En febrero de 2026, el nombre de Eduardo Guendelman apareció en los documentos liberados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos relacionados con Jeffrey Epstein. El físico chileno-israelí intercambió correos electrónicos con el financista entre 2015 y 2019 mientras buscaba apoyo económico para un centro de física teórica en Bahamas. La revelación generó debate en el mundo académico y en la opinión pública. ¿Qué dicen realmente los correos? ¿Hubo financiamiento o vínculo más allá de lo profesional? Este es el contexto completo del caso Eduardo Guendelman.
Eduardo Guendelman y Jeffrey Epstein: el origen del contacto
El caso Eduardo Guendelman se sustenta en una decena de correos electrónicos publicados dentro de la llamada “Biblioteca de Epstein”. El primer mensaje conocido fue enviado el 18 de febrero de 2015. En él, Guendelman agradecía la disposición de la Fundación Jeffrey Epstein VI para evaluar un posible financiamiento destinado a crear un centro de física teórica en Long Island, Bahamas. La respuesta de Epstein fue breve: “Sí, estaría interesado”.

Durante los meses siguientes se discutieron detalles logísticos y posibles ubicaciones para el proyecto. Guendelman incluso propuso reuniones virtuales para profundizar la conversación. Sin embargo, tras el impacto del huracán Joaquín en septiembre de 2015 —que dejó graves daños en Bahamas—, Epstein comunicó que descartaba la inversión debido al riesgo de futuras catástrofes. Después de ese intercambio, el apoyo económico no se concretó.
El proyecto científico en Bahamas y el rol de BASiC
El objetivo de Guendelman era fortalecer el Bahamas Advanced Study Institute and Conferences (BASiC), institución vinculada a la Universidad Ben-Gurión del Néguev en Israel. La iniciativa buscaba posicionar a Bahamas como un punto de encuentro para investigadores en física teórica, especialmente en áreas como cosmología, gravitación y teoría de campos.

Aunque el centro físico proyectado en Long Island no se materializó como se planificó originalmente, BASiC continuó desarrollando actividades académicas, principalmente conferencias internacionales. Según declaraciones del propio Guendelman, Epstein nunca aportó recursos ni participó formalmente en el instituto. El proyecto siguió su curso sin financiamiento del empresario.
La figura de Epstein como filántropo científico
Durante años, Jeffrey Epstein cultivó una imagen pública asociada a la filantropía científica. Mantuvo vínculos con académicos de alto perfil y realizó donaciones a instituciones reconocidas. En ese contexto, distintos investigadores acudieron a él en busca de apoyo financiero para proyectos de alto costo, como suele ocurrir en áreas avanzadas de investigación.

Guendelman ha declarado que, al momento de los correos, desconocía la gravedad de las acusaciones contra Epstein y que su acercamiento fue estrictamente profesional. No existen antecedentes que indiquen reuniones presenciales entre ambos, ni participación del físico en actividades ajenas al ámbito académico. Los documentos publicados hasta ahora se limitan a intercambios sobre financiamiento y conferencias.
La mención de Lawrence Krauss en los correos
En los archivos también aparece el nombre del físico estadounidense Lawrence Krauss. Guendelman informó a Epstein sobre la participación de Krauss en conferencias organizadas por BASiC, y algunos correos fueron reenviados entre los involucrados. Krauss, quien enfrentó posteriormente acusaciones de conducta inapropiada, también mantuvo comunicaciones con Epstein por razones profesionales.

La inclusión de estos nombres en los documentos refleja una red de contactos académicos que interactuaron con Epstein en calidad de posible financista. Sin embargo, en el caso Eduardo Guendelman, los registros disponibles muestran únicamente intentos de gestionar recursos para proyectos científicos.
Contexto y debate sobre financiamiento científico
El caso ha reabierto la discusión sobre las fuentes de financiamiento en la investigación académica. Proyectos en física teórica, cosmología o estudios fundamentales suelen depender de aportes privados cuando los recursos estatales son limitados. Esta realidad lleva a muchos investigadores a buscar apoyo en fundaciones y donantes individuales. En retrospectiva, la relación entre ciencia y filantropía asociada a figuras controvertidas plantea interrogantes éticos complejos. La publicación de archivos oficiales años después puede alterar la percepción pública sobre vínculos que, en su momento, fueron considerados habituales dentro de ciertos círculos académicos.

El caso Eduardo Guendelman se basa en correos electrónicos intercambiados con Jeffrey Epstein entre 2015 y 2019 en el marco de una búsqueda de financiamiento científico. La documentación disponible indica que el apoyo nunca se concretó y que el contacto fue exclusivamente profesional. Más allá de las interpretaciones, el episodio invita a reflexionar sobre la transparencia, la responsabilidad y los criterios éticos en el financiamiento de la ciencia. Cuando se trata de investigación y recursos, la pregunta de fondo permanece: ¿cómo equilibrar la necesidad de apoyo económico con la integridad institucional?




