Durante las últimas semanas, el Dipolo del Océano Índico ha vuelto a captar la atención de meteorólogos y científicos de todo el mundo. Aunque su nombre no es tan conocido como el de El Niño o La Niña, se trata de un fenómeno capaz de modificar la distribución de lluvias, provocar sequías prolongadas y favorecer inundaciones en distintas regiones del planeta. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) considera que existe una alta probabilidad de que este sistema evolucione hacia una fase positiva durante la segunda mitad de 2026, justo cuando El Niño también se fortalece. Esa combinación podría hacer que el clima se comporte de manera mucho más extrema en varios continentes.
¿Qué es el Dipolo del Océano Índico y cómo funciona?
El Dipolo del Océano Índico, conocido también como IOD por sus siglas en inglés, es un fenómeno natural que ocurre cuando cambia la temperatura de la superficie del mar entre el lado occidental y el oriental del océano Índico tropical. Dicho de una forma sencilla, una parte del océano se calienta más de lo habitual mientras la otra se enfría, generando un desequilibrio que modifica los vientos, la humedad y la formación de lluvias.

En una fase positiva, las aguas frente a la costa oriental de África son más cálidas de lo normal, mientras que cerca de Indonesia y Australia ascienden aguas frías desde las profundidades. Este contraste altera la circulación atmosférica y cambia la forma en que se distribuyen las precipitaciones, por lo que algunas regiones reciben lluvias muy intensas y otras atraviesan periodos de sequía. El fenómeno fue identificado oficialmente en 1999, aunque estudios en corales indican que ha existido desde hace más de 6,500 años.
¿Qué está ocurriendo con el Dipolo del Océano Índico en 2026?
Actualmente, el Dipolo del Océano Índico permanece en una fase neutral. Sin embargo, diversos modelos internacionales muestran que las temperaturas del océano están evolucionando hacia un posible evento positivo entre agosto y octubre de este año. El Bureau of Meteorology (BoM) de Australia informó que el Índice de Modo Dipolar alcanzó recientemente +0.44 °C, muy cerca del valor que se utiliza para declarar oficialmente una fase positiva.
WMO’s Global Seasonal Climate Update for the Aug-Oct 2026 season:
🌡️ above-normal temperatures worldwide
🌧️ wetter conditions in some regions, drought risk in others
🌊 positive Indian Ocean Dipole is expected to develop
What to expect in your region 👉 https://t.co/qXWyiuhEvC pic.twitter.com/sZ3ax32CuD— World Meteorological Organization (@WMO) August 1, 2026
Aunque la Organización Meteorológica Mundial considera probable esta evolución, otros organismos, como el India Meteorological Department (IMD), mantienen una postura más cautelosa y prevén que el sistema continúe neutral durante buena parte de la temporada del monzón. Esto significa que todavía no existe un evento confirmado, sino un escenario que los especialistas monitorean constantemente conforme llegan nuevos datos satelitales y observaciones oceánicas.
¿Por qué preocupa su combinación con El Niño?
Por sí solo, el Dipolo del Océano Índico ya puede generar cambios importantes en el clima, pero cuando coincide con un evento fuerte de El Niño, sus efectos pueden intensificarse. La OMM prevé que El Niño continúe fortaleciéndose durante 2026, lo que aumenta la posibilidad de temperaturas superiores al promedio en muchas regiones del planeta.
El Niño continues to intensify during the August-October 2026 season. Above-normal temperatures are likely across the world. Wetter conditions in some regions and drought risk in others are expected, consistent with a classic, strong El Niño event.
🗞️ https://t.co/056oYaRROn pic.twitter.com/3QTScya34h— World Meteorological Organization (@WMO) July 31, 2026
Si ambos fenómenos actúan al mismo tiempo, África oriental podría registrar lluvias intensas e inundaciones, mientras que Indonesia y Australia enfrentarían condiciones mucho más secas, favoreciendo incendios forestales y pérdidas agrícolas. En Centroamérica y el Caribe también aumentaría la probabilidad de periodos secos, mientras que distintas zonas de América, Asia y Europa podrían experimentar olas de calor más frecuentes e intensas.
Un fenómeno que ya ha dejado huella en la historia
El comportamiento del Dipolo del Océano Índico no es una hipótesis; sus efectos han quedado registrados en diversos episodios climáticos de las últimas décadas. Uno de los casos más conocidos ocurrió en 1997, cuando coincidió con un intenso evento de El Niño y provocó alteraciones meteorológicas en buena parte del planeta. Más recientemente, en 2019, una de las fases positivas más fuertes registradas provocó lluvias extraordinarias en África oriental, con acumulados que en algunas zonas alcanzaron hasta un 300 % por encima del promedio, mientras Australia e Indonesia enfrentaban condiciones extremadamente secas.
Además de modificar las lluvias, este fenómeno también ha sido relacionado con incendios forestales, afectaciones agrícolas, cambios en los ecosistemas marinos e incluso plagas de langostas que dañaron millones de hectáreas de cultivos en África. Estos antecedentes ayudan a comprender por qué los científicos siguen tan de cerca cada cambio en la temperatura del océano Índico, especialmente en un contexto de calentamiento global que podría favorecer eventos positivos más intensos y frecuentes durante este siglo.
La importancia de anticiparse al clima
Aunque los fenómenos oceánicos no pueden evitarse, comprender cómo evolucionan permite prepararse mejor frente a sus posibles consecuencias. Organismos como la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la NOAA, el Bureau of Meteorology de Australia y el India Meteorological Department mantienen una vigilancia permanente del océano Índico mediante satélites, boyas y modelos climáticos que actualizan sus pronósticos de manera constante.
Los sistemas de alerta temprana se han convertido en una de las herramientas más valiosas para reducir riesgos, ya que permiten a gobiernos, productores agrícolas y servicios de protección civil tomar decisiones antes de que ocurran sequías, inundaciones o eventos meteorológicos extremos. Cada nuevo dato ayuda a construir un panorama más preciso sobre lo que podría suceder durante los próximos meses.
El Dipolo del Océano Índico demuestra que los océanos desempeñan un papel fundamental en el equilibrio del clima terrestre. Aunque actualmente permanece en una fase neutral, la posibilidad de que evolucione hacia una fase positiva mientras El Niño continúa fortaleciéndose mantiene la atención de la comunidad científica. Más allá de los pronósticos, este fenómeno recuerda que el clima funciona como un sistema profundamente conectado, donde un cambio en la temperatura del océano puede influir en la vida de millones de personas a miles de kilómetros de distancia. Entender estos procesos no solo ayuda a interpretar mejor el clima, sino también a prepararnos para un futuro en el que la anticipación será cada vez más importante.