FAO lanza el primer tratado mundial contra la pesca ilegal

El objetivo es alcanzar una pesca sostenible que pueda ayudar a alimentar al mundo, principalmente en los países participantes del acuerdo.

El pasado 14 de junio, Nayarit, en México, fue testigo de cómo 30 tortugas marinas de la especie golfina fueron encontradas muertas en la playa Novillero. Pese a encontrarse dentro de la Reserva de la Biósfera Marismas Nacionales –ahora una Área Natural Protegida por CONAP–, los quelonios se encontraban en un estado muy deteriorados, por lo que se cree que sus muertes fueron a causa de diferentes eventos. 

De acuerdo con los lugañeros, la principal causa de la muerte de las 30 tortugas marinas es la pesca ilegal, pues últimamente se ha observado a pescadores con redes de gran longitud en la zona. 

Esta situación no se ha presentado en los límites del territorio mexicano, si no en las costas del mundo entero. Frente a esto, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura –FAO, por sus siglas en inglés–, ha puesto en vigor el primer tratado mundial contra la pesca ilegal; se trata de un acuerdo internacional pionero en su género con el objetivo de acabar la pesca ilegal en al menos 29 países. 

En el acuerdo se ponen en evidencia medidas para prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada –PSMA, por sus siglas en inglés–. Como por ejemplo:

  • Crear gestiones en los puertos que no sólo detecten la pesca ilegal, también impidan la descarga y la venta de pescado capturado indebidamente;
  • formar centros de información sobre los buques que pescan de forma “poca escrupulosa”;
  • exigir a los buques pesqueros extranjeros que soliciten autorización para entrar a los puertos con la suficiente antelación, aportando información detallada sobre sus identidades, sus actividades y el pescado que lleven a bordo, así como desembarcar sólo en los puertos designados y equipados para la realización de inspecciones eficaces;
  • en caso que  a un barco se le niegue el acceso a un puerto o se detecten problemas en las inspecciones, se debe trasladar la información al país cuyo pabellón enarbola el buque así como informar a las demás firmantes del Acuerdo y a las autoridades portuarias en los países vecinos. 
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El objetivo es alcanzar una pesca sostenible que pueda ayudar a alimentar al mundo, principalmente en los países participantes del acuerdo; tales como Australia, Barbados, Chile, Costa Rica, Cuba, Dominica, Gabón, Guinea, Guyana, Islandia, Mauricio, Mozambique, Myanmar, Nueva Zelanda, Noruega, Omán, Palau, República de Corea, Saint Kitts y Nevis, Seychelles, Somalia, Sudáfrica, Sri Lanka, Sudán, Tailandia, Tonga, Estados Unidos de América, la Unión Europea (como organización miembro), Uruguay y Vanuatu.

Y es que, si bien existen medidas para combatir la pesca INDNR en el mar, éstas suelen ser costosas y resultar difíciles de implementar –especialmente en países en desarrollo– debido a la extensión de las zonas oceánicas a vigilar y los costes de la tecnología necesaria. Por ello, el acuerdo que ha entrado en vigor, pretende proporcionar a la comunidad internacional una herramienta valiosa para cumplir la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 –la cual incluye un objetivo explícito sobre la conservación y el uso sostenible de los océanos–. 



Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento… No cabe duda que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el habito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés: sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

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Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés, Kenneth Grahame, también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semi-mecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá tú también has experimentado al caminar lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que estos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz comprendió cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron cuatro minutos para obtener la mayor cantidad de respuestas posible para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

El estudio encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con el estudio, la producción creativa aumentó en un promedio del 60 por ciento cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

*Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl