Los volcanes de hielo en Nueva York parecen sacados de una película postapocalíptica, pero son un fenómeno real que cada invierno sorprende al noreste de Estados Unidos. En febrero de 2026, una ola polar histórica convirtió al Parque Estatal Letchworth en escenario de gigantescas estructuras de hasta 9 metros de altura. Lo que parece magma congelado es en realidad el resultado de ingeniería del siglo XIX y temperaturas extremas vinculadas al vórtice polar. Detrás del espectáculo viral hay ciencia, clima extremo y también riesgos reales que vale la pena entender.
¿Qué son realmente los volcanes de hielo en Nueva York?
Aunque el nombre suene dramático, los volcanes de hielo en Nueva York no tienen nada que ver con lava ni con el interior de la Tierra. En Letchworth, el fenómeno nace de una fuente alimentada por gravedad que impulsa agua hacia arriba sin necesidad de bombas. Cuando el agua cae en temperaturas bajo cero, se congela capa tras capa y forma un cono cubierto de miles de carámbanos.

En febrero de 2026, algunos de estos conos superaron los 25 pies (7,5 metros) e incluso alcanzaron los 9 metros según reportes locales. No es magia ni un truco visual: es física básica combinada con frío extremo. La presión del agua evita que se congele al salir, pero al tocar el aire y las superficies heladas, se solidifica casi de inmediato.
El papel del vórtice polar y el clima extremo
El crecimiento de los volcanes de hielo en Nueva York coincide con una de las olas polares más intensas de los últimos años. En ciudades como Nueva York y Boston, la sensación térmica descendió hasta -15 °C, mientras que en Watertown se registraron -36 °C, la segunda temperatura más baja para un mes de febrero en la historia estatal.
Ver esta publicación en Instagram
Más de 43 millones de personas estuvieron bajo advertencias de frío extremo emitidas por el Servicio Meteorológico Nacional. Este contexto convierte al fenómeno en algo más que una postal invernal: es el reflejo visible de un sistema climático cada vez más volátil. Mientras algunos celebran las fotos virales, las autoridades reportaron al menos 18 fallecimientos relacionados con la ola de frío, varios por hipotermia.
Naturales vs. artificiales: no todos son iguales
Existen dos tipos principales de volcanes de hielo en Nueva York. El primero, como el de Letchworth, mezcla infraestructura humana con clima extremo. El segundo ocurre de forma completamente natural en las costas de los Grandes Lagos, como Erie y Ontario. Allí, el oleaje empuja agua líquida a través de grietas en una capa de hielo superficial; al salir, se congela y forma un cono que “erupciona” con cada ola.

En 2015, algunas formaciones en la región llegaron a medir hasta 15 metros. Este año, varios superaron los 6 metros y continúan creciendo mientras las condiciones se mantengan. Parecen sólidos castillos de hielo, pero por dentro pueden estar huecos, lo que los convierte en estructuras inestables y potencialmente mortales.
Riesgos reales detrás del espectáculo viral
Las imágenes en redes sociales muestran personas posando cerca de los volcanes de hielo en Nueva York, pero los responsables de los parques insisten en mantener distancia. La razón es simple: la estructura puede colapsar. Muchos conos son cáscaras delgadas de hielo con agua circulando en su interior.

Si alguien cae en el cráter o rompe la superficie, puede terminar en agua cercana al punto de congelación. La hipotermia puede desarrollarse en cuestión de minutos. Además, el llamado “hielo negro” alrededor de estas formaciones es extremadamente resbaladizo. Lo que parece un escenario de fantasía puede convertirse en una trampa helada.
Más allá del espectáculo: ¿qué nos dice este fenómeno?
Los volcanes de hielo en Nueva York son un recordatorio de cómo la naturaleza y la infraestructura humana interactúan bajo condiciones extremas. También muestran cómo los eventos climáticos intensos pueden generar tanto fascinación como tragedia. En un mundo donde el cambio climático altera patrones de frío y calor, estos fenómenos se vuelven más visibles y mediáticos. No son simples curiosidades invernales. Son señales de un planeta dinámico, poderoso y a veces impredecible. La pregunta no es solo cómo se forman, sino qué otras transformaciones estamos a punto de presenciar en un clima cada vez más extremo.
Ver esta publicación en Instagram
Los volcanes de hielo en Nueva York combinan ciencia, historia e impacto climático en una sola imagen impactante. Son el resultado de física básica y frío extremo, pero también el reflejo de un invierno que dejó temperaturas récord y víctimas humanas. Entre lo viral y lo peligroso, estas estructuras nos recuerdan que la naturaleza siempre tiene la última palabra. ¿Estamos preparados para convivir con fenómenos cada vez más intensos y sorprendentes?




