La física detrás del agua caliente que se congela al entrar con el frío (VIDEO)

La hipótesis del efecto Mpemba nació en 1969 con la insistencia y creatividad de un chico de Tanzania, quien al desesperarse de que la leche para preparar helado se tardase en congelar, optó por mezclar leche caliente esperando por lo mejor…

En pleno invierno, el hemisferio norte se enfrenta a numerosos frentes fríos. Son épocas en que el frío, en ciertos lugares como Rusia, provoca incluso que el agua se congele al momento de aventarla al exterior de un hogar. Este fenómeno se le conoce como el efecto Mpemba, el cual ha sido estudiado desde la Antigüedad. De hecho, el primero en observarlo y describirlo fue el filósofo griego Aristóteles, él dijo afirmó que, pese a la contradicción de las leyes de la física, el agua caliente parecía congelarse más rápido que la caliente bajo ciertas circunstancias. Frente a esto, los físicos señalan que pese a las extrañas propiedades del hidrógeno continúan siendo un misterio es posible que el efecto Mpemba no existe realmente. 

La hipótesis del efecto Mpemba nació en 1969 con la insistencia y creatividad de un chico de Tanzania, quien al desesperarse de que la leche para preparar helado se tardase en congelar, optó por mezclar leche caliente esperando por lo mejor… Para su sorpresa, y la de sus compañeros, el helado se congeló más rápido de lo esperado. Fue así que Mpemba, junto con un profesor de física, se dedicaron a  publicar un estudio capaz de describir el fenómeno. Sin embargo, pese a los resultados efectivos, los físicos aún no logran descubrir qué es lo que lo causa. 

Para el gremio de los físicos, la hipótesis de Mpemba, en la que el agua caliente se evapora más rápido, perdiendo masa y por tanto dejando ir el calor para congelarse, no sucede con contenedores cerrados en donde no sucede la evaporación, no tiene del todo base física. Por ello, estudiantes del Southern Methodist University, en Dallas, EE.UU. y la Universidad Nanjing, en China, decidieron estudiar el misterio. Parece ser que las propiedades de unión entre los átomos del hidrógeno y el oxígeno en las moléculas de agua podría ser la clave para explicar el efecto. 

Es decir que, a diferencia del agua fría con uniones más estables, el agua caliente posee una mayor propensión a la ruptura de sus uniones, provocando que los grupos de las moléculas formen fragmentos capaces de realínearse para resultar en una estructura cristalina de hielo; y esto, a su vez, puede resultar en punto de inicio del proceso de congelamiento. En palabras de Emily Conover, uno de los miembros de investigadores a cargo del estudio: 

El análisis […] nos llevó a proponer una explicación molecular del efecto Mpemba. Con el agua caliente, las uniones débiles H- con predominancia a las contribuciones electroestáticas se rompen, y pequeños clusters de agua con una capacidad más estable de H- aceleran el proceso de nucleosíntesis, el cual resulta en enrejados hexagonales de hielo sólido. Por tanto, el agua se congela más rápido que el agua fría, haciendo que la transformación de la formación de clusters se reduzca en tiempo y energía.

Sin embargo, aún existen físicos escépticos a la veracidad del fenómeno. Así que sea verdad o no, te compartimos este video para que conozcas la maravillosa permeabilidad de la Naturaleza: 

 

 



Este hábito de dos minutos te empoderará y eliminará todo rastro de estrés

Tu cerebro manda señales a tu cuerpo. Pero tu cuerpo también puede mandar señales a tu cerebro (y fomentar tu bienestar).

Es normal que cuando nos sentimos tristes caminemos con la cabeza gacha, o incluso con la espalda un poco encorvada. Son reacciones corporales que expresan –a nosotros y a quienes nos rodean– nuestras emociones.

Pero si bien una emoción puede detonar una postura, también es cierto que una postura puede influir en la psique.

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Si vamos siempre encorvados o con la cabeza gacha estaremos alentando un estado psíquico de pesar. Porque esta postura es la que adoptamos cuando cargamos algo de verdad, y la mente interpreta esto de maneras específicas. De hecho, una postura es capaz de mandar distintas señales al cerebro, y de generar distintas hormonas y neuronas.

Un estudio de 2010 comprobó que modificar nuestra postura durante 180 segundos altera las cantidades de testosterona y cortisol en el cuerpo. La hipótesis de esta investigación partió de las posturas en humanos y otros animales para expresar poder, las cuales siempre son expansivas y erguidas. Más allá de que asociemos dichas posturas a una demostración de fuerza, realmente juegan un papel fisiológico y causan poder.

Una de las autoras del estudio es Amy Cuddy, psicóloga de Harvard que ha sido entusiasta de dar a conocer esta vital información para el bienestar colectivo. Según Cuddy, ciertas posiciones de poder aumentan los niveles de la testosterona en 20%, mientras que reducen el cortisol, en 25%.

La primera ayuda a combatir la depresión y la falta de concentración. Además ayuda a aumentar la autoestima, pues es un vigorizante natural. La segunda ocasiona estrés, y en altas dosis produce fatiga, irritabilidad y ansiedad.

Así que la recomendación de la doctora Cuddy es que adaptemos una de las posturas de poder durante 2 minutos al día.

Sobre todo podemos hacerlo antes de enfrentar alguna situación que exija de nosotros confianza y seguridad, como puede ser un examen, hablar en público o una entrevista de trabajo. Pero en general podemos hacerlas todos los días, al despertar o como excusa para dejar el trabajo por unos minutos.

Lo interesante también es que esto comprueba, científicamente, que el yoga promueve una radical transformación en nuestro organismo. Esta práctica se basa en las llamadas asanas, o posturas, las cuales se basan en la expansión y estiramiento de los músculos. Así que puedes complementar el hábito de las posturas de poder con un poco de yoga diario, pues además las asanasy algunas en especial– ayudan a corregir las malas posturas de manera permanente.

Estas son las posturas de poder que puedes hacer cuando necesites un boost de confianza:



Investigadores observan cómo se ve la tristeza en tu cerebro

Se trata de una inédita cartografía de la tristeza sobre el vasto territorio del cerebro.

La tristeza es como el clima: un estado psíquico fluctuante, que viene y va, quizá como una tormenta. la tristeza puede llegar en cualquier momento pero, por fortuna y hay que recalcarlo, también siempre pasará. No cabe duda que todos la hemos experimentado, pues se trata de una condición humana primigenia. Más aún, la tristeza es una energía que potencia nuestras capacidades sensoriales y cognitivas, pues nos hace experimentar el mundo de otras maneras.

Es por eso que la tristeza ha sido el sedimento de portentosas creaciones humanas. Y por eso –ya lo decía Virginia Woolf–, hay un tipo de tristeza que algunos no buscar mitigar, sino quizá comprender y aprovechar. Pero esa gran energía que compartimos colectivamente, ¿es asequible? Al parecer, sí.

Científicos estadounidenses pudieron ver cómo se ve la tristeza en el cerebro.

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Un estudio se realizó recientemente en la University of California sobre 21 pacientes de epilepsia, quienes estaban en un hospital esperando una cirugía que tardaría varios días. Los psiquiatras insertaron cables en las cabezas y sienes de los pacientes y midieron su actividad eléctrica durante una semana. De esta forma, los investigadores pudieron observar el tipo de comunicación eléctrica que se generaba en el cerebro de los pacientes.

Para su sorpresa, la comunicación entre redes específicas del cerebro, involucradas con la emoción y la memoria, coincidió en 13 de los 21 pacientes. La tristeza estaba asociada en ellos a un circuito neuronal particular en el cerebro, el cual conecta la amígdala, una zona del cerebro encargada de regular las emociones, con el hipocampo, principal almacenador de recuerdos.

Esto quiere decir que las emociones modifican cómo dialogan las zonas del cerebro entre sí, y cómo funcionan las redes neronales. Éstas han sido cada vez más tomadas en cuenta en estudios sobre el cerebro y la inteligencia, e incluso se ha develado que compartimos mucho más con algunos animales de lo que creíamos, debido al funcionamiento de estas redes.

Según dijo para NPR Vikaas Sohal, uno de los autores encargados del estudio:

Había una red que una y otra vez nos decía si se sentían felices o tristes.

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Así se ven los mapas de estas redes neuronales

El estudio podría llevar a trascendentes avances para una mayor comprensión de los trastornos emocionales, pues los investigadores cuentan ahora con una cartografía más clara de la tristeza sobre el vasto territorio del cerebro.  Esto podría ser especialmente importante en el caso de la depresión, pues saber más sobre las redes neuronales que activan y desactivan diversos procesos en zonas como la amigdala y el hipocampo puede ayudar a encontrar nuevos remedios a la depresión.

Podrían hacerse tratamientos específicamente para cambiar la actividad de estos circuitos neuronales.

Esta cartografía cerebral de la tristeza es una buena noticia para las millones de personas que padecen depresión, la cual será para el 2020, según la OMS, la primera causa de discapacidad en países como México. Y también es buena noticia para la conciencia contemporánea, pues con este tipo de evidencias científicas es posible cultivar mayor empatía colectiva hacia los trastornos mentales, que sin duda modifican nuestro cerebro de maneras hasta ahora desconocidas, pero que nos atañen a todos.

Imágenes: 1) videohive, edición Ecoosfera; 2) Johnny Keethon; 3) cell