Hace unos días, Elon Musk volvió a hablar sobre la colonización del Marte y su nuevo cohete Starship. Un sólo objetivo cruza su mente: mínimo en 20 años la humanidad ya debe haber colonizado Marte, para eso ha estado ejecutando un plan en el que los vuelos especiales tienen un papel fundamental.
En repetidas ocasiones, Musk ha mencionado que el próximo gran paso de la humanidad, y quizá única salida para evitar una extinción, es convertirse en una especie multi-planetaria, de está forma es que mostró los elementos claves que lo harán posible.
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Elon Musk calcula lo necesario para construir sobre Marte
En una reunión reciente con expertos en el tema y periodistas en las instalaciones de desarrollo de SpaceX, en la remota localidad de Boca Chica, Texas, el empresario habló sus planes para llegar a la Luna y a Marte en el futuro.
El primero de sus planes, es el motor de cohete Raptor, una tecnología alimentada con metano, ya probada, que produce una fuerza de empuje más de 3 veces superior al utilizado en su cohete estrella, el Falcon 9. El cohete destinado a Marte integrará entre 50 a 60 de estos poderosos motores.
Se necesitará de todo ese empuje para elevar el Sistema de Transporte Interplanetario, la nave propiamente tendrá una capacidad de 450 toneladas y sería la encargada de alojar a los pasajeros y llevar todo lo necesario para subsistir en la superficie marciana.
La nave, con unos 100 pasajeros, despega de una plataforma de lanzamiento, hoy en construcción, en Cabo Cañaveral, Florida, y se ubica en una órbita temporal esperando ser recargada. Allí el acelerador de la nave se desprende (su “cola”) y vuelve a la Tierra en un viaje guiado de 20 minutos.
Este acelerador aterriza en una plataforma especialmente preparada, y se le monta un tanque de propelente. El acelerador vuelve nuevamente a la órbita con la nave y la recarga de combustible. Esto se repetiría varias veces hasta que el Sistema de Transporte Interplanetario esté lleno. En este punto comienza la jornada; primero la nave expandiría dos paneles solares, que proveerán 200 kW de energía a la nave, y nos fuimos a Marte.
Musk estima que tomaría entre a 80 días a 150 días recorrer los 75 millones de kilómetros que nos separan del Marte (distancia aproximada, porque la distancia está siempre variando). La aventura estará amenizada, agrega, por cuartos de gravedad cero, películas, juegos, un restaurante y más.
Ya en el planeta rojo, la nave aterrizará y los pasajeros podrán hacer uso de todo el cargo que lleve la nave para establecerse en Marte. En el primer viaje la posibilidad de retorno no será inmediata, pero Musk espera crear una fuente de metano allá que permita realizar el mismo proceso de partida en Marte con destino final la Tierra, y así empezar con el proceso de colonización y establecimiento que espera verlo consolidado en unos 40 a 100 años.

Un plan que ya lleva avanzando poco a poco
El camino hacia la colonización marciana ya se ha empezado a trazar de a poco. SpaceX ha realizado dos pruebas de lanzamiento con la Starship en 2023, ambas con resultados variados. El primer intento en abril terminó con una explosión controlada a los cuatro minutos del viaje. El segundo, en noviembre, mostró avances con la separación exitosa de la primera etapa, pero terminó en una colisión a los 8 minutos del despegue.
Musk anunció que el tercer lanzamiento está programado para febrero de 2024, con la esperanza de superar los obstáculos anteriores. Además, el empresario ya está preparando una versión mejorada de la nave, para ampliar su altura actual, que es de 122 metros, a una de 150 metros.

Los desafíos que afronta Musk para colonizar Marte
Más allá de los temas técnicos que implican crear una vía segura de viaje desde la Tierra hasta Marte. También hay una serie desafíos políticos, éticos y financieros que harían que los planes de Musk tarden por lo menos 20 años.
Otro de los motivos es la falta de recursos rentables en Marte, lo que dificulta la estabilidad y viabilidad de la colonización. La atmósfera del Planeta Rojo, compuesta en su mayoría por dióxido de carbono, presenta desafíos como la necesidad de intervenir el planeta para crear un entorno sostenible, un proceso llamado terraformación. Para solucionarlo, Musk propone calentar el planeta durante muchos años. Este proceso derretiría el CO2 congelado, densificando la atmósfera y acercándola más a las condiciones terrestres.




