El sismo de magnitud 6.5 registrado la mañana del 2 de enero de 2026 en Guerrero dejó una imagen que inquietó a quienes estaban en la costa: la arena de Barra Vieja se agrietó y se hundió en varios puntos. Videos y testimonios hablaban de una sensación clara: “la arena se abría”. Aunque el fenómeno resulta impactante, tiene una explicación científica bien documentada y está relacionada con cómo responden los suelos arenosos a la vibración sísmica, especialmente en zonas costeras como Acapulco.
¿Qué tipo de arena hay en Barra Vieja?
Las playas como Barra Vieja están formadas por sedimentos recientes, compuestos por granos sueltos de arena, fragmentos de conchas y materiales arrastrados por ríos y el mar. A diferencia de un suelo rocoso, este tipo de terreno no está cementado y presenta muchos espacios vacíos entre los granos. Además, suele encontrarse cerca del nivel freático, es decir, con agua presente entre las partículas.

Esta combinación (arena suelta + humedad) convierte a la playa en un entorno especialmente sensible a las ondas sísmicas. Cuando ocurre un temblor fuerte, la energía no se disipa de forma uniforme y la superficie responde de manera visible.
¿Qué ocurre en el suelo durante un sismo?
Un sismo libera energía en forma de ondas sísmicas que viajan por el subsuelo y hacen vibrar el terreno. En suelos arenosos, estas vibraciones provocan que los granos pierdan momentáneamente estabilidad, chocando entre sí y buscando una posición más compacta. A este proceso se le conoce como compresión superficial.}
El resultado puede ser un hundimiento del terreno, acompañado de grietas lineales que aparecen en la superficie. No se trata de “fracturas profundas” como en una placa tectónica, sino de un reacomodo rápido de millones de granos de arena que colapsan hacia una configuración más densa.
La licuefacción: cuando el suelo se comporta como líquido
En algunos casos, como en zonas costeras húmedas, puede presentarse un fenómeno llamado licuefacción del suelo. Esto ocurre cuando la vibración sísmica incrementa la presión del agua atrapada entre los granos de arena, reduciendo la fricción que los mantiene unidos.
Tras el #sismo de 6.5 grados con epicentro en San Marcos #Guerrero
En Barra Vieja #Acapulco así se agrietó la #arena, habitantes afirman que el movimiento #telúrico fue #intenso pic.twitter.com/xRC3LugpAU
— Franco Arteaga (@arteaga_franco) January 2, 2026
Cuando eso sucede, el suelo pierde resistencia y se comporta temporalmente como un fluido. Por eso se observan huecos, hundimientos repentinos o cercas que parecen “tragadas” por la arena, como ocurrió en algunos puntos de Barra Vieja. La licuefacción suele ser superficial, pero su efecto visual es muy llamativo.
¿Son peligrosas estas grietas en la arena?
En la mayoría de los casos, las grietas en la arena no representan un peligro permanente. Con el paso de las horas o días, el oleaje, el viento y la actividad humana tienden a borrar estas marcas. Sin embargo, inmediatamente después de un sismo, pueden indicar inestabilidad temporal del terreno. Por ello, especialistas recomiendan evitar caminar sobre zonas recién agrietadas, no colocar peso adicional y permitir que autoridades evalúen si existen riesgos asociados, sobre todo cerca de estructuras o accesos a la playa.

Lo ocurrido en Barra Vieja tras el sismo de 6.5 no fue un evento extraordinario, sino una respuesta natural de la arena ante una vibración intensa. La compresión superficial y la posible licuefacción explican por qué la playa mostró grietas y hundimientos que sorprendieron a turistas y habitantes. Entender estos procesos ayuda a mirar el fenómeno con menos miedo y más perspectiva: la arena no se rompe, se reacomoda, recordándonos que incluso los paisajes que parecen estáticos están en constante diálogo con la energía del planeta.




