Se dice que los agujeros negros no solo nacerían de una estrella masiva, también surgirían de la unión de cúmulos estelares.
Aunque suelen ser identificado por ser los gigantes cósmicos capaces de devorar materia y energía a escalas inimaginables, los agujeros negros supermasivos tienen masas equivalentes a varios millones de soles y se sitúan en el corazón de muchas galaxias.
El miedo a los agujeros negros superlativos
En algún lugar lejos de la Tierra, una estrella esta agonizando para convertirse en una supernova, más tarde, implotara (es decir, que explotará hacia adentro) para convertirse en un agujero negro que tragará todo lo que esté a su alcance, incluyendo la luz que es lo más rápido del Universo.
Dada estás afirmaciones, es que, los agujeros negros suele causar miedo, entre más de uno. Sin embargo, gracias a una imagen tomada por LOw Frequency ARray (LOFAR) en Europa, se puede conocer el mapa del cielo que muestra 25 mil agujeros negros, posicionándose como el más detallado jamás producido en el campo de las llamadas bajas frecuencias de radio.
Aunque puede parecer totalmente normal, y es que parece contener miles de estrellas, pero en realidad son agujeros negros supermasivos y cada agujero negro está ubicado en una galaxia distante diferente.

Un descubrimiento poderoso
Este mapa del cielo a pesar de sólo cubrir el 4 por ciento de la mitad norte del cielo, representa un logro tecnológico impresionante con un profundo significado científico, ya que, además de su enfoque en los agujeros negros supermasivos, el mapa también ofrece una visión más amplia de galaxias, núcleos activos y cúmulos de galaxias.
“Este es el resultado de muchos años de trabajo con datos increíblemente difíciles. Hemos tenido que inventar nuevos métodos para convertir las señales de radio en imágenes del cielo”, dijo en un comunicado, el director de la investigación Francesco de Gasperin.
La aportación es importante, debido a que capturar una imagen clara de un agujero negro depende de que el telescopio tenga el alcance necesario y la ionosfera que rodea la Tierra -una capa de electrones libres que enturbia los telescopios- lo permita.
Las frecuencias que penetran en la ionosfera pueden variar según las condiciones atmosféricas. Para poder completar con éxito la tarea, el equipo utilizó superordenadores que ejecutaban algoritmos para corregir las interferencias ionosféricas cada cuatro segundos.

El peso de los agujeros negros
Esté descubrimiento se vuelve importante, porque permite crear una cartografia del cielo del norte en busca de agujeros negros supermasivos y otros secretos cósmicos, y al mismo tiempo, allana el camino para futuras investigaciones y descubrimientos emocionantes.
Principalmente, debido a que un estudio elaborado por científicos de la Universidad de California Riverside (Estados Unidos), publicado en ‘The Astrophysical Journal’ en 2019, descubrió que los potentes vientos que emanan de los agujeros negros (mil kilómetros por segundo de velocidad) podrían ser los responsables de suprimir la formación de estrellas en las galaxias enanas. De esta manera, actuarían como ‘reguladores’ astronómicos para que estas galaxias enanas se formen y se fusionen con otras, formando algunas más grandes, como la Vía Láctea.




