamente en su interior. Sin embargo, los astrónomos han observado numerosas gigantes rojas con abundancias inesperadas de litio, conocidas como Li-rich stars. El estudio sugiere que este enriquecimiento podría explicarse porque la estrella obtiene ese material al devorar planetas gaseosos, aumentando su abundancia superficial en aproximadamente 25 a 30 %.
Una firma química visible durante millones de años
El litio y otros elementos no pasan desapercibidos. Cada uno deja una marca específica en el espectro de luz de la estrella, una especie de huella química que los astrónomos pueden detectar mediante espectroscopia. Según el estudio, estas señales podrían permanecer visibles durante 100 millones de años o más, dependiendo de la evolución estelar.
Esto cambia una idea importante en astronomía: muchas más estrellas de las que se pensaba podrían mostrar rastros de antiguos planetas devorados. En lugar de desaparecer sin dejar evidencia, estos mundos destruidos podrían estar “escritos” en la composición química de sus estrellas, ofreciendo una forma indirecta de reconstruir sistemas planetarios desaparecidos.
Un descubrimiento que cambia la forma de entender la evolución estelar
El trabajo liderado por Mike Y. M. Lau y su equipo, publicado en 2026 y próximo a aparecer en Astronomy & Astrophysics, desafía las teorías anteriores que proponían una destrucción puntual por presión extrema, calor o fuerzas de marea. Las nuevas simulaciones muestran que la ablación continua de masa es un mecanismo más eficiente y con consecuencias observables mucho mayores.

Además de explicar mejor las estrellas gigantes ricas en litio, el hallazgo podría ayudar a entender otros fenómenos astronómicos, como ciertos eventos luminosos transitorios generados por la interacción entre estrellas y planetas. También proporciona nuevas herramientas para modelar cómo evolucionan los sistemas planetarios cuando sus estrellas entran en la última etapa de su vida.

El descubrimiento muestra que cuando hablamos de estrellas gigantes que devoran planetas, no se trata de una destrucción instantánea, sino de un proceso lento en el que el planeta se desintegra mientras deja un rastro químico capaz de sobrevivir millones de años. En astronomía, incluso la desaparición de un mundo puede convertirse en una pista para reconstruir la historia del universo. Si una estrella puede conservar la huella de un planeta que destruyó, ¿cuántos mundos perdidos podrían seguir escondidos en la luz que observamos?




