¡RANA NUEVAA! Ecuador descubre una nueva especie de rana diminuta y venenosa

Excidobates perplexus, nueva especie de rana venenosa descubierta en Ecuador que mide apenas 18 milímetros y ya está en riesgo de extinción.

En el sur de Ecuador acaban de describir una rana venenosa que cabe entera en la uña de tu pulgar: Excidobates perplexus, de entre 15.1 y 18.3 milímetros, confirmada como nueva especie por el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio). Su nombre significa ‘desconcertante’ o ‘confuso’, y lo ganó a pulso: sus dos únicas poblaciones conocidas lucen colores completamente distintos, como si fueran animales diferentes. El problema es que la ciencia apenas la conoce y ya está en riesgo crítico de desaparecer.

Dos ranas, misma especie, colores opuestos

Las dos poblaciones de Excidobates perplexus viven separadas por unos 65 kilómetros en el sur de Ecuador: una en la cuenca del río Paute y otra al norte de la Cordillera del Cóndor. Hasta ahí, nada extraordinario. Lo que desconcertó al equipo científico fue que una población luce tonos rojos y negros, mientras la otra es verde y amarilla. Una diferencia tan extrema que, a simple vista, parecen dos especies distintas. Fue el análisis genético el que confirmó que no: son variantes de color de la misma rana.

Este tipo de variación cromática intraespecífica es inusual incluso dentro del género Excidobates, un grupo de ranas dendrobátidas cuya diversidad biológica todavía está bajo exploración activa. Que dos poblaciones de la misma especie desarrollen paletas de color tan opuestas —probablemente como adaptación al entorno o por deriva genética— convierte a esta rana en un caso de estudio para la biología evolutiva que se descubrió prácticamente al mismo tiempo que empezó a estar en peligro.

Descubierta hoy, amenazada mañana

La situación de Excidobates perplexus resume una paradoja que se repite demasiado seguido en Latinoamérica: una especie es confirmada científicamente justo cuando su hábitat está siendo destruido. Parte de las zonas donde vive esta rana enfrenta presión activa de proyectos de minería, deforestación y tráfico ilegal de fauna silvestre. Con solo dos poblaciones conocidas, ambas en territorios vulnerables, el margen de error para su conservación es prácticamente nulo.

Las ranas dendrobátidas —las llamadas ‘ranas dardo veneno’— ya tienen una historia complicada con el comercio ilegal. Su rareza y sus colores llamativos las convierten en objetivo del mercado negro de fauna exótica, lo que añade otra capa de presión sobre una especie que todavía no ha sido estudiada en profundidad. El Inabio publicó la descripción formal, pero la carrera ahora no es solo científica: es también contra el tiempo y contra la pérdida de territorio.

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