La plaga de ratas en CDMX ha empeorado en los primeros meses de 2026, con un aumento evidente en los reportes ciudadanos en zonas como Paseo de la Reforma, Zona Rosa y Tlatelolco. Lo que antes se concentraba en drenajes y coladeras ahora es visible en camellones, parques y banquetas. Especialistas señalan que el calor, la acumulación de basura y las fallas en infraestructura urbana están acelerando el problema. Más que una molestia, se trata de un riesgo sanitario que requiere atención constante.
Zonas donde han crecido los reportes de plaga de ratas en CDMX
Los reportes sobre la plaga de ratas en CDMX se han concentrado en la alcaldía Cuauhtémoc, particularmente en el tramo de Paseo de la Reforma que va de la Estela de Luz a la Diana Cazadora y hacia la Puerta de los Leones. También se han registrado casos en la Zona Rosa y en la Unidad Habitacional Tlatelolco, donde vecinos han denunciado la presencia constante de roedores en áreas comunes y accesos a edificios.
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En el Valle de México se estima que existen entre 132 y 220 millones de ratas, frente a una población humana cercana a los 22 millones. Esta proporción —hasta 10 ratas por habitante— explica por qué el problema es difícil de contener. Cuando las madrigueras subterráneas se saturan, los roedores comienzan a desplazarse hacia la superficie.
El calor y el cambio climático como aceleradores
El incremento de temperatura es uno de los factores que más influye en la plaga de ratas en CDMX 2026. Los inviernos menos intensos prolongan la temporada reproductiva. Una hembra puede tener entre 5 y 12 camadas al año, y las crías alcanzan madurez sexual en apenas 8 a 12 semanas. Con más semanas de clima cálido, el crecimiento poblacional se acelera.
Además, el calor intensifica la descomposición de residuos orgánicos, generando olores más fuertes que atraen roedores desde mayores distancias. Cuando llegan las lluvias tras periodos calurosos, el drenaje se inunda y obliga a las colonias a salir a la superficie. El resultado es un ciclo que combina altas temperaturas, abundancia de alimento y desplazamiento forzado.
Riesgos a la salud pública
La presencia de ratas representa un riesgo epidemiológico. Estos roedores pueden ser portadores de enfermedades como leptospirosis, salmonelosis, infecciones por E. coli y hantavirus. La transmisión puede ocurrir por contacto con superficies contaminadas por orina o heces, o por alimentos expuestos.
En zonas con alta concentración de comercio y restaurantes, el riesgo aumenta. También proliferan pulgas y garrapatas asociadas a los roedores, especialmente en temporada de calor. En 2025 se registró un aumento aproximado del 33% en mordeduras de rata en la capital, lo que refuerza la necesidad de medidas preventivas.
¿Qué están haciendo las autoridades y qué puede hacer la población?
La alcaldía Cuauhtémoc informó la instalación de más de 440 estaciones de control en parques y plazas, además de jornadas de desratización en Tlatelolco. Sin embargo, especialistas coinciden en que las acciones deben ser integrales y constantes, pues el control aislado solo desplaza temporalmente el problema.
A nivel doméstico y comunitario, las medidas clave incluyen manejo adecuado de residuos en contenedores herméticos, retiro frecuente de basura, sellado de grietas con malla de acero o cemento, y evitar dejar comida de mascotas en exteriores. También es importante reportar registros de drenaje abiertos o madrigueras activas a través del SUAC o Locatel (*0311).
La plaga de ratas en CDMX ha empeorado por una combinación de calor, infraestructura vulnerable y hábitos inadecuados de manejo de residuos. El aumento en reportes y avistamientos en zonas emblemáticas refleja un problema estructural que va más allá de lo visual. Sin acciones coordinadas entre autoridades y ciudadanía, el crecimiento poblacional de roedores podría intensificarse en los próximos meses. La pregunta central es si la ciudad logrará anticiparse al problema o seguirá reaccionando cuando la sobrepoblación ya esté fuera de control.