¿Por qué las luciérnagas están desapareciendo?

Si bien se desconoce la causa principal de esta gradual extinción, existen algunos factores que están poniendo en riesgo a esta especie y a su hábitat.

Imagen: http://www.posta.com.mx/

Como las abejas, las luciérnagas han empezado a desaparecer. Si bien se desconoce la causa principal de esta gradual extinción, existen algunos factores que están poniendo en riesgo a esta especie y a su hábitat. De hecho, de acuerdo con firefly.org, entre las principales causas de su desaparición, se encuentran:

  • La pérdida de hábitat,
  • el uso excesivo de químicos –en ecosistemas acuáticos–, 
  • y la contaminación de luz. 

La mayoría de las luciérnagas prosperan en zonas como madera podrida y residuos de los bosques en los márgenes de los estanques y arroyos, pues realmente un medio ambiente más cálido, húmedo y cerca de zonas acuáticas –como estanques, arroyos y ríos, o incluso depresiones poco profundas que retienen el agua más largo que el terreno circundante–. Sin embargo, con la expansión de la población humana en medidas más industriales, las luciérnagas han ido perdiendo sus hogares a lo largo del tiempo; esto quiere decir que conforme nosotros, humanos, continuemos interrumpiendo el espacio de la naturaleza, convirtiendo prados en pavimentos, se reducirá cada vez más la población de las luciérnagas. 

Tanto las hembras como los machos, usan sus luces para comunicarse el uno con el otro, ya sea para aparearse o mantenerse alejados de intrusos en sus territorios; e inclusive, los destellos de sus luces pueden estar coordinados para comunicar ciertos mensajes entre sus grupos. No obstante, las luces artificiales –de la calle, los hogares e inclusive de los automóviles– han provocado que este tipo de comunicación entre las luciérnagas se haga cada vez más difícil, y esto a su vez reduce la posibilidad de aparearse y continuar con la especie. 

Frente a esta alarmante situación, cada vez hay más sitios que están convirtiendo los santuarios de luciérnagas como centros o parques urbanos que permitan reestablecer la colonia de los insectos. La mayoría de ellos, empresarios que pretenden convertir a estos sitios en centros de atracciones y así revivir la población de los insectos bioluminiscentes. Según Josh Lew, para MNN, uno de estos parques es el Wuhan en la provincia china de Hubei, o inclusive el Santuario de luciérnagas en Nanacamilpa de Mariano Arista –Tlaxcala, México–. 

 



Orgía de luz: miles de luciérnagas se reúnen para aparearse en los bosques de Japón

La magia está ahí afuera, siempre latiendo.

Fertilidad, luz y movimiento, todo en un bosque. No muchos escenarios parecieran ser más atractivos que este, y cuando observamos lo que ahí ocurre, se cumplen las expectativas. En el bosque de Nagoya, en Japón, durante una corta temporada al año, entre junio y julio, se reúnen cientos de miles de luciérnagas para aparearse, particularmente tras las tormentas eléctricas.

El espectáculo que se genera con esta danza de amor biolumínico es evidentemente onírico. Un sueño finamente confeccionado para estimular los sentidos y acariciar la imaginación, para transportarte a tu niñez o propulsarte hacia un destino incierto pero precioso; todo cortesía de uno solo de los incontables discursos estéticos de la naturaleza.

Takaaki Ishikawa, autor de algunas de las imágenes que aquí te compartimos, ha retratado luciérnagas durante años.

Las luciérnagas son criaturas muy delicadas, así que es importante no atraparlas o molestarlas. Cuando alguien ve mis fotografías, con frecuencia refieren a escenas que verían en sueños. Yo encuentro a las luciérnagas muy encantadoras. 

Imágenes de larga exposición para grabar en tu memoria las coreografías de las luciérnagas (y recordar que la magia está ahí afuera, siempre latiendo).

 

* Imágenes: Kei Nomiyama, 1 y 2; Takaaki Ishikawa, 3-5 



Déjate hipnotizar por las fantasmagóricas luciérnagas de Waitomo (Time-lapse)

La bioluminiscencia de las luciérnagas ha hipnotizado a sus visitantes desde 1889. 2 siglos después, esto incluye los documentales de turistas y artistas.

Entre las maravillas naturales de Nueva Zelanda se encuentra la cueva Waitomo, un sitio tan hipnotizante que ha llamado la atención desde hace más de 2 siglos. Cuenta la leyenda que fue apenas en 1887 cuando el jefe maorí Tane Tinorau, acompañado por el inglés Fred Mace, exploró el interior de la cueva mientras flotaban clandestinamente en una balsa iluminada por velas.

Conforme fueron introduciéndose a la cueva, descubrieron una gruta con una miríada de destellos azulados reflejados en el agua en su techo. Al subir la mirada hacia el techo, se dieron cuenta de que la oscuridad estaba siendo iluminada por la sorprendente alquimia de las luciérnagas. Pese a que troncos y escombros inundaban el camino, los primeros visitantes lograron explorar los niveles más bajos de la cueva…  

Desde entonces (1889), la bioluminiscencia de las luciérnagas ha hipnotizado a sus visitantes. 2 siglos después esta fascinación incluye los documentales de turistas y artistas, tal como el trabajo de Jordan y Jenna de Adventures Blog, para cuya realización fue necesario alrededor de 8 meses y 60 horas de estar dentro de la cueva. ¿El resultado? Un time-lapse que reúne no sólo la belleza de la naturaleza, sino también la inmensidad de la perfección. 

  

La cueva tiene tres niveles, vinculados por el Tomo: un eje vertical de 16m de piedra caliza; un segundo eje en el que, cuando hay exceso de visitantes, se acumula monóxido de carbono; y el tercero, “La Catedral”, es un área cerrada con superficies rugosas y una gran acústica. Y mientras las personas recorren el sitio, se pueden ver hilos tendidos de la larva que producen una luz fantasmal en el extremo de su cola, y así atrae a todo mosquito o pequeño insecto que deambula por la cueva. 

luciernaga de nueva zelanda